
Las recientes agresiones a profesores, incluido el asesinato de dos maestras en una escuela de Michoacán no son casos aislados sino una tendencia nacional que ha convertido la docencia en una profesión de alto riesgo en México, advierte la organización Educación con Rumbo.
En medio de la ola de violencia que se registran en varias regiones del país, miles de profesores enfrentan agresiones verbales, amenazas e incluso ataques físicos al interior de sus aulas o escuelas y en casos extremos, hasta la muerte.
Hace unos días, un estudiante de 15 años de edad, asesinó a balazos a dos maestras de una preparatoria con un rifle de asalto, presuntamente porque no lo dejaron acceder después de la tolerancia de entrada permitida.
Este caso se suma a otras agresiones que han sufrido docentes por parte de estudiantes desde golpes, hasta agresiones físicas y mortales.
Para la organización Educación con Rumbo, estos casos forman parte de una “escalada de agresiones contra el magisterio”.
De acuerdo estudios de esta organización, cinco de cada 10 estudiantes han presenciado faltas de respeto hacia docentes, mientras que cerca del 35 por ciento ha sido testigo de conflictos de padres con maestros.
Además, cuatro de cada 10 docentes han sufrido violencia en sus planteles, principalmente agresiones verbales como insultos o humillaciones
Por ello, “Educación con rumbo” exigió que se proteja a los maestros, pues aseguraron que en los últimos años ha ido en aumento las agresiones hacia los docentes.
Pero el impacto también es emocional y estructural pues más del 80 por ciento del magisterio presenta agotamiento laboral, más del 30 por ciento considera su trabajo altamente estresante, y una de cada seis maestras enfrenta depresión severa.
La exposición constante a faltas de respeto y conflictos con alumnos o padres contribuye al desgaste emocional y afecta directamente la calidad educativa, expresan
Para Patricia Ganem, coordinadora del Observatorio de la Educación de esta organización, el problema tiene raíces institucionales donde existe un vacío que ha debilitado la autoridad del docente y lo ha dejado expuesto.
“Muchos enfrentan el dilema entre intervenir ante conductas violentas, con riesgo de denuncias o sanciones, o abstenerse por falta de respaldo”, lamenta
La directora de Educación con Rumbo, Paulina Amozurrutia sostiene que el Estado no ha construido una política integral que articule responsabilidades entre autoridades, familias y sociedad, permitiendo que la violencia se replique dentro de las escuelas y afecte a los más vulnerables.
La Encuesta Nacional de Violencia hacia los Maestros (2024) confirma que sin esquemas de corresponsabilidad, los docentes quedan expuestos y la convivencia escolar se deteriora.
Ante este panorama, Educación con Rumbo propone medidas urgentes desde protocolos claros para prevenir y atender la violencia escolar que incluyan al personal docente, construcción de esquemas de corresponsabilidad entre familias, autoridades y comunidad escolar, y formación especializada en manejo de conflictos y habilidades socioemocionales.