
El periódico independiente ruso Nóvaya Gazeta anunció que dejará de operar el próximo 9 de noviembre, después de más de 30 años de actividad periodística, debido a las presiones ejercidas por el gobierno y los servicios de seguridad de Rusia.
Con un mensaje publicado en su portal oficial, la redacción responsabilizó a las autoridades de obligarla a suspender sus actividades y aseguró que el cierre es el resultado de una serie de acciones contra el medio.
“Nos han matado. El 9 de noviembre apagaremos la luz en nuestra casa, donde vivimos 30 años, apagaremos los servidores y nos marcharemos. El periódico ya no existe. Las autoridades y los servicios secretos rusos obligaron a la redacción a detener su trabajo”, informó.
Nóvaya Gazeta es reconocido por sus investigaciones sobre corrupción y cuyo exeditor jefe Dmitri Murátov recibió el Premio Nobel de la Paz en 2021, evocó que en 2022 perdió su licencia para publicar contenidos impresos y digitales en Rusia. Aun con la restricción, sus integrantes siguieron trabajando para respaldar una publicación digital de características similares en el extranjero.
En su comunicado, los periodistas subrayaron que terminaron sin sede, recursos económicos ni condiciones para continuar su labor, además de enfrentar amenazas de represalias.
“Vivimos años de felicidad, colmados de creatividad y esperanzas, lectores, amigos, textos, películas. Pero por momentos, estos años también fueron terriblemente amargos. Amargos porque fue justamente durante el actual régimen, y no en los años noventa de la mafia, cuando fueron asesinados por motivos políticos, por cumplir con su deber profesional y cívico varios colegas nuestros”, manifestaron.
El medio de comunicación denunció que las autoridades impidieron la herramienta de donaciones mediante el cual recibían aportaciones de sus lectores también fueron expulsados de sus instalaciones y privados de sus recursos para sostener el proyecto.
“Nos privaron de fondos. Completamente. Se trata de una acción coordinada por agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB) que se han infiltrado en todas las organizaciones”, acusaron.
Entre las medidas que responsabilizaron al gobierno ruso fueron la censura, el bloqueo de sus contenidos, la confiscación de su imprenta y las restricciones para encontrar alternativas de publicación. Asimismo, dieron agresiones contra sus integrantes y la clasificación de periodistas como “agentes extranjeros”.
Incluso, revelaron que Murátov sufrió un ataque que lo dejó casi ciego y reprocharon que, a pesar de conocer la identidad de los responsables, no se realizarán cargos en su contra.
Los periodistas piensan que la desaparición del medio trasciende el ámbito de la prensa y refleja el deterioro de las instituciones y las libertades en Rusia.
“Esta no es solo nuestra historia personal. Es la historia de un país y una sociedad que están siendo aniquilados exactamente de la misma manera. Esto lo están haciendo el FSB, el Ministerio de Justicia, la Fiscalía y otros que privatizaron el Estado y usurparon el poder”, señalaron, al calificar al sistema político como “una dictadura militar”.
En su despedida, Nóvaya Gazeta puso en tela de juicio que las autoridades justifiquen sus acciones bajo el argumento de proteger el orden constitucional, pues, a su juicio, las propias instituciones han vulnerado la Carta Magna.
Con información de EFE