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Mauricio Morales fue llevado a una especie de escuela; pero, en lugar de niños, se encontró con hombres armados y mujeres con vestidos de fiesta, escuchando de fondo narcocorridos en las bocinas del patio.

Así son las supuestas olimpiadas secretas del narco… secuestran a atletas, según reportaje de The Atlantic

Así son las olimpiadas secretas del narco… secuestran a atletas, según reportaje de The Atlantic (Imagen generada con IA)

Mauricio Morales, un corredor olímpico, fue secuestrado junto a un grupo de migrantes el 9 de febrero de 2023 mientras cruzaban un bulevar cerca de la estación de autobuses de San Rafael, en la Ciudad de México, para ser llevados a un sitio clandestino. En un reportaje de The Atlantic, relata su experiencia en un presunto “torneo de cárteles”.

Desde un abogado que había gestionado “mal” un caso de un integrante de la Unión Tepito, hasta un policía, eran los distintos perfiles entre los cautivos.

Pantallas proyectaban cuotas de apuestas, asistentes realizaban apuestas apresuradas y cientos de personas observaban desde gradas. Según el relato, el lugar estaba lleno de celebridades, influencers, políticos de alto rango y presentadores de noticias.

El torneo secreto de los cárteles; una forma de convivencia entre rivales

Don Paco describía a su nuevo prisionero la existencia de un torneo secreto vigente desde hace años, donde participaban los mayores cárteles de México: un sitio de encuentro y convivencia pacífica, donde realizaban apuestas y hacían negocios sin dispararse entre ellos.

Y ahora, ya con un trato más amable tras la repentina privación de su libertad, sin querer, Mauricio había sido reclutado para formar parte.

De acuerdo con el reportaje de The Atlantic, en este torneo cada organización tenía su propio equipo de fútbol, fútbol bandera y boxeo.

El entrenamiento iniciaba a las 7:00 a.m. en punto, y los deportistas tenían que dar vueltas en el patio, que parecía un zócalo de escuela, hacer flexiones y levantar pesas con bloques de cemento.

Al concluir, se dividían en grupos y practicaban sus disciplinas específicas, preparándose para sus promesas asignadas. En la Unión Tepito, según describe McKay Coppins, autor del reportaje, había equipos de frontón, tochito y fútbol americano bandera, un deporte que se había popularizado entre los cárteles.

De acuerdo con The Atlantic, Don Paco, era reclutador y organizador en los equipos de la Unión Tepito, una organización delictiva que tiene control de varias zonas de la Ciudad de México.

Ganar el torneo, según Don Paco, era motivo de gran orgullo, y entre sus nuevas ambiciones estaba reclutar atletas, y casualmente había dado con Mauricio.

Una propuesta de vida o muerte

La llegada de Mauricio Morales al torneo de los cárteles fue mera casualidad. Don Paco, encargado del ambicioso proyecto de ampliar el número de atletas que representarían a cada cártel, descubrió que Mauricio era un corredor olímpico que había participado en competencias de Pekín, Londres y Río de Janeiro.

De acuerdo con lo narrado, uno de los hombres que llevó a cabo el secuestro identificó un tatuaje de los anillos olímpicos en la muñeca de Mau, como era llamado por sus amigos, por lo que al investigar confirmaron que habían secuestrado a un atleta de talla internacional.

En medio de la situación y a la merced de su vulnerabilidad, Mauricio recibió una propuesta de su captor: tendría que formar parte del equipo de fútbol bandera de la Unión Tepito en el torneo, bajo una condición tajante:

“Si ganas, vives. Si pierdes, mueres”, expresó el organizador del equipo.

Llegó el anuncio del enfrentamiento: “La Unión Tepito contra los Caballeros Templarios”.

La sede del encuentro era un rancho enorme en una región montañosa donde hombres armados convivían con asistentes, mientras vehículos de lujo permanecían estacionados.

Fue cuando llevaron a Mauricio a un gimnasio dentro de la propiedad que el asombro se convirtió en incredulidad.

Pantallas proyectaban cuotas de apuestas, asistentes realizaban apuestas apresuradas y cientos de personas observaban desde gradas. Según el relato, el lugar estaba lleno de celebridades, influencers, políticos de alto rango y presentadores de noticias.

Antes del partido, una advertencia: “No quieres jugar contra Sinaloa”, le dijo la novia de Paco a Mauricio.

Sonó el silbato y la Unión Tepito se llevó el encuentro 14-7. Mauricio y sus compañeros terminaron sangrando, siguiendo instrucciones estrictas: “Aquí no hay juego limpio; si iban a ganar, tenían que jugar sucio”, relató.

Los rivales intentaban mutilarlos, golpeando, pateando y rasguñando sin objeción de los árbitros.

Desde las gradas se escuchaban disparos mientras la gente celebraba. Según Mauricio, el equipo perdedor era llevado por una puerta trasera y desaparecía.

Mau escaló en el torneo y vivió para contar su historia

McKay Coppins, autor del reportaje publicado en The Atlantic como avance de mayo de 2026, relata su fascinación por Mauricio, un hombre educado y amable que narraba su experiencia, rompiendo su escepticismo frente a un tema que parecía sacado de una serie de narcos.

Sin embargo, su percepción cambió cuando conversó con Mauricio, quien le narró su experiencia en el campo de cautiverio, organizando equipos deportivos con otros atletas secuestrados que jugaban por su vida en medio de la presión constante de no saber si sobrevivirían al final de cada encuentro.

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