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Los pasos en círculo

Asumo esta responsabilidad y “lo hago consiente del momento que vive nuestro estado, de las preocupaciones de nuestra gente, pero también de la enorme fuerza que siempre ha distinguido a las y a los sinaloenses”, aseguró Graciela Domínguez

La evidente incapacidad de la Cuarta Transformación para solucionar problemas de su creación es infinita.

Es una interminable caminata en círculos, una carrera dentro de un barril –como los hámsteres en sus jaulitas— o la carpa dorada dentro de la pecera de cristal. El roedor corre y jamás llega a ninguna parte; el pez de ondulante cola nunca conocerá el mar.

Así Morena y el gobierno federal (el local ni siquiera cuenta) hacen, deshacen; apoyan y abominan, respaldan y retiran el apoyo, pero el, problema verdadero no se resuelve con un cambio de gobernador en Sinaloa o por la muy demorada disposición presidencial para que los reclamados por Estados Unidos pidan licencias, como Insunza; abandonar cargos y estar en permanente disposición (como si hiciera falta) de la autoridad mexicana, tan incapaz, tan omisa y a final de cuentas tan reaccionaria, porque todo lo ocurrido hasta ahora en el vergonzoso caso del quebrantado estrado de Sinaloa, ocurre por reacción a la presión de otro gobierno cuyo dedo no abandona el renglón y de una línea política de visible imposición bajo el disfraz cooperativo dentro de la elástica soberanía cuya virginidad se ha puesto en duda tantas veces, pero sin admitirlo jamás.

Desde ayer Graciela Domínguez Nava con su equipaje de ultra izquierdismo delirante (fue la impulsora en Culiacán de la Nueva Escuela Mexicana desde la secretaría de Educación de Moyamayo) es la gobernadora sustituta de Sinaloa, impuesta por el rochismo contra la intención presidencial de colocar a Julio Berdegué.

En este sexenio Don Julio es el “nono”.

Por segunda vez le dice NO a la doctora Claudia Sheinbaum, presidenta (con A) de los Estados Unidos Mexicanos. La primera cuando tiró el arpa en la secretaría agrícola. La segunda, cuando se rehusó al gobierno fugaz de su estado natal. Ni sabe, ni le interesa ni el horno está para bollos. A otra cosa.

Los “rochistas” se impusieron (con apoyo de Palenque, dicen algunos), y las decisiones del Centro se acomodaron a las locales, en sentido opuesto a como tradicionalmente ser resuelven estos asuntos de maltrecha gobernabilidad, porque un estado con la cantidad de muertos (2 mil), heridos, desaparecidos, además de los otros daños: robos asaltos, secuestros, cobros de protección o piso y balaceras un día sí y el otro igual, no puede presumir de gobernanza ejemplar.

Graciela Domínguez es compañera (como dicen en la izquierda) de Feliciano Castro, quien ha sido –toda la vida junto a Moyamayo—secretario de Gobierno antes de la “meserita”; de Economía (por haber leído “Das Kapital” con acompañamiento de tambora) y hasta líder del Congreso. De ese modo, todo ha quedado en familia.

Como un paréntesis se debe señalar la suerte ahora más favorable de la senadora Imelda Castro, quien con licencia (en varios sentidos) hace desde ahora campaña (Morena) para el gobierno del estado. Su prudencia y docilidad podrían rendirle el fruto anhelado.

La actual gobernadora, a quien la señora presidenta (con A) felicitó públicamente en la mañanera desde antes de consumarse su designación (ahora no se enteró por “X”), forma parte de la izquierda filo leninista local desarrollada desde la Universidad Autónoma de Sinaloa, un semillero de políticos ahora emproblemados por sus relaciones con el narco.

No es posible pasar por alto el motivo aparente de la convocatoria de “Los chapitos” para reunir a Melesio Cuén y Moyamayo en la finca donde secuestraron a Zambada y asesinaron al ex rector y a varios de la escolta narca.

El crimen jamás se resolvió y la procuradora de Moyamayo, Sara Bruna Quiñones renunció a su cargo y desde entonces goza de cabal impunidad, a diferencia de Fausto Corrales Rodríguez (su padre fue también rector universitario y dirigente del Partido Sinaloense) cuyo pecado fue acompañar al difunto. Ahora vive en prisión oficiosa.

