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La incorporación de Colombia en la órbita de Trump supone un vuelco en las relaciones de Bogotá con La Habana y un éxito para la diplomacia regional de Washington

Revés histórico para Cuba: por primera vez cinco países latinoamericanos votan contra la condena al embargo de EU

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Naciones Unidas El canciller cubano Bruno Rodriguez se enfrenta en el hemiciclo al embajador de Estados Unidos, Michael Waltz (en el estrado) (OLGA FEDOROVA/EFE)

El régimen castrista, presidido por Miguel Díaz-Canel, sufrió este miércoles uno de sus mayores reveses diplomáticos en la Asamblea General de la ONU, donde, por primera vez en las votaciones anuales contra el embargo de EU, cinco países latinoamericanos se alinearon con Washington para rechazar la resolución que exige el fin de las sanciones económicas contra la isla.

Argentina, Paraguay, Colombia, Ecuador y Costa Rica votaron en contra de la iniciativa cubana, mientras que Chile, Honduras, Perú y República Dominicana se abstuvieron.

Venezuela no participó en la votación, presuntamente por el impago de sus obligaciones como miembro de la ONU, por lo que se desconoce cuál habría sido el voto del régimen chavista que lidera Delcy Rodríguez, tras la caída de Nicolás Maduro y el acercamiento de Caracas a Washington.

En total, nueve países latinoamericanos se desmarcaron del tradicional respaldo regional a La Habana, en una votación que refleja los cambios políticos que atraviesa el continente y la creciente influencia del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre varios gobiernos de la región.

“Triunfo de la verdad”: Díaz-Canel

Pese al evidente revés, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, calificó este miércoles de “triunfo de la verdad” la aprobación en la Asamblea General de la ONU de una resolución contra el embargo de Estados Unidos a la isla, que recibió el respaldo de 130 países, frente a los 165 que la apoyaron en 2025.

“Es el triunfo de la verdad frente a quienes apuestan por la mentira y el chantaje para someter a un castigo colectivo a toda una nación”, señaló el mandatario en la red social X.

Colombia, el giro más significativo

El cambio más llamativo se produjo en Colombia, de la mano de su nuevo presidente, el ultraderechista Abelardo de la Espriella. El país pasó de votar a favor de la resolución en 2025, cuando gobernaba el exguerrillero Gustavo Petro, a sumarse al bloque de países que rechazaron la condena al embargo.

El giro de Bogotá tiene una relevancia especial por la histórica relación de Colombia con Cuba, país que durante años desempeñó un papel importante como sede y garante de las negociaciones de paz con las guerrillas colombianas.

Su voto constituye una señal de acercamiento a la posición de Washington en uno de los asuntos más sensibles de la diplomacia latinoamericana, aunque no significa necesariamente una ruptura de relaciones con La Habana.

Tampoco pasó inadvertido el cambio de Ecuador y Costa Rica, que el año pasado se abstuvieron y esta vez dieron un paso más al votar en contra de la resolución.

Por su parte, Argentina y Paraguay mantuvieron el rechazo expresado en 2025, mientras que Chile, Honduras y Perú abandonaron el voto favorable y optaron por la abstención. República Dominicana, que no participó el año pasado, también se abstuvo.

La fragmentación del voto latinoamericano contrasta con el respaldo casi unánime que Cuba recibió durante décadas en la Asamblea General, donde la condena al embargo se convirtió en uno de los pocos asuntos capaces de reunir a gobiernos de izquierda, centro y derecha frente a la política estadounidense.

Trump rompe el consenso latinoamericano

La votación supone también un éxito para la ofensiva diplomática de la Casa Blanca, que ha endurecido las sanciones económicas contra Cuba y ampliado la presión sobre los países que mantienen relaciones comerciales con la isla, especialmente aquellos que contribuyen a su abastecimiento energético.

En vísperas de la votación, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, anticipó que habría cambios en el resultado y defendió la posición de Washington frente a las acusaciones cubanas de que EU utiliza el embargo para asfixiar económicamente a la isla.

El enfrentamiento diplomático llegó al pleno de Naciones Unidas, donde Waltz y el canciller cubano, Bruno Rodríguez, protagonizaron un duro intercambio verbal sobre las consecuencias de las sanciones y las responsabilidades de ambos gobiernos en la crisis que atraviesa el país caribeño.

La Habana atribuye buena parte de sus dificultades económicas al embargo estadounidense, mientras que Washington responsabiliza al sistema político y económico cubano de la escasez y el deterioro de las condiciones de vida de la población.

Sin embargo, la votación de este miércoles demuestra que el aislamiento diplomático que durante décadas sufrió EU por mantener el embargo empieza a encontrar fisuras, especialmente entre los gobiernos latinoamericanos que han estrechado sus vínculos con Trump.

Una victoria en la ONU que sabe a derrota

La paradoja es que Cuba volvió a ganar la votación, pero perdió una parte significativa del respaldo internacional que había convertido su denuncia contra el embargo en una de las mayores victorias diplomáticas de La Habana desde el final de la Guerra Fría.

La resolución, de carácter no vinculante, no obliga a Washington a levantar las sanciones, como tampoco lo hicieron las 33 anteriores. Su principal valor ha sido político: demostrar año tras año que la inmensa mayoría de la comunidad internacional rechaza el embargo.

Ese respaldo sigue existiendo, pero ya no con la misma contundencia.

Trump no ha conseguido que la ONU deje de condenar el embargo contra Cuba, pero sí ha logrado algo que durante décadas parecía impensable: romper el frente latinoamericano que defendía a La Habana.

Cuba ganó otra votación. Washington ganó terreno. Y, por primera vez, cinco países latinoamericanos se colocaron del lado de EU en una disputa que durante 34 años había unido a buena parte de la región contra el embargo.

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