
El nombre del cantante de corridos tumbados, Peso Pluma, volvió al centro de la conversación pública luego de que autoridades iniciaran indagatorias sobre una presunta red de lavado de dinero vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) dentro de la industria musical.
La investigación busca determinar si existen nexos financieros o estructuras empresariales que hayan sido utilizadas para canalizar recursos ilícitos a través de conciertos, representaciones artísticas o negocios relacionados con el entretenimiento. De acuerdo con los reportes, el intérprete aparece como una de las figuras más visibles dentro del listado analizado, aunque hasta ahora no se han confirmado responsabilidades legales.
El foco en el negocio musical y sus flujos de dinero
El interés de las autoridades no se limita a artistas en lo individual, sino a la estructura económica que rodea al sector: promotoras, empresas de representación, contratos y eventos masivos.
Este enfoque reabre el análisis de antecedentes documentados en los que operadores financieros han utilizado espectáculos y conciertos para mover y limpiar recursos de origen ilícito, aprovechando la complejidad de las transacciones en el mundo del entretenimiento.
En casos previos, investigaciones han señalado que la industria puede ser un oasis para el lavado por la mezcla de ingresos en efectivo y operaciones internacionales.
La música y la narcocultura
La investigación ocurre en un ambiente donde la relación entre música regional mexicana y el crimen organizado lleva años bajo discusión pública. Letras que retratan la vida del narco o que mencionan personajes del mundo criminal han alimentado el debate sobre el impacto cultural del género.
El fenómeno ha provocado cuestionamientos recurrentes hacia artistas populares, especialmente cuando la violencia en el país aumenta o cuando surgen señalamientos en el ámbito político y social, y las figuras criminales se “enaltecen” o “idolatran”.
Sin conclusiones oficiales
Hasta el momento, la indagatoria se encuentra en fase de revisión y no implica acusaciones formales. Sin embargo, la repercusión mediática ha sido inmediata debido al tamaño de la industria y al alcance global de sus figuras más reconocidas.
Especialistas consideran que el caso podría abrir un debate más amplio sobre la transparencia financiera en el entretenimiento y los controles en eventos masivos, un sector que mueve millones de pesos cada año en México y Estados Unidos.