El caso de la UAS no es el único en el país como factor de poder y aportación de cuadros al sistema (paralelo o formal) en estados productores de drogas. También sucede en otros lugares. Colima, Oaxaca y Guerrero, donde los operadores están en las normales rurales además de las escuelas superiores.

Pero la sustitución de Moyamayo no modifica el escenario de fondo. Cuando más repinta la escenografía.

Ayer la presidenta (con A) dio otro paso firme en el avance de la confusión: las conductas a seguir de los 10 indiciados por Estados Unidos de quienes EU requiere captura con fines de extradición, son personales, porque todos ellos tienen “una decisión frente al pueblo”.

La confusión previa originada en una declaración presidencial del 11 de agosto cuando habló en términos similares en cuanto a la licencia de Moyamayo y su posibilidad de retorno al gobierno, se podría multiplicar por ocho, pues (como los perritos) de los diez que yo tenía dos ya corrieron a solucionar sus problemas en los Estados Unidos (o no).

“Cada quien –dijo ayer la señora presidenta (con A), tiene que tomar una decisión; ayer di mi opinión sobre el caso del gobernador de Sinaloa, hoy con licencia; considero lo mismo en los 10 casos que están bajo investigación de la Fiscalía (¿Hasta G. Mérida?). Pero cada quien tiene una decisión frente al pueblo...”

Este asunto ha logrado sacudir, como ningún otro (Andy incluido), el edificio y los cimientos de Morena.

Si no es realidad la confrontación entre los seguidores del Papa Andrés I y de la señora presidenta (con A), otros sucesos estremecen la estructura y generan momentos de grave incomodidad y desdoro para la titular del Ejecutivo (con O) , como su confidencia del salto de garrocha de Mayomoya por encima de su cabeza, ignorándola olímpicamente en cuanto a su decisión cumplida, de regresar a la silla gestatoria de Culiacán.

Ni por cortesía, se acordó de ella, ni le avisó de sus pasos y por ese desdén, la persona mejor informada de México, a pesar de la guardia, el CNI, el espionaje militar, los servicios de inteligencia, etc., se enteró del terremoto porque estaba mirando su celular. Dios mío.

Hoy, como hizo con el rapapolvo del sábado a través de la inolvidable lección de pública del gobernante (un listado aforístico como de galletita china de la fortuna), la señora les dice sobre las decisiones frente al pueblo.

¡Pero si el pueblo no los reclama para extradición!; los requieren los Estados Unidos donde se originó este sismo de prolongado vaivén.

El pueblo sabio y bueno no lleva cirio alguno en el velorio. Ni siquiera disfruta el chilorio.

Mucho menos la FGR cuyas investigaciones avanzan con una lentitud de quelonio. Bueno, hasta el “Checo” Pérez en su inservible Cadillac Fórmula (-)1, las podría rebasar en recta o en curva.

Pero en todo esto quedan momentos para el aprovechamiento y la intención de colocarse. El diputado Arturo Ávila cuyo trabajo es hablar y hablar (eso hace un vocero, aunque en votos sume cero), dice con notable seriedad:

--“Cualquier persona que tenga un señalamiento tan delicado como el que existe (en el caso de Insunza) debe de caminar en la misma ruta de someterse al escrutinio de la justicia, de permitir que las autoridades lleven a cabo sus investigaciones y creo, sin duda, que la mejor forma de someterse al escrutinio de la justicia (la justicia escruta y escruta) es sin fuero constitucional, no es la primera vez que lo digo, pero esa es una opinión personal...”

Obviamente causa extrañeza este rollo “queda bien”.

¿Las autoridades necesitan permiso para llevar a cabo sus investigaciones (someterse al escrutinio de la justicia, de permitir que las autoridades lleven a cabo sus investigaciones)?

El fuero impide el proceso; no la pesquisa.

Se admita o no, el gobierno de los Estados Unidos ha investigado a medio mundo con fuero o sin él, con su conocimiento o en medio de su ignorancia y fuera de su autorización o conocimiento. Y tan bien lo han hecho como para desencadenar con sus señalamientos, acusaciones y solicitudes de extradición, el sismo morenista ahora disimulado con maromas en las tres pistas del circo.

Sin la indagatoria del Departamento de Justicia de allá Moyamayo y Hasta “El Mayo”, seguirían tan campantes como lo estuvieron en los años anteriores, antes del secuestro y la lista de los diez.

Excepto si en lenguaje morenista, esa lista tampoco es una lista.

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