
El intento de impulsar una nueva reforma electoral desde el gobierno federal enfrentó un escenario adverso en el Congreso. Morena no logró reunir los votos necesarios para aprobar cambios constitucionales, lo que abrió la puerta a una estrategia alterna conocida como “Plan B”.
La propuesta enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum buscaba modificar distintos aspectos del sistema electoral, pero la falta de respaldo de la oposición y las dudas de algunos aliados frenaron su avance. Ante ese panorama, el oficialismo plantea avanzar por otra vía legislativa.
¿En qué consiste el Plan B de la reforma electoral?
El llamado Plan B consiste en impulsar cambios mediante leyes secundarias, en lugar de modificar directamente la Constitución. Este mecanismo permite aprobar reformas con mayoría simple en el Congreso.
La estrategia busca rescatar algunos de los puntos centrales de la iniciativa original, adaptándolos a un marco legal que sí pueda avanzar sin el respaldo de dos terceras partes de los legisladores.
El obstáculo: la falta de mayoría calificada
Para modificar la Constitución, Morena necesita una mayoría calificada en el Congreso, es decir, el apoyo de al menos dos terceras partes de diputados y senadores. Sin embargo, ese respaldo no se alcanzó durante la discusión de la reforma.
Además de la oposición del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, algunos aliados del oficialismo mostraron reservas sobre ciertos puntos de la propuesta, lo que terminó por debilitar el bloque legislativo necesario para aprobarla.
Los cambios que buscaba la iniciativa electoral
Entre los principales planteamientos de la reforma estaba la reducción del número de senadores, eliminando los de representación proporcional, así como modificaciones al sistema de elección de diputados plurinominales.
También se proponía disminuir el financiamiento público a los partidos políticos y establecer mecanismos más estrictos para evitar recursos ilícitos en campañas electorales.
Lo que viene para la reforma electoral
Aunque la iniciativa original enfrenta dificultades, el oficialismo insiste en que la agenda electoral seguirá en discusión dentro del Congreso. La posibilidad de avanzar mediante reformas a leyes secundarias mantiene abierta la puerta a cambios en el sistema.
En ese contexto, el debate sobre la reforma electoral podría trasladarse ahora a un terreno legislativo más gradual, donde Morena buscará aprobar ajustes parciales mientras mantiene viva su propuesta de transformación del modelo electoral.