Opinión

Proyección internacional de Marco Rubio

El secretario de Estado de EU, Marco Rubio (@elnoticiero_6/x)

Sin duda un funcionario que ha ido aumentando su protagonismo, especialmente en el ámbito internacional, durante el segundo mandato del republicano Donald Trump, ha sido el cubano norteamericano Marco Rubio.

Orgulloso de su origen latino, en su casa se hablan los idiomas español e inglés, y sigue las tradiciones que le heredaron sus padres y abuelos cubanos que salieron de la isla a consecuencia de la llegada del socialismo a Cuba con la revolución cubana liderada por Fidel Castro. Esto explica su posición contra el sistema que aún persiste en Cuba, hoy sumida en una crisis como nunca había vivido y que Rubio explica por la dictadura al frente de la que ahora no está ningún personaje con el apellido Castro, pero que no ha cambiado nada bajo el liderazgo de Miguel Díaz-Canel, otro dictador que asfixia al pueblo cubano, que según Rubio tiene sus días contados.

Sabemos que el secretario de estado norteamericano no quitará el dedo del renglón hasta ver caer esa dictadura que lleva en el poder más de 60 años. Su participación en la decisión de EU para capturar al presidente dictador Nicolás Maduro, fue esencial ya que estuvo asesorando a Trump con la información necesaria que sobre Venezuela se requería para que la operación resultara un éxito. El valor de su intervención se podrá confirmar y apreciar si como lo ha mencionado, a más tardar a finales de este año se llevan a cabo elecciones libres en Venezuela donde la participación de Corina Machado esté considerada, dado que su grupo ya había ganado las elecciones del 2024 que Maduro nunca reconoció a pesar de pruebas contundentes con las actas publicadas internacionalmente y avaladas por la ONU y muchos países del mundo.

Indudablemente la confianza de Trump en Rubio ha ido en aumento por su exitosa participación en todos los asuntos de política mundial, por lo que sería comparable al legendario asesor en política internacional de otro presidente republicano, Henry Kissinger, que al presidente Richard Nixon lo llevó a lograr éxitos diplomáticos sin precedente como abrir las relaciones con el gigante asiático China, en tiempos de Mao, en una acción visionaria que hoy ante el fortalecimiento de China, como segunda potencia económica mundial, adquiere un relevancia histórica innegable.

El carisma y popularidad de Marco Rubio en EU pudo comprobarse hace poco cuando compareció ante el senado norteamericano para explicar las razones de la intervención de EU en Venezuela. No sólo no tuvo cuestionamientos, por el contrario, logró en varias ocasiones aplausos, tanto de republicanos como de demócratas.

Pero cuando su proyección internacional se pudo confirmar plenamente, fue el pasado 14 de febrero con su discurso pronunciado en el seno de la Conferencia de Seguridad celebrada en Múnich, Alemania, ante los principales líderes de los países europeos, donde hizo un reconocimiento a la contribución europea en estrategias contra el nazismo y otros temas internacionales, así como el origen europeo en la formación de los EU y la innegable influencia cultural desde siglos atrás que ha tenido Europa.

Un tema al que dio gran importancia en su discurso fue lo relativo a la inmigración, recordando a Europa que, en la búsqueda de un mundo sin fronteras, al abrir las puertas a una inmigración masiva, se amenaza el futuro de los habitantes de países europeos. Dijo que controlar quien entra no es xenofobia, no es odio, es un acto fundamental de soberanía nacional, porque sin fronteras no hay naciones. Recordó a Europa que con una alianza renovada se pