
La dirigencia nacional del PRI denunció el uso político de la Red consular y la designación de perfiles de personajes carentes de autoridad moral para representar al Estado mexicano en el extranjero como cónsules o embajadores.
Acusó que el nombramiento del ex gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón es parte de una serie de designaciones políticas irresponsables que confirman que Morena convirtió la Red Consular “en un botín partidista”.
“ Resulta indignante la designación de Rutilio Escandón como Cónsul General de México en Miami, un personaje impresentable, identificado plenamente con Morena y marcado por señalamientos públicos y documentados de corrupción, vínculos con redes de impunidad y presuntas relaciones con el crimen organizado”, estableció
Escandón –agregó--no representa a México ni a su gente; representa a una camarilla de narcopolíticos auspiciados y protegidos por Morena.
Detalló otros casos recientes como el de Donají Alba (Raleigh), Carlos Iriarte (Boston) y Marco Antonio Mena (San Francisco),” perfiles sin carrera diplomática, sin experiencia en política exterior y sin autoridad moral, enviados a ciudades con amplias concentraciones de connacionales para pagar favores y reciclar cuadros políticos lejos del escrutinio público nacional”.
La dirigencia tricolor encabezada por Alejandro Moreno acusó que esa práctica absurda y profundamente dañina fue inaugurada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuando decidió utilizar embajadas y consulados como premios políticos para ex gobernadores y aliados.
Entre ellas—agregó—están las s designaciones de los ex priistas, Quirino Ordaz, como embajador de México en España, Claudia Pavlovich, Embajadora de México en Panamá, Carlos Miguel Aysa embajador de México en República Dominicana, Carlos Joaquín González embajador de México en Canadá y y Omar Fayad, embajador de México en Israel.
El tricolor condenó el uso político, ideológico y faccioso de la Red Consular mexicana por parte del gobierno de Morena y recordó que fue creada para proteger y asistir a las y los mexicanos fuera del país, no para convertirse en refugio político ni en plataforma para premiar lealtades partidistas, o encubrir trayectorias cuestionables.