CDMX — Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), irrumpió en la estética de Minicraft, y es una de las sensaciones entre el público ‘gamer’, que reproducen una y otra vez la ‘mañanera’ en la que el funcionario da su reporte de combate a la delincuencia.
El personaje de García Harfuch, construido con bloques digitales, aparece dando un mensaje desde el podio del gabinete de Seguridad, en una escena que remite más a un videojuego de mundo abierto que a una conferencia tradicional.
El material compartido tiene un tono humorístico y referencias propias de la cultura “gamer”, y llamó la atención, causando sensación y comentarios sobre “modos de juego”, “aldeanos protegidos” y enemigos neutralizados, que trasladan el lenguaje de la seguridad pública al universo de los videojuegos, “donde la lógica no es lineal ni definitiva, sino estratégica y acumulativa”, según algunas opiniones.
Minicraft está inmerso en los videojuegos de mundo abierto, en los que el jugador no controla todo, pero sí entiende que el entorno responde a sus decisiones. De acuerdo con el fin de esta sagas, no existe una sola misión que garantice el triunfo: hay mapas incompletos, rutas alternativas, amenazas que reaparecen y objetivos que se cumplen con constancia más que con un solo movimiento espectacular. “Para muchos usuarios, esa lógica es la que mejor explica la narrativa que rodea a Harfuch, dicen voces expertas de ese mundo.
El contenido en el que se recrea al secretario conecta con una idea reconocible: en seguridad pública no hay “nivel final” ni golpe único que resuelva el problema. Hay lectura del terreno, anticipación de movimientos, cierre de rutas y control progresivo del mapa. Exactamente la mecánica que millones de personas han aprendido jugando.
“La viralidad del Harfuch versión Minecraft no está sólo en lo visual, sino en el mensaje implícito. En lugar de presentar la seguridad como un acto heroico aislado, muestra esta tarea como una partida de largo aliento, donde el objetivo no es ganar una misión, sino sostener el control del tablero”.
En tiempos donde la política busca nuevos lenguajes para conectar con audiencias digitales, este cruce entre “gaming” y seguridad pública confirma algo: a veces, los códigos más efectivos no vienen de los discursos tradicionales, sino de las pantallas donde la gente ya aprendió a entender cómo funciona el mundo”.
García Harfuch es una sensación, como ya lo es también Gloria Trevi con “Mujer maravilla”.
