
Todavía se siguen comentando algunos momentos del Fintech Festival organizado por la Asociación Fintech México. Entre reguladores, banqueros, emprendedores e inversionistas, uno de los episodios que más conversación generó fue el diálogo entre Daniel Vogel, cofundador y CEO de Bitso, y Agustín Carstens.
No sólo por lo que dijo el ex secretario de Hacienda y ex gerente general del Banco de Pagos Internacionales. Carstens volvió a poner sobre la mesa una idea que repite cada vez con más claridad: el sistema financiero tendrá que evolucionar con marcos regulatorios tecnológicamente neutrales, capaces de permitir que la innovación fintech se integre al sistema existente sin poner en riesgo la estabilidad ni la confianza que sostienen al dinero.
Pero entre quienes siguen de cerca la política financiera, la conversación dejó otro mensaje igual de interesante. Más allá del contenido, llamó la atención la escena misma: Carstens conversando con Vogel.
No es un detalle menor. El ex banquero central no suele prestar su tiempo ni su interlocución a la ligera. Y quienes conocen su trayectoria saben que durante años fue una de las voces más cautas frente al entusiasmo que rodeaba al mundo cripto. Por eso, para varios observadores del sector, la conversación fue leída como algo más que un intercambio de ideas. Fue también una señal.
Una señal de que, después de más de una década construyendo Bitso y empujando la agenda de infraestructura financiera digital en la región, Vogel ya es visto como un interlocutor serio dentro de las discusiones sobre el futuro del sistema financiero.
El fundador de Bitso parece haber logrado algo que no es menor en este ecosistema: ganarse el respeto de uno de sus críticos más sofisticados.
En un sector donde abundan los ciclos de entusiasmo y desencanto, ese tipo de reconocimientos no se construyen de la noche a la mañana. Se trabajan durante años. Y en los pasillos del festival varios comentaban lo mismo, en voz baja: cuando una figura del tamaño de Carstens decide sentarse a conversar contigo, no es casualidad. Es señal de que ya te reconocen como un interlocutor en la discusión sobre el futuro del sistema financiero.