
“Estamos alterando un proceso relacional básico de tener compasión por el otro, dijo Ana María Olabuenga, en entrevista por su reciente libro Linchamientos digitales, donde a través de algunos casos estudia el fenómeno de equivocarse en redes sociales digitales.
Comentó que quizás esta alteración sea un accidente de las redes, donde se ha perdido el principio básico de la convivencia social, que es no ejercer justicia por mano propia. Opinó que así como los aviones chocan, quizás no se contemplaba que las redes nos enfrentaran e hicieran chocar tan fuertemente.
Para ella, los linchados demuestran que algo que sucede en el mundo virtual puede tener efectos brutales y despiadados en el mundo fáctico. Aborda el caso de Tiziana, una joven italiana, quien fue víctima de linchamiento digital con la viralización un video sexual.
Apeló por su derecho al olvido, la desvinculación de su identidad de todos los contenidos sexuales en internet, y ganó. Se suicidó poco después.
Olabuenga comentó que lo trágico de las redes es la imposibilidad del olvido. “Siempre estás viva y siempre está pasando lo que pasó, en algún plano. Siempre está presente. Lo veo de una lógica cuántica. Tiziana está viva en este momento, y está muerta todo el tiempo. Es una historia que, no es que se repita, sino que está pasando y empezando todo el tiempo”.
Uno de los grandes debates actuales es hasta dónde queremos olvidar o recordar, apuntó. “¿Cómo va a ser posible el derecho al olvido? La libertad a la información estaría siendo transgredida si limitáramos el derecho a recordar.” Por otra parte, continuó, todos tenemos derecho a equivocarnos. “Lo que dices, en las redes se vuelve al instante mismo donde te equivocaste, es repetido al infinito”.
Añadió que el tema de la compasión no está tocado a fondo en este libro porque lo quiere hacer más adelante, sin embargo, es un tema fundamental. “No se está creando la compasión necesaria que los procesos humanos, los errores, las disculpas humanas requieren”.
De momento lo que pretende es visibilizar la necesidad de una materia, “salud tecnológica”, en las escuelas. Agregó que estamos en un nuevo entorno, donde la tecnología es parte de la ecología que vivimos sin darnos cuenta. “No son solo los árboles, ríos y montañas sino entorno mediático que tiene sus peligros ¿Cómo sé que en este momento no estoy perdiendo parte de mi ser reputacional en una red? Todas estas partes del estar en el mundo actual son relevantes. Ya no se puede poner en un orden donde lo más importante es una cosa u otra”.
Al preguntarle cómo podría haber una construcción de identidad en este panorama, respondió que la identidad se va ajustando a los diferentes planos.
Destacó que hay una parte muy positiva de las redes, que visibiliza causas que no habían sido valoradas para los medios. “En el momento en que yo planteo vamos a visibilizar un hecho terrible que son los linchamientos digitales yo no quería que se perdiera que hay una parte fantástica, de activismo increíble”.
En perspectiva a futuro, dijo que eventualmente llegaremos a la regulación del espacio digital, y elaboración de un nuevo contrato social.
“Creo que vamos a llegar a un momento en que haremos reglas de convivencia. En este momento decirle a alguien que tenga una cuenta en cualquier plataforma de internet, decirle que habrá regulación es un atentado, una censura. Va a llegar un momento en que lo vamos a necesitar y vamos a llegar a un nuevo acuerdo social.”
Quienes lo harán, es la pregunta. “Será algo supra nacional, no pueden ser los gobiernos porque todos se han desacreditado en este siglo. Tenemos que encontrar esta institución que creamos que será un órgano desinteresado”.
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