Opinión

H2O: La Lucha es de Todos

Agua
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En esta ciudad, el agua ya no es solo un servicio: es destino. Y Clara Brugada lo entendió desde el inicio. Por eso el anuncio de una inversión histórica de 19 mil millones de pesos para agua, drenaje y saneamiento no es un boletín más: es una declaración de gobierno. En una capital donde el cambio climático ya se siente en la piel -con un 2025 que dejó 43 por ciento más lluvias que el promedio histórico-, la infraestructura hidráulica dejó de ser un tema técnico para convertirse en prioridad política y de supervivencia urbana.

El gobierno capitalino está apostando por lo que no siempre luce, pero salva. Para el ejercicio 2026, el Gobierno capitalino destinará 7 mil millones de pesos específicamente para concretar 643 obras y acciones estratégicas: 3 mil 360 millones para drenaje, 3 mil 80 millones para agua potable, con 304 obras puntuales, y 560 millones para saneamiento. Es decir: no se trata de promesas generales, sino de un mapa de intervención concreta, obra por obra, tubo por tubo.

El plan incluye, por ejemplo, la construcción de 10 mil metros de colectores de drenaje en alcaldías clave como Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac. También se cuadriplica la meta de desazolve: de 300 kilómetros atendidos en 2025 se pasará a mil 200 kilómetros en 2026, con el objetivo de retirar más de 430 mil metros cúbicos de azolve. Son cifras que revelan la magnitud del reto: la ciudad no solo enfrenta sequía, también enfrenta inundaciones y colapsos por saturación de su red subterránea.

A esto se suma la estrategia de “Acupuntura Hídrica”, que contempla 100 resumideros y pozos de absorción para infiltrar agua y reducir encharcamientos. Y una obra mayor: el sistema de tanques en Santa Úrsula, Coyoacán, con capacidad de 10 mil metros cúbicos, considerado uno de los proyectos de almacenamiento más importantes a nivel nacional.

Pero quizá lo más significativo es que el agua entra también a una nueva era tecnológica. La Secretaría de Gestión Integral del Agua incorporará monitoreo satelital, dispositivos terrestres y robots especializados para vigilar 800 kilómetros de ductos, detectar fugas, socavones y riesgos antes de que se conviertan en tragedia. Se refuerza además la respuesta ante inundaciones con una flota de 40 equipos hidroneumáticos. Y se consolida la Línea H2O, concebida como el “C5 del agua”, para reportar fugas en tiempo real.

El objetivo final es contundente: recuperar 800 litros por segundo adicionales. De ellos, 500 litros provendrán de la modernización de cuatro plantas de tratamiento, y otros 300 litros de la reparación masiva de fugas. En términos cotidianos, el ahorro equivale a más de 7 mil 300 pipas de agua cada día para beneficio de millones de capitalinos.

Pero hay una parte de esta historia que no se resuelve solo con miles de millones. Esta semana estuve en la Lumbrera 6, en el oriente de la Ciudad de México, y vi una escena que debería avergonzarnos: la cantidad de basura que diariamente se saca del drenaje por culpa de ciudadanos cochinos. En temporada de estiaje se retiran alrededor de 50 toneladas al día. En temporada de lluvias, esa cifra puede triplicarse. Toneladas de plástico, desechos y mugre que terminan donde no deben, tapando la red que luego exigimos que funcione.

El gobierno puede comprar maquinaria de punta, satélites y robots de millones. Pero si como sociedad no ayudamos con lo mínimo, no tirar basura, no convertir coladeras en basureros, no hay obra que alcance. La ciudad no se inunda solo por la lluvia: se inunda también por lo que le arrojamos encima.

Clara Brugada está poniendo el dinero, la estrategia y la infraestructura. Ahora falta que los capitalinos pongamos la responsabilidad.

Vivo la noticia, para contarle la historia

@juanmapregunta

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