
El Río Lerma-Santiago, una de las cuencas más extensas y también más golpeadas ambientalmente en el país, y en este momento, se encuentra en el centro de un ambicioso plan de restauración que busca revertir años de contaminación y deterioro.
El proyecto fue presentado por la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, junto con autoridades ambientales y representantes de distintas dependencias federales, como parte de los compromisos impulsados por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

La restauración de esta cuenca, la cual se extiende por 1,360 kilómetros y atraviesa nueve estados, podría impactar directamente en la vida de más de 21 millones de personas, según lo expuesto.
Entre las acciones previstas para 2026 destacan la recuperación de ecosistemas clave como las Ciénegas de Lerma y el humedal El Ahogado, así como la construcción y rehabilitación de plantas de tratamiento de aguas residuales y la instalación de colectores en zonas urbanas estratégicas.
Más allá de la infraestructura, el plan contempla la restauración de riberas, la reforestación de zonas degradadas, el fortalecimiento del monitoreo del agua y una mayor vigilancia sobre las descargas industriales.

Durante la presentación, se subrayó que la recuperación del río no puede entenderse sin una visión integral. “No hay justicia ambiental sin justicia social. Sin humedales, no hay ríos sanos, sin ríos sanos, no hay país viable”, expresó Claudia Gómez Godoy, en representación del director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), insistiendo en la necesidad de coordinación entre instituciones, gobiernos locales y comunidades.
Los avances ya muestran señales iniciales pues en 2025 se retiraron alrededor de 623 toneladas de residuos, se desazolvaron más de 40 kilómetros del cauce y se restauraron 2,140 de hectáreas de suelo forestal. Asimismo se realizaron inspecciones a empresas, con clausuras y procesos de capacitación para reducir su impacto ambiental.