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La ceguera estadunidense frente al trasiego ilegal de armamento a México choca con un frente doméstico que abiertamente emplea la mística del narco y utiliza símbolos del imaginario mexicano para vender armas hechas a modo

La venta minorista de armas en EU recurre a la apología del narco como estrategia de venta

La ceguera estadunidense frente al trasiego ilegal de armamento a México choca con un frente doméstico que abiertamente emplea la mística del narco y utiliza símbolos del imaginario mexicano para vender armas hechas a modo (Juan José Estrada Serafín)

Apología del narco y de sus mitologías, aderezada con retazos de religión en la que San Judas Tadeo y La Virgen de Guadalupe se mezclan con Malverde, al igual que alusiones directas a México, son desplegadas como estrategia de venta por armeros estadunidenses, catalogados como minoristas, pero con los que se puede adquirir lo mismo armas personalizadas que armas automáticas de alta cadencia de fuego como el AK-20 SBR, recomendable para uso militar, que se presentó en 2025 como una gran novedad por el manejo de materiales en su fabricación.

Propietaria de una planta de producción en St. Augustine, Florida, SK Guns es uno de los fabricantes de armas de fuego que mayor prestigio ostenta entre las organizaciones que defienden el derecho a poseer armas de fuego tanto para la defensa personal como para actividades recreativas, tales como la NRA, la Gun Owners of America y la Firearm Industry Trade Association. Si bien SK también comercializa fusiles de asalto, no es en razón de su amplio catálogo de calibres o por la variedad en su armamento por lo que destaca, sino porque que es una referencia entre quienes desean adquirir modelos personalizados de la icónica pistola semiautomática Colt .45 y súper .38, o bien, revólveres personalizados Smith & Wesson.

La firma armamentística explica que sus piezas son armas de fuego “coleccionables”, pero completamente funcionales, elaboradas por “maestros grabadores, expertos rematadores, historiadores y maestros armeros”. Y quizá no tendría nada de anómalo que ciudadanos estadunidenses, de pleno derecho, desearan adquirir finas piezas de hechura artesanal con hierro mortal, ataviadas con diseños exclusivos y evocadores de deidades griegas y egipcias o con patrones indígenas polinesios, no obstante, la marca se jacta de tener entre sus más vendidos los diseños que remiten a México.

Desde cachas que ilustran, con un águila calva y no un águila real, el mito fundacional de México-Tenochtitlan, grabados con motivos mayas mal representados e imágenes de animales como lobos, serpientes y alacranes “solitarios e indomables”, hasta diseños inspirados en la Guerra de Independencia de México, la Batalla de Puebla, la Revolución o en la figura de Hernán Cortes; por los cañones de las Colts de SK desfilan Hidalgo, Morelos, los Niños Héroes, Zaragoza, Pascual Orozco, Madero, Zapata y, cómo no, Pancho Villa; además de la Virgen de Guadalupe, San Judas y la Santa Muerte.

Pero los favoritos de la casa, de acuerdo con el sitio web de SK, son los “forajidos y bandidos”, el apartado con récord de ventas y donde el arma insignia es la de Jesús Malverde, el santo patrono apócrifo del narco y mítico bandido social de la historiografía mexicana. Esta pieza, es la “pistola del año 2025” en el catálogo de SK Guns.

“Alacran”, una de las 200 producidas; también las hay “Lobo solitario” y “Serpiente”

MIROSLAVA

En la querella judicial contra armerías y fabricantes que México presentó en agosto de 2021 ante un Juez de Distrito de Boston, Massachussets, la cual ha sido desechada por el Supremo estadunidense, se adjuntó como prueba del destino funesto de las armas lo que ocurrió con una Colt calibre .38 súper muy particular, hoy en poder de las autoridades mexicanas y en virtud de la cual los juristas esgrimieron que dicha marca “ni siquiera intenta ocultar su complacencia con el mercado criminal en México”, pues produce cínicamentetres modelos de pistolas a los que llama ‘El Jefe’, ‘El Grito’ y ‘Emiliano Zapata 1911’. Esta clase de armas apunta a un target específico; la demanda reza: “Estos modelos son símbolos de estatus y codiciados por los cárteles de la droga; se introducen de contrabando en grandes cantidades a México desde EU”. La de Zapata, exhibe en el cañón la imagen del caudillo revolucionario acompañada del lema “Es mejor morir de pie que vivir de rodillas”.

Miroslava Breach Velducea, periodista asesinada en Chihuahua por una Colt personalizada de Emiliano Zapata

La referencia en sí podría sonar alejada del narco mexicano, pero no lo está. Esa arma, que se incluye en la demanda mexicana, fue la utilizada para dar muerte, en 2017, a la periodista chihuahuense Miroslava Breach Velducea, una de las más activas denunciantes del mundo narco que cooptaba espacios de la vida civil en esa entidad. Miroslava fue asesinada de 8 tiros en la cabeza con dicha arma, todo a raíz de sus revelaciones sobre los vínculos, incluso familiares, entre candidatos a puestos de elección popular y jefes locales del narco de Chihuahua.

“Tierra y Libertad”, un modelo de Colt alusiva a Zapata; similar a la implicada en el caso Miroslava Breach.

SEÑOR DE LA GUERRA

La customizadora y fabricante SK Guns no solo produce armas ad hoc para un probable mercado criminal, también le vende a las contrapartes.

