
México podría avanzar hacia una economía con un mayor uso de pagos digitales. La Cámara de Diputados aprobó este 6 de octubre la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, una iniciativa presentada por el Ejecutivo federal como parte del Paquete Económico 2027 y cuyo objetivo central es facilitar que personas, empresas y autoridades puedan cobrar y pagar mediante herramientas electrónicas.
La propuesta parte de una premisa: México ya dispone de infraestructura como el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) y CoDi, pero su utilización todavía no corresponde con las capacidades existentes. Por ello, la legislación pretende cerrar la brecha entre la disponibilidad de estas tecnologías y su uso cotidiano.
#AlMomento | Queda aprobado en lo general y en lo particular el proyecto de decreto que expide la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos. Se turna al Senado de la República. https://t.co/KLDnHm8SoW
— H. Cámara de Diputados (@Mx_Diputados) October 7, 2026
¿Qué propone la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos?
Uno de los puntos centrales consiste en promover los medios de pago electrónicos y digitales en establecimientos comerciales y servicios públicos. Para ello, proveedores de bienes y servicios y autoridades deberán habilitar la infraestructura necesaria, informar a los usuarios sobre los métodos disponibles y establecer mecanismos para enfrentar fallas que impidan realizar operaciones digitales.
El Gobierno busca aprovechar particularmente sistemas que ya funcionan en México. Uno de ellos es CoDi, desarrollado sobre la infraestructura de SPEI y que permite efectuar operaciones mediante herramientas como códigos QR desde un teléfono celular. La estrategia gubernamental plantea que los comercios puedan recibir el dinero directamente y sin comisiones mediante este mecanismo.
¿Desaparecerá el efectivo en México debido a la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos?
No de manera general e inmediata. El proyecto busca reducir gradualmente su utilización e incrementar las alternativas digitales. De hecho, contempla que cuando exista una contingencia que imposibilite recibir un pago electrónico o digital, pueda utilizarse efectivo o cheque.
No obstante, la transición podría avanzar con mayor rapidez en determinados sectores. El Gobierno ha señalado que el proceso de reducción gradual del efectivo ya comenzó en áreas estratégicas, entre ellas gasolineras y carreteras.
CURP Digital: ¿qué tiene que ver con los servicios financieros y la economía digital?
Otra de las novedades está relacionada con la contratación de productos financieros por internet. La legislación establece que la CURP Digital podrá ser aceptada como mecanismo de confianza para contratar digitalmente servicios financieros, aunque las personas también podrán utilizar otros mecanismos oficiales de identificación.
Esto pretende facilitar procesos como la apertura remota de cuentas. De acuerdo con el Gobierno federal, actualmente las instituciones bancarias ya permiten abrir electrónicamente determinadas cuentas y la combinación de estos productos con herramientas como CoDi permitiría pagar directamente desde el teléfono celular.
El objetivo de fondo es ampliar la inclusión financiera. Al incorporar a más personas y pequeños comercios al sistema financiero, el Gobierno sostiene que se podría generar un historial de operaciones que posteriormente facilite el acceso a productos como créditos.
¿Cuándo entraría en vigor la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos?
El proyecto fue presentado originalmente el 9 de septiembre de 2026 y este 6 de octubre llegó al pleno de la Cámara de Diputados, donde avanzó tras su discusión. Posteriormente fue enviado al Senado, por lo que todavía debe completar el proceso legislativo antes de poder hablar de una ley plenamente vigente y aplicable.
De concretarse su aprobación definitiva, México comenzaría una transición hacia un ecosistema donde pagar mediante teléfono celular, transferencias y otras herramientas electrónicas tenga una presencia mucho mayor tanto en establecimientos comerciales como en trámites gubernamentales.
El cambio, sin embargo, no implica decirle adiós de un día para otro a los billetes y monedas. La apuesta consiste en disminuir progresivamente su utilización y convertir los pagos digitales en una alternativa disponible para una proporción cada vez mayor de la población.