
Una de las más recurrentes expresiones en el discurso presidencial es el respeto a la soberanía nacional. Pero lo difuso de ese concepto hace, al menos, discutible el mérito nacionalista en la terca defensa de algo vago, impreciso y con frecuencia contradictorio.
La palabra soberanía --bastante chocante a la luz de los hechos-- ha cambiado notablemente de significado con el paso de los años. En la actualidad ha sido complementada, cuando no sustituida en la práctica, por otra bastante conveniente y encubridora: cooperación sin sumisión.
Bajo ese telón de imaginaria igualdad el gobierno oculta motivos y justifica conductas. Por ejemplo, en el caso del gran Hércules militar de Toluca cuya presencia fue explicada convirtiéndolo en el Uber de la capacitación militar en los Estados Unidos y justificada en la relativa reciprocidad de un futuro envío de aeronaves mexicanas a recoger a quienes por varios meses se capacitarán en Florida.
Sin embargo, todo esto no altera una percepción: como el marido cornudo, México se entera al final. Y si el coronado no es el gobierno, sí lo es el ciudadano.
Un ejemplo muy cercano es la misteriosa visita del director del FBI, Kash Patel. La Oficina --buró-- Federal de Investigaciones de los Estados Unidos, como su nombre indica tiene jurisdicción en las demarcaciones federadas de la Unión Americana. Y hasta donde soberanamente sabemos, México no está comprendido en esa categoría, excepto cuando le tuercen la mano al gobierno y con infinito poder, lo empujan (todos los días) contra la pared. La CIA, cuyos aviones nos sobrevuelan, actúa en el exterior.
El secretario de Seguridad, Omar García, hace un candoroso relato de su ejemplar sentido de la colaboración subordinada, nueva forma de la cacareada soberanía nacional:
“…El director del FBI partió hoy (ayer) rumbo a los Estados Unidos, llevando consigo a dos objetivos prioritarios: una persona no estadounidense que fue detenida por autoridades mexicanas de los 10 más buscados por el FBI y un ciudadano canadiense que se entregó voluntariamente ayer (jueves) en la Embajada de los Estados Unidos…durante los encuentros con el director del FBI y el Embajador Johnson se reconoció el aumento de las operaciones coordinadas para la detención de generadores de violencia y de objetivos prioritarios que impactan a ambos países.
“Se acordó continuar el trabajo coordinado en beneficio de ambas naciones, con pleno respeto a la soberanía y la integridad territorial”.
Obviamente el antañón concepto de integridad territorial no suprime la acción directa de fuerzas extranjeras en el suelo patrio (órale, que bonita frase) ni la educación de nuestros soldados en el extranjero. Nunca supimos que Kash Patel despachaba aquí.
Bajo el imaginario paraguas de la soberanía, aquí apenas tenemos un centenar de tratados y agencias foráneas, con enormes ventajas para los estadunidenses. Para el agua, las drogas, la emigración, las inversiones, el comercio y hasta la venta de terrenos en las playas.
Un país dúctil a su gusto y capricho.
Ssssordenes, jefe, habría dicho Cantinflas…
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