
Lectura siempre conveniente, pero en los días cercanos, texto imprescindible, el prolijo, analítico, pedagógico y nacionalista conjunto de ensayos y recuentos de Gastón García Cantú, “Las invasiones norteamericanas en México”, debería ser ahora materia de divulgación entre los ciudadanos, mediante una campaña de difusión en la cual --frente a los abiertos y reiterados amagos de intervención estadunidense-- deberían tomar parte todos los medios del Estado.
Pero obviamente el ramplón y discursivo nacionalismo de la Cuarta Transformación prefiere la sabiduría de Kalimán; en vez de la divulgación de los historiadores importantes como don Gastón, Xavier García Diego o Edmundo O‘Gorman, por citar sólo a algunos de ellos.
Quienes suponen inéditos los agravios de Donald Trump en cuanto su delirante supremacía americana y la restauración de la (nunca perdida) hegemonía sobre las tierras latinoamericanas --incluido México--, bien harían en recordar este pretexto incendiario (tan parecido a los actuales) de James Polk, punto fundamental en la interminable historia de la expansión de los Estados Unidos cuya ambición ahora se extiende hasta Groenlandia.
“…Los agravios que hemos sufrido de México casi desde que realizó su independencia y la paciente tolerancia con que los hemos soportado, no tienen paralelo en las historias de las naciones civilizadas modernas…
“…El Senado y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso, han decretado: Que con el fin de capacitar al gobierno de los Estados Unidos para proseguir dicha guerra hasta su pronta y feliz terminación, el presidente estará, y por la presente queda, autorizado para emplear la milicia y las fuerzas navales y militares de los Estados Unidos y para requerir y aceptar los servicios de cualquier número de voluntarios que ofrezcan sus servicios no excediendo de 50 mil (13 de mayo de 1846), yo, James K. Polk, Presidente de los Estados Unidos de América, por la presente proclamo el mismo [estado de guerra] a quienes corresponda; y especialmente ordeno a todas las personas que desempeñen empleos públicos, civiles o militares, bajo la autoridad de los Estados Unidos, que se mantengan vigilantes y celosos en el desempeño de los deberes que respectivamente les incumben.
“Y a mayor abundamiento, exhorto a los buenos habitantes de los Estados Unidos, por cuanto aman a su país y resienten las injurias que le han obligado a acudir al último remedio de las naciones ofendidas --y por cuanto procuran los mejores medios, con la bendición de la Divina Providencia, de abreviar sus calamitosas consecuencias-- que se esfuercen en conservar el orden, en promover la concordia, en mantener la autoridad y la eficacia de las leyes, y en sostener y vigorizar todas las medidas que se adopten por las autoridades constituidas para obtener una paz rápida, justa y honorable. 13 de mayo de 1846.
“Vamos a la guerra con México únicamente con el propósito de conquistar una paz honrosa y permanente (14 de mayo de 1846)”.
Obviamente la relación de las agresiones estadunidenses supera cualquier espacio. Por eso nada más incluiré en esta relectura, las menos conocidas; aquellas incursiones, intentonas y expresiones menores, posteriores a la guerra y el despojo. Esta es una relación recortada.
No tiene mucho caso recordar la bandera de los Estados Unidos en el asta del Palacio nacional el 13 de septiembre de 1847 ni rendir infructuoso homenaje al certero y anónimo tirador cuya bala mató a uno de los soldados que izaban la enseña invasora, episodio con mucho de alegoría fantástica o trunca versión de una minucia sin dimensiones para la victoria, según refieren Guillermo Prieto, José María Roa Bárcenas o Carlos María de Bustamante y sobre la cual GGC dice:
“El testimonio de Prieto (Memoria de mis tiempos), verídico o no, es también parte de nuestra historia por su valor simbólico.
Pero hoy ya carecemos hasta de símbolos.
“Después de la ratificación del Tratado de Paz, y de correrse por el oeste la voz de que había oro en California, numerosas partidas de aventureros invadieron aldeas, rancherías y pueblos mexicanos en la frontera para proveerse de animales y comida.
“Los asesinatos de mexicanos fueron frecuentes.