A la usanza de los señores de la guerra, esos arquetípicos de la era inmediata al desmantelamiento de la URSS, SK mantiene como parte de su catálogo pistolas para el Ejército mexicano y para los veteranos estadunidenses condecorados por sus acciones en el campo de batalla el ‘Corazón Púrpura’; la armería se preocupa por que cada bando involucrado en la guerra contra el crimen organizado, y en aras de la destrucción de los enemigos de la tierra de los libres, tenga pertrechos personalizados incluso utilizando emblemas y heráldica propia de los Estados Unidos Mexicanos, nuestro país.

La edición limitada “arma del año 2025” consagrada a Jesús Malverde, bandido mítico mexicano y patrón del narco

Ventas y “mercado mexicano”

Un río de hierro y plomo anega México desde hace décadas, una traza de muerte y violencia que abreva de las más de 9 mil 500 armerías que puntean los 3 mil 185 kilómetros de frontera común entre nuestro país y los Estados Unidos, esto cuando no toma lo que requiere directamente de las fábricas del Departamento de Guerra estadunidense, como reveló recientemente el Washington Post. En este contexto, el gobierno de Donald Trump ha osado convertir el flagelo del narcotráfico en el principal argumento para amagar con sanciones económicas e imponer abusivas políticas arancelarias al gobierno mexicano, luego de declarar a los cárteles de la droga organizaciones terroristas equiparables con ISIS y sus infames ramales de oriente y África.

Ante el embate trumpista el contrargumento de México declama que, aparte del problema de consumo de drogas que detentan los estadunidenses, lo que ubica de su lado la mayor parte de la demanda en el negocio, la laxitud en las normas que permiten a cualquier persona sin antecedentes penales comprar ‘n’ cantidad de armas desde que alcanza la mayoría de edad, acarrea un problema para las autoridades mexicanas cuando esas mismas armas, adquiridas por testaferros, son contrabandeadas a suelo mexicano para luego ser compradas por el crimen organizado y alimentar la violencia asociada a los cárteles. Una acusación que las propias instituciones y medios estadunidenses han denunciado: El Woodrow Wilson Center, un centro de análisis de datos con sede en D.C., estima que cada año cruzan a México de forma ilegal, desde Estados Unidos, entre 200 mil y medio millón de armas; CBS News documentó en 2024 el rastreo de 50 mil armas estadunidenses que fueron recuperadas en México entre 2015 y 2022, para luego aseverar, en 2023, que los cárteles podrían adquirir hasta 1 millón de armas producidas en el norte tan solo en el curso de un año. Del mismo modo, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), es decir, la agencia que audita el gasto del gobierno de Estados Unidos, reconoció en 2011 que el 70% de las armas recuperadas en México son de manufactura local (7 de cada 10), y más recientemente publicó que 56 mil armas de un total de 80 mil recuperadas por el gobierno mexicano, entre 2014 y 2018, son oriundas de la Unión americana.

LA CORTE Y EL LOBBY

En esta cruzada por contraponer la necesidad de erradicar el trasiego de armas a las aspiraciones intervencionistas de Donald Trump, un deseo amparado en la supuesta incapacidad del Estado mexicano para combatir al narco existen episodios insólitos: Cuando en 2021 el Gobierno federal demandó a 8 compañías armamentísticas de Estados Unidos, por 10 mil millones de dólares, al considerarles cómplices voluntarios del tráfico ilegal de armas, los fabricantes de armamento respondieron que de ningún modo son responsables del uso que se hace del producto que venden; México les acusó de ser negligentes, de vender a armas a prestanombres, de hacer ventas múltiples sin límites en la cantidad o en el poder del armamento y de no hacer nada para evitar que sus armas terminen en manos de criminales que hoy día son considerados terroristas en la legislación de su propio suelo; luego de cuatro años de litigios en la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos nueve jueces votaron por unanimidad bloquear la demanda de México dado que no fue posible probar que las empresas demandadas “ayudaran y facilitaran” el tráfico ilícito de armas. No obstante una segunda demanda mexicana, presentada en Tucson, Arizona, en 2022 en contra de cinco tiendas, sigue en pie y se encuentra en etapa de producción de evidencia. Las leyes estadunidenses respaldan a los fabricantes de armas porque los lobbies armamentistas y varias organizaciones pro armas de ese país, como la Asociación Nacional del Rifle (NRA), han aportado fondos a las campañas políticas de una miríada de candidatos republicanos y conservadores, como ocurrió con la carrera presidencial de Donald Trump en ambos mandatos.

Colt a la Santa Muerte

EL MERCADO MINORISTA

En esta coyuntura, donde los grandes armeros estadunidenses no prevén adoptar acciones para evitar que sus productos coadyuven a la matazón en nuestras latitudes y el Supremo de EU afirma que no existen pruebas de que la actividad armamentista facilite el empleo de sus creaciones en el seno de organizaciones criminales, el mercado minorista de armas en EU sí que da cuenta de cuán normalizado se tiene que las armas sean muchas veces adquiridas por un cierto tipo de público, para quien se ha creado toda una gama de piezas ornamentadas con motivos alusivos a caudillos, cuatreros, bandidos, guerrilleros, outlaws y demás personajes del efluvio histórico, popular y hasta religioso de México.

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