El señalamiento fue puntual y directo “la escuela no se cierra y tampoco hay suspensión de clases presenciales... Las autoridades en la ciudad de México determinaron que no se van a cancelar las clases, así que quien quiera venir, pueden seguirlo haciendo, aquí vamos a seguir”, dijo puntual, el maestro Ángel a los padres de familia de su grupo.
El argumento a modo de sermón tardío repetitivo sonó: “se nos estuvo diciendo, que esto podía pasar y ya ocurrió”, y continuó: “... bueno, pues todo esto es consecuencia de las reuniones de diciembre, los encuentros familiares, con los amigos, y pues aquí tenemos los resultados, los contagios van en aumento y están a la orden del día, pero no podemos parar, los chicos se van a la secundaria, y la escuela no puede cerrar”.
Los números dejaron un ambiente de temor e incertidumbre, cuando el docente confesó en la reunión virtual urgente, que hasta la mañana de este lunes sumaban ya 25 casos positivos confirmados a COVID-19, sin embargo, esta cantidad podría crecer exponencialmente, debido a que se tenían reportados 35 casos sospechosos, que lo mismo podrían ser gripes comunes de la temporada invernal, pero también podrían tratarse del SARS-CoV-2.
Y entonces llegó el momento de hacer un pase de lista virtual, en el que el profesor de sexto grado de una escuela primaria pública en la Ciudad de México, comenzó a tomar la opinión de madres, padres y abuelos de familia, respecto a si sus hijos continuarán sus estudios en modo presencial o a distancia.
Fue el momento de las confesiones, de un total de 30 estudiantes, sólo se conectaron 20 padres o tutores de estudiantes, de ellos, en siete casos confesaron que en el hogar tenían enfermos por COVID y los alumnos continuarían con clases a distancia, en tres hogares más indicaron que la sospecha de contagio les venía por parte del trabajo así que tampoco se presentarían.
Otros tres casos, se mantendrán a distancia dos semanas, en espera de cumplir el periodo de aislamiento y acudir a hacer otra prueba con el deseo de que resulten negativos al virus.
APENAS CINCO ALUMNOS EN EL SALÓN DE CLASES
Sólo en cinco casos confirmaron que asistirán a clases presenciales a partir de mañana martes, por la cámara el rostro desencajado del maestro lo dijo todo, el desaliento de trabajar apenas con cinco alumnos en el salón de clases y 25 en virtual.
Recordó que está plenamente consciente de la gravedad del caso, por el incremento en los contagios por COVID, y señaló que apenas el pasado 13 de diciembre “dio gusto ver el salón de clases con 14 alumnos, y hoy apenas vinieron dos, sé que hay miedo al contagio, a la enfermedad, pero también les recuerdo que no aprenden igual. En virtual vamos muy atrasados, se avanza más cuando asisten a la escuela”, pero nadie cambió de parecer.
Los testimonios compartidos en la video reunión tampoco ayudaron ni un poco a que algunos alumnos más se sumaran a las clases presenciales, por un lado, la abuelita que casi se suelta llorando, cuando confesó que ella iba saliendo de la enfermedad y que realmente la pasó muy mal, “yo creo que, si no estuviera vacunada, ya estaría muerta”, o el papá que dijo que su esposa es la que está recuperándose de COVID, mientras que, a él y a su hijo, pese a que conviven todos en el mismo hogar, en los módulos de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México no les quisieron hacer la prueba, porque no presentaban síntomas “se les olvida que también hay personas asintomáticas -abundó-, por eso prefiero que mi hijo de momento no vaya a la escuela”.
También habló la madre que además es maestra, “yo les avisé en mi trabajo que en el salón de mi hija hubo un caso de un niño positivo a COVID, y de plano me dijeron que hoy no me presente a trabajar, así que mi hija tampoco asistirá hasta nuevo aviso”.
QUE SEA LO QUE DIOS DIGA
Y es así como el repunte en los contagios de COVID, vuelve a dejar el salón con una asistencia de apenas el 16 por ciento del total de los estudiantes de sexto, mientras que en diciembre, el porcentaje se ubicaba ya, al menos en el 46 por ciento de asistencia.
Por último, antes de dar por terminada la reunión, y continuar con las clases a los dos únicos alumnos que se presentaron, el maestro pidió enfáticamente que se presenten con careta y cubrebocas quirúrgicos “ya ven que se ha estado diciendo en las noticias que los cubrebocas de tela prácticamente no sirven de nada. Mándenlos con sus kits de higiene, si presentan síntomas por mínimos que sean por favor, no los traigan.... y que sea lo que Dios diga”, concluyó, quien además de maestro es padre de familia en esa misma escuela, y como tal decidió que su hija no se presente a clases, pero él debe estar ahí, al pie del cañón.

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