
Si bien México transitará a una jornada laboral de 40 horas, su ley reglamentaria mantiene intacto el esquema tradicional de seis días de trabajo por uno de descanso pese a los reclamos de la oposición quien advirtió que esa legislación abre la puerta a acuerdos desiguales entre patrones y trabajadores en México.
Por unanimidad de votos, el Senado aprobó la ley reglamentaria de la Jornada Laboral de 40 horas pero mantuvo intacto el artículo 69, que establece que por cada seis días de trabajo deberá otorgarse al menos un día de descanso con goce de salario íntegro.
El punto central de la reforma es la disminución progresiva de la jornada semanal hasta llegar a 40 horas en 2030; sin embargo, no se contempla la implementación de una semana laboral de cinco días, como ocurre en otros países.
Esto implica que los trabajadores seguirán laborando seis días a la semana, pero con jornadas diarias ajustadas para cumplir con el nuevo límite semanal.
El decreto establece una transición escalonada:
- * 2026: 48 horas
- * 2027: 46 horas
- * 2028: 44 horas
- * 2029: 42 horas
- * 2030: 40 horas
Durante este periodo, empresas y trabajadores deberán adaptar sus esquemas sin afectar la productividad ni las condiciones laborales.
El dictamen refuerza que el día de descanso:
- * Debe otorgarse con salario íntegro
- * Es obligatorio tras seis días consecutivos de trabajo
- * No puede ser sustituido sin compensaciones legales
Además, quienes laboren en domingo seguirán teniendo derecho a una prima dominical de al menos 25% adicional.
Otro punto clave es que la disminución de horas laborales no implicará reducción de sueldos, salarios ni prestaciones, lo que busca proteger el poder adquisitivo de los trabajadores.
La reforma también introduce la obligación de un registro electrónico de la jornada laboral, así como límites más claros al tiempo extraordinario, que no podrá exceder 12 horas diarias sumando jornada ordinaria y extra.
El presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, Primera, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, reconoció que esta reforma no cancela el modelo de cinco días de trabajo por dos de descanso.
“Simplemente evita convertirlo desde ahora en la única fórmula constitucionalmente válida para todos los sectores”, estableció
Justificó que la protección de derechos debe ser compatible con la diversidad de jornadas, de turnos y de actividades que existen en el país.
“Lo responsable no es confundir la meta con una sola vía para alcanzarla, la meta es clara, bajar de 48 a 40 horas semanales”, insistió
El coordinador de Movimiento Ciudadano en el Senado, Clemente Castañeda, reconoció que esta ley representa un avance pero insistió en que no asegura de manera expresa dos días de descanso a la semana, lo que abre la puerta a acuerdos desiguales entre patrones y trabajadores, dada la asimetría en la relación laboral.
“No nos den gato por liebre, seis días de trabajo, dice la Constitución, un día de descanso. Por eso lo que plantea (esta iniciativa es que los trabajadores podrán acordar con el patrón esquemas de distribución de la jornada laboral y de descanso. Pero seamos serios y honestos, hay una simetría tremenda en la relación laboral entre patrones y trabajadores y esto implica que en los hechos no hay garantías para modificar sustancialmente el régimen de descanso”, recalcó
LEJOS DE LA PROMESA
El PRI votó a favor pero a través de Carolina Viggiano, dejó claro que el respaldo no implica aval al contenido final de la propuesta pues acusó que está lejos de la promesa original de campaña: una semana laboral de cinco días con dos de descanso.
“La promesa original era muy simple y poderosa, cinco días de trabajo con dos días de descanso.
Esa fue la oferta electoral que se les hizo a los trabajadores de México. Una semana laboral humana como la que tienen los trabajadores en Alemania, en Francia, en España. Esa promesa movilizó a millones, convenció a sindicatos, a familias, a mujeres, que cargan”, acusó.
El senador del PAN, Raymundo Bolaños advirtió inconsistencias y riesgos en la implementación de esta reforma para trabajadores como para pequeñas empresas.
No obstante, puntualizó que, aunque el dictamen representa un avance, mantiene pendientes importantes, como la falta de dos días de descanso obligatorio por semana, una demanda histórica de los trabajadores