
Al encabezar la reunión “Plan de justicia para los pueblos de Guanajuato y Querétaro”, en San Miguel de Allende, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo advirtió que el reconocimiento a los pueblos indígenas y afrodescendientes “es una característica del momento histórico que estamos viviendo en la Cuarta Transformación de la vida pública de México.
Al encabezar la ceremonia en la que se hizo entrega de la documentación agraria relativa a la creación del ejido Nueva Cruz del Palmar, con lo que se dio fin a un conflicto agrario de más de 80 años, la jefa del Ejecutivo Federal sostuvo que nunca antes de la Cuarta Transformación se había reconocido a los pueblos indígenas, y ahora ya están en la Constitución “con todos sus derechos, los pueblos indígenas y afrodescendientes “, incluso con el reconocimiento de su autonomía., los derechos plenos de los pueblos y comunidades indígenas”
En el marco del encuentro en el que se hizo un especial reconocimiento a los pueblos chichimeca y otomí, la mandataria sostuvo que en México, las y los mexicanos no tendríamos los valores de fraternidad, de comunidad, de amor a la familia, a la naturaleza, al prójimo, a la Patria, si no fuera por los pueblos indígenas de México.
“Todos los mexicanos debemos sentirnos muy orgullosos en nuestra historia y lo que formó a nuestra patria ese es un pilar fundamental”, el otro pilar, añadió, son los planes de justicia, “porque no es suficiente con que quede en la letra de la Constitución, sino que el Gobierno tiene la obligación de hacer justicia para los pueblos esa justicia se hace trabajando con los pueblos como reconociéndolos y conjuntamente decidir qué es lo que se necesita”, sostuvo.
Al hacer entrega de la documentación agraria relativa a la creación del ejido Nueva Cruz del Palmar, recibida por el presidente del comisariado del nuevo ejido Cruz del Palmar, Israel Ramírez González, con lo cual, señaló la Presidenta Sheinbaum Pardo, se dio una resolución pacífica a un conflicto histórico.
Estamos viviendo, subrayó, una nueva etapa histórica en nuestro país y es el reconocimiento de los planes de justicia, y enfatizó diversas acciones que se han venido realizando, entre ellas: la recuperación de la capilla del Puerto de Calderón, una la solución al conflicto agrario de más de 80 años con el surgimiento de un nuevo ejido, la puesta en operación de cinco comedores escolares, se realizó el encuentro de parteras, apoyo a 712 jóvenes con el programa jóvenes Construyendo el Futuro, y entrega de 1,123 apoyos de vivienda.
La presidenta Sheinbaum Pardo reconoció que aún quedan muchas cosas pendientes “como decreto y catálogo de lugares sagrados que le corresponde al INAH, restauración y protección de capillas familiares, atención sobre certeza jurídica de tenencia de la Tierra, reconocimiento de tierras ancestrales, solución al Plátano, vecino de Cruz del Palmar, atención y dotación de agua potable, gasolinera del Bienestar, así como construcción de caminos artesanales, y seguir apoyando con vivienda y salud.
No obstante, enfatizó que con el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos Indígenas y Afromexicanos (Faispiam), cada año las comunidades indígenas y afrodescendientes recibirán un presupuesto directo para atender las necesidades más urgentes de estas comunidades.
Reconocimiento a los pueblos indígenas
En su oportunidad, el presidente del comisariado del ejido Nueva Cruz del Palmar, en San Miguel de Allende, Israel Ramírez González, externó su agradecimiento por el Plan de justicia de los pueblos Chichimeca y Otomí, de Guanajuato y Querétaro, “que ha permitido que nuestros pueblos indígenas sean reconocidos y atendidos por diversas instituciones del gobierno Federal”.
“Por primera vez se ha volteado a ver nuestros problemas, nuestras demandas históricas aunque sabemos que aún faltan instituciones por sumarse y temas por resolverse pero hoy existe la voluntad, acompañamiento y avances reales”, estableció, al tiempo que resaltó que los últimos cinco años han estado trabajando por un bien común para que cada problema se resuelva a través de asambleas cómo se rige un ejido”.
A su vez, la delegada de la comunidad de Cieneguilla Tierra Blanca, Nadia Rodríguez, advirtió ante la Presidenta de México, que las y los indígenas han resistido a un “odio institucional y discriminación, que nos dice que para progresar debemos dejar de ser quienes somos”.
“Ser indígena -enfatizó-, no es una condición de pobreza es una riqueza milenaria de conocimiento. Sin embargo enfrentamos problemáticas profundas: falta de oportunidades en nuestras propias comunidades que obliga a nuestros hijos a migrar, pérdida paulatina de nuestras lenguas maternas por falta de maestros y espacios educativos dignos y la invisibilización en la toma de decisiones del Estado”.
En la región, sostuvo, se vive una crisis hídrica, con agua destinada a grandes industrias y agroexportadoras “mientras nuestros pozos se secan y nuestras milpas mueren... No podemos permitir que el desarrollo sea a costa de la destrucción de nuestros cerros y la contaminación de nuestros ríos”, demandó.
Necesitamos, abundó, que se reconozca nuestra autonomía para decidir cómo cuidar nuestros bosques, cómo administrar nuestra agua y cómo impartir justicia en nuestras comunidades bajo nuestros usos y costumbres “no queremos ser consultados solo cuando ya se tomaron las decisiones queremos ser parte del diseño del futuro de este estado y de este país”.
A nombre de los pueblos chichimeca y otomí de Guanajuato y Querétaro, pidió se avance en la construcción de vivienda digna para esas comunidades, espacios de salud equipados dignificados y con personal médico suficiente, incluir la medicina tradicional y la cartería comunicar a las comunidades a través de la construcción de caminos artesanales, respetar la posición ancestral de nuestra tierra y territorio y dar certeza jurídica para los pueblos y comunidades rehabilitar proteger y resguardar los lugares y sitios sagrados.