
Desde el 1 de enero de 2026, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) actualizó el Código Fiscal de la Federación (CFF) para prohibir que cualquier establecimiento exija la Constancia de Situación Fiscal (CSF) o la Cédula de Identificación Fiscal como condición para emitir una factura o Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI).
Esta modificación se publicó en el Diario Oficial de la Federación y busca acabar con prácticas que entorpecen la facturación y confunden a contribuyentes y clientes.
Antes de esta reforma, muchos negocios exigían la CSF para poder facturar, lo que generaba largas filas en las oficinas del SAT y complicaciones en trámites. Con la nueva regla, esta práctica ahora es considerada una infracción fiscal.
¿De cuánto es la multa por pedir la Constancia de Situación Fiscal para facturar?
Las sanciones económicas por condicionar la facturación a la entrega de la CSF o la Cédula de Identificación Fiscal son cosa seria. De acuerdo con la reforma al artículo 83 del CFF, las multas pueden ir de aproximadamente 1,700 a 97,000 pesos aproximadamente.
Además, si un establecimiento reincide en esta práctica, las autoridades pueden imponer la clausura preventiva del negocio por un periodo de entre 3 y 15 días.
Este enfoque busca que se abandonen malas prácticas que solo complican el cumplimiento fiscal de clientes y contribuyentes.
¿Qué datos sí debes proporcionar para que te den una factura?
Según el SAT, para que un negocio emita tu CFDI, solo necesitas dar estos datos esenciales:
- RFC (Registro Federal de Contribuyentes)
- Nombre o razón social
- Código postal
- Domicilio fiscal
- Uso que le darás al comprobante
El SAT ha sido enfático en que pedir más información, como la CSF, no solo es innecesario, sino ilegal.
Esto simplifica enormemente el proceso y reduce la carga administrativa para miles de contribuyentes que solo quieren sus facturas sin trámites extra.
¿Por qué estaba pasando esto?
La confusión se fue extendiendo cuando, con la entrada en vigor de sistemas como CFDI 4.0, muchos negocios empezaron a pedir la CSF para asegurarse de que los datos fiscales coincidieran perfectamente con los registros del SAT. Ese uso desmedido e incorrecto del documento llevó a malentendidos y prácticas indebidas para “asegurar la facturación”.
Esto generó largas filas en las oficinas del SAT, contratiempos para contribuyentes y hasta presiones indebidas en el punto de venta.
Con la reforma de 2026, el SAT pone punto final a esta confusión y obliga a los emisores a cumplir únicamente con los datos básicos establecidos por ley.