“Primeros casos de violación del Tratado de Paz. Junio-diciembre de 1848.
“En la “legislatura” de California se aprueba una ley de impuestos, tendiente a despojar a los mexicanos de las minas de su propiedad. Violación del artículo VIII del Tratado de Paz.
“Ataque, incendio y saqueo del pueblo de Nuri, Sonora, por aventureros norteamericanos. Mayo 30 de 1848
“Invasión y saqueo de Cieneguillas, Sonora, por los nuevos “colonos” de Nuevo México. Junio de 1848
“Publicación, en Brownsville de la “declaración de independencia de los siete estados septentrionales de la Sierra Madre”. Junio de 1848
“Asalto a Matamoros. Junio 16 de 1848
“Preparativos, en varias ciudades norteamericanas, para organizar una expedición contra México y fundar la “República de la Sierra Madre”. James K. Polk, en su Diario, anotó lo siguiente: El secretario de Estado trajo a mi conocimiento las numerosas declaraciones y rumores de un proyectado movimiento o expedición de ciudadanos de Estados Unidos, de naturaleza hostil hacia México, y cuyo objeto se dice es sublevar las provincias del norte de México y establecer la República de la Sierra Madre. Si ese movimiento está en pie, o se piensa llevar a cabo esa expedición, cualquier intento de ejecutarla sería una franca violación de nuestras obligaciones internacionales conforme al reciente tratado con México, y una violación a nuestras leyes de neutralidad...
“Después de discutir el asunto fue opinión unánime de los miembros del Gabinete presentes y la mía, que deberían tomarse medidas precautorias para prevenir y reprimir la proyectada expedición. (Polk se convertía en defensor de México, por una razón obvia: el gobierno norteamericano no podía admitir una invasión espontánea, pero sí prohijar el despojo de las minas y propiedades de los mexicanos en su país.) Agosto 29 de 1848.
“A pesar de la confesión y acuerdos de Polk, Francis Merker y John West, preparan en Tampico una sublevación para formar la “República de la Sierra Madre”. Enero de 1849
“Preparativos de invasión contra México, en Round Island, Nueva Orleans, señalándose la costa de Tamaulipas. El presidente de los Estados Unidos, Zachary Taylor, lo evitó mediante buques de guerra. Agosto de 1849
Levantamiento de José María Carbajal y José María Canales contra las disposiciones aduanales mexicanas —Plan de la Loba—, contando con la ayuda de los Estados Unidos. El Picayune, de Nueva Orleans, dio noticias anticipadas de dicho levantamiento. El 19 de septiembre, Carbajal y Canales, al mando de unos 700 hombres, atacaron Camargo con refuerzos norteamericanos. Agosto-septiembre de 1851.
“Invasión en Sonora por aventureros y soldados. Saqueo e incendio de aldeas. 1851.
“Linchamientos de mexicanos —primero 4 y después 11 más— en Los Ángeles. 1851
“El intendente general del ejército norteamericano, Joseph C. Moorehead, organiza una expedición contra México, armando varias partidas de aventureros con rifles y municiones de la Secretaría de Guerra. Un grupo penetró en Sonora, ocupando varios pueblos; otro más pretendió invadir La Paz, Baja California, por la costa; poco después, los aventureros se presentaron en Mazatlán.
“…Peticiones al gobierno mexicano para obtener privilegios de tránsito, en puertos, líneas férreas y comercio, en el Istmo de Tehuantepec. Junio de 1858
“Condición de reconocimiento del gobierno de Juárez por los Estados Unidos -gobierno de J. Buchanan- a cambio de la Baja California más el derecho de tránsito y otras prerrogativas, en el Istmo de Tehuantepec. Misiones de los embajadores Forsyth, Churchwell y McLane. 1858.
“James Buchanan, presidente de los Estados Unidos, recomienda al congreso que su país establecer un protectorado temporal en Sonora y Chihuahua, con guarniciones militares.”
¿Alguna diferencia entre este último tema y los drones sobre México, los barcos frente a nuestras costas y la “oferta” de soldados americanos en el territorio?
Si. Antes no teníamos a Kalimán.
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