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En el marco del Día Mundial del Trastorno Bipolar se advierte de un padecimiento poco reconocido

No son solo “cambios de humor”: el trastorno bipolar afecta a millones en México y muchos no lo saben

Transtorno bipolar

Vivir con trastorno bipolar no siempre significa tener conocimiento de él. Según estimaciones, alrededor de tres millones de personas tienen este padecimiento, pero más de la mitad no ha sido diagnosticada. En muchos casos, pueden pasar hasta diez años antes de recibir atención adecuada.

En el marco del Día Mundial del Trastorno Bipolar, especialistas advierten que uno de los principales problemas no es solo médico, sino social: el estigma sigue funcionando como una barrera que retrasa el diagnóstico y aleja a las personas de buscar ayuda.

El médico Gerardo Cabrita, especialista en medicina interna, explica que el trastorno bipolar no es un “cambio de humor”, como suele pensarse, si no más bien una condición neurológica en la que intervienen circuitos del cerebro que regulan las emociones, provocando cambios extremos que van desde episodios de depresión hasta fases de manía.

La experiencia puede sentirse como un desbalance interno difícil de controlar. Por un lado, están los periodos depresivos, donde aparece el cansancio constante, la falta de energía y la pérdida de interés en actividades cotidianas. Mientras que por el otro, los episodios de manía pueden manifestarse con euforia, hiperactividad o incluso conductas impulsivas que pueden llegar a alterar la vida diaria.

Más allá de los síntomas, el problema se agrava por el silencio y la falta de acción. El estigma alrededor de la salud mental puede llevar a muchas personas a no hablar de lo que sienten, a normalizar ciertos comportamientos o incluso a aislarse social y laboralmente. Esta “barrera invisible” no solo afecta el diagnóstico, también impacta directamente en la calidad de vida de millones de personas.

A nivel global, se estima que cerca del 2% de la población vive con este trastorno, el cuál tiene mayor prevalencia en mujeres y con una aparición más frecuente entre los 30 y 49 años. Sin embargo, y a pesar de que hoy en día tenemos más información de esto que antes, el diagnóstico tardío sigue siendo una constante, muchas veces cuando la condición ya se ha manifestado de forma más severa.

En este contexto, especialistas señalan la importancia de tener un círculo de apoyo, pues tanto familiares como personas cercanas pueden ser clave para identificar cambios que no son habituales: alteraciones bruscas en el comportamiento, impulsividad o hábitos que aparecen de forma repentina. Reconocer estas señales puede hacer la diferencia para buscar atención a tiempo.

También se hace un llamado a fortalecer la atención médica desde el primer nivel, ya que es ahí donde se pueden detectar los primeros signos y canalizar a los pacientes a tratamiento especializado.

Con diagnóstico y tratamiento adecuado, las personas con trastorno bipolar, pueden llevar una vida plena. El principal reto, según coinciden los especialistas, está en dejar de minimizar la salud mental y empezar a verla como cualquier otra condición de salud: algo que se atiende, se acompaña y se puede controlar.

Entenderlo no solo cambia la conversación, y ayuda a terminar con el estigma, también puede cambiar vidas.

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