
La inflación anual cerró marzo en 4.59 por ciento, un repunte que marca su segundo mes fuera del objetivo del Banco de México y que llega justo después de que el banco central retomó los recortes a la tasa de interés.
El dato, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía(Inegi), quedó ligeramente por debajo del cálculo promedio de los analistas, que anticipaban un 4.64 por ciento, pero arriba del 4.02% registrado en febrero.
En su comparación mensual, el Índice Nacional de Precios al Consumidor subió 0.86 por ciento, lo que impulsó los precios al nivel más alto en casi un año.
La presión vino principalmente del lado de los servicios, que dentro de la inflación subyacente se mantuvieron como el componente más persistente del reporte.
La inflación subyacente —que excluye alimentos y energéticos— se ubicó en 4.45 por ciento anual, una ligera baja frente al 4.50 por ciento de febrero.
Dentro de este grupo, los servicios aumentaron 4.51 por ciento y las mercancías avanzaron 4.38 por ciento.
En contraste, la inflación no subyacente aceleró a 5.05 por ciento, impulsada por el alza de productos agropecuarios, especialmente frutas y verduras, que tuvieron incrementos de hasta dos dígitos.
Productos y artículos que bajaron o subieron por la inflación
El producto con mayor impacto en el mes fue el jitomate, que subió 42.01 por ciento. También aumentaron la papa, el pepino, el tomate verde y el limón.
Del lado contrario, algunos artículos aliviaron la presión en los hogares: los paquetes de internet, telefonía y TV de paga bajaron 3.59 por ciento, el huevo retrocedió 2.69 por ciento y la carne de cerdo disminuyó 1.28 por ciento.
Con este escenario, el Banco de México decidió el 26 de marzo aplicar un recorte de 25 puntos base, llevando la tasa de referencia a 6.75 por ciento.
La decisión no fue unánime: tres integrantes, incluida la gobernadora Victoria Rodríguez, apoyaron la disminución, mientras que dos votaron por mantenerla en 7 por ciento.
Posibles ajustes
El banco central dejó abierta la posibilidad de nuevos ajustes más adelante, aunque sin precisar fechas.
También elevó sus previsiones de inflación para los primeros tres trimestres de 2026 y mantuvo el pronóstico de que la inflación convergerá a la meta del 3 por ciento hasta el segundo trimestre de 2027, influida por factores externos como la tensión en Medio Oriente y su impacto en los energéticos.