
La educación sigue siendo una de las principales apuestas de los mexicanos para construir un mejor futuro, pero las nuevas generaciones también enfrentan un escenario marcado por la desigualdad, la salud mental, el costo de la vivienda y los cambios provocados por las redes sociales y la inteligencia artificial.
Así lo revela el Monitor de Educación 2026 de Ipsos, un estudio realizado en 31 países que analiza las principales preocupaciones de los jóvenes, su relación con la educación superior y las expectativas que existen sobre sus oportunidades profesionales.
Uno de los datos que más llama la atención en México es que 68% de los entrevistados considera que los jóvenes tendrían mejores oportunidades si se mudaran al extranjero. La cifra supera el promedio internacional de 62% y coloca a México entre los países donde existe una percepción más marcada de que el futuro profesional puede estar fuera de las fronteras nacionales.
Pero el estudio también muestra otra particularidad: pese a los cuestionamientos sobre el costo de las carreras y las nuevas alternativas para incorporarse al mercado laboral, México ocupa el primer lugar entre los países analizados en recomendar estudiar una carrera universitaria antes de comenzar a trabajar, con 67%.
Pobreza y desigualdad, entre las principales preocupaciones en México
A nivel mundial, la salud mental aparece como el principal desafío para los jóvenes. 33% de los entrevistados la identifica como una de las problemáticas más importantes que enfrentan las nuevas generaciones.
Le siguen la pobreza y desigualdad, con 31%; la situación económica de cada país, con 30%; el acceso y costo de la vivienda, con 29%, y los efectos de las redes sociales y la inteligencia artificial, con 25%.
En México, sin embargo, el panorama presenta una diferencia importante.
La pobreza y la desigualdad son señaladas por 37% de los entrevistados como uno de los principales desafíos para los jóvenes.
Con este porcentaje, México se encuentra entre los cinco países donde esta preocupación aparece con mayor frecuencia. Por encima están Colombia, con 47%; Perú, con 44%, y Brasil, con 43%.
El dato refleja una preocupación que va más allá del ámbito estrictamente educativo: para los mexicanos, las posibilidades de desarrollo de las nuevas generaciones están estrechamente relacionadas con las condiciones económicas y sociales en las que crecen.
Redes sociales: la mayoría pide mayores restricciones para menores
El entorno digital también genera preocupación.
De acuerdo con el Monitor de Educación 2026, 67% de los entrevistados en México está de acuerdo con prohibir el uso de redes sociales entre menores de edad.
La preocupación se explica, en parte, por la percepción de seguridad en internet: 73% considera que los espacios digitales no son seguros para los jóvenes.
Estos resultados muestran que la discusión sobre el uso de redes sociales entre niños y adolescentes no se limita al tiempo que pasan frente a una pantalla. También involucra cuestiones relacionadas con seguridad, bienestar y las condiciones en las que las nuevas generaciones desarrollan su vida social.
La percepción sobre la inteligencia artificial, en cambio, resulta menos restrictiva.
Solo 39% considera que la IA debería prohibirse en las escuelas, mientras que una mayoría la respalda como una herramienta que puede utilizarse para el desarrollo y el aprendizaje.
La diferencia es significativa: mientras existe una postura mayoritariamente favorable a limitar el acceso de los menores a las redes sociales, la inteligencia artificial parece ser vista más como una tecnología que debe aprenderse a utilizar que como una herramienta que necesariamente deba mantenerse fuera de las aulas.
¿Los jóvenes mexicanos tienen más oportunidades en el extranjero?
Uno de los resultados más relevantes para México tiene que ver con la movilidad internacional.
A nivel global, 62% considera que los jóvenes tendrían mejores oportunidades si se mudaran al extranjero.
En México, la proporción aumenta hasta 68%.
Esto significa que más de seis de cada 10 mexicanos consultados perciben que salir del país podría representar una ventaja para las nuevas generaciones en términos de oportunidades.
La percepción debe entenderse dentro de un contexto en el que también existen preocupaciones sobre desigualdad, situación económica, vivienda y desarrollo profesional.
No necesariamente significa que todos los jóvenes quieran emigrar, sino que existe una percepción importante de que estudiar, trabajar o desarrollarse profesionalmente en otro país puede abrir puertas que no siempre están disponibles dentro de México.
México confía en la universidad antes de entrar a trabajar
A pesar de las dificultades económicas y de la aparición de nuevas rutas profesionales, la educación universitaria conserva un peso importante en las expectativas de los mexicanos.
En los 31 países analizados, 57% considera que los títulos universitarios generan beneficios.
Además, en 29 de los 31 países incluidos en el estudio, los entrevistados recomiendan estudiar una carrera antes de incorporarse al mercado laboral.
México destaca particularmente.
Con 67%, ocupa el primer lugar entre los países analizados en recomendar que los jóvenes estudien la universidad antes de comenzar a trabajar.
Después aparecen Colombia, con 66%; Perú, con 65%, y Malasia, también con 65%.
El promedio de los 31 países es de apenas 33%, mientras que Alemania y Gran Bretaña son los únicos países donde predomina la recomendación de trabajar antes de entrar a la universidad.
El resultado coloca a México como uno de los países donde la educación superior conserva una mayor valoración como camino hacia mejores oportunidades.
El estudio de Ipsos apunta a que, pese a los cambios en el mercado laboral, los mexicanos continúan asociando la educación universitaria con mejores perspectivas profesionales.
Fernando Álvarez Kuri, Senior Business Director para Ipsos en México, señaló que la universidad mantiene un valor fundamental como una de las principales vías para acceder a mejores oportunidades, incluso frente a los cuestionamientos relacionados con su costo, el endeudamiento estudiantil y el surgimiento de nuevas alternativas profesionales.
El estudio también identifica una relación entre el nivel educativo alcanzado y la valoración de la universidad: quienes cuentan con mayores niveles de educación son también quienes más defienden la educación universitaria y sus beneficios en el desarrollo personal, profesional y social.
Esto plantea una paradoja interesante. Mientras las nuevas tecnologías permiten aprender habilidades fuera de las aulas y algunas empresas modifican sus requisitos de contratación, la percepción social sobre el valor de una carrera universitaria permanece fuerte, especialmente en México.
¿La escuela está preparando a los jóvenes para el futuro?
Aquí aparece otro de los grandes retos identificados por el Monitor de Educación 2026.
A nivel global, solamente 44% considera que la escuela está preparando adecuadamente a los jóvenes para el futuro laboral.
En contraste, 49% está en desacuerdo con esta afirmación.
El resultado muestra que existe una brecha entre lo que actualmente ofrecen los sistemas educativos y las capacidades que los ciudadanos consideran necesarias para enfrentar el mercado laboral del futuro.
La transformación tecnológica, particularmente el crecimiento de la inteligencia artificial, plantea nuevas exigencias para las instituciones educativas.
Ya no se trata únicamente de transmitir conocimientos, sino de preparar a los estudiantes para un entorno profesional en constante transformación, donde algunas actividades pueden automatizarse y otras requerirán nuevas habilidades.
El estudio también encuentra una diferencia importante entre economías emergentes y desarrolladas.
En países emergentes, especialmente en algunas regiones de Asia y América Latina, existe una mayor confianza en que los jóvenes tendrán un futuro brillante y podrán alcanzar una vida mejor que la de sus padres.
La situación cambia en varias economías occidentales, donde prevalecen visiones más pesimistas.
Entre los factores que explican esta percepción aparecen la inflación, el costo de la vivienda y la preocupación por una posible disminución del nivel de vida.
Esta diferencia ayuda a entender por qué la educación puede tener significados distintos dependiendo del país.
En sociedades donde todavía existe una expectativa de movilidad social, estudiar puede percibirse como una herramienta para mejorar las condiciones de vida. En economías donde esa movilidad parece más limitada, el título universitario puede ser visto con mayor escepticismo.
El futuro educativo estará marcado por tecnología y desigualdad
Los resultados del Monitor de Educación 2026 dibujan un escenario en el que los jóvenes tendrán que enfrentar varios desafíos simultáneamente.
Por un lado están los problemas tradicionales, como la pobreza y la desigualdad. Por otro, aparecen desafíos relativamente nuevos relacionados con la salud mental, las redes sociales, la inteligencia artificial y el acceso a una vivienda.
En México, la percepción de que existen mejores oportunidades fuera del país agrega otra dimensión al debate.
Al mismo tiempo, la universidad continúa ocupando un lugar central en las expectativas de los mexicanos. El hecho de que 67% recomiende estudiar una carrera antes de comenzar a trabajar muestra que, pese a la transformación del mercado laboral, la educación superior conserva una fuerte legitimidad social.
La gran pregunta hacia los próximos años será si los sistemas educativos pueden adaptarse con suficiente rapidez a las nuevas necesidades del mercado laboral y si esas oportunidades estarán disponibles para todos, independientemente de su situación económica.
¿Cómo se realizó el estudio de Ipsos?
El Monitor de Educación 2026 fue realizado por Ipsos en 31 países, con la participación de 23,537 adultos a través de su plataforma en línea Global Advisor.
La investigación analiza las percepciones de los ciudadanos sobre educación, oportunidades profesionales, tecnología, salud mental, redes sociales y las condiciones que enfrentarán las nuevas generaciones.
Ipsos es una empresa internacional de investigación de mercados y opinión pública que opera en 90 mercados y cuenta con casi 20 mil empleados. La compañía fue fundada en Francia en 1975 y utiliza encuestas, monitoreo de redes sociales, observación y técnicas cualitativas para analizar opiniones y comportamientos.
En conjunto, los resultados muestran que la educación continúa siendo vista como una herramienta para construir un mejor futuro, pero no existe la misma confianza en que las condiciones actuales sean suficientes para garantizarlo.
En el caso mexicano, la fotografía es especialmente interesante: hay una fuerte apuesta por la universidad, pero también una percepción de que las mejores oportunidades podrían encontrarse en otros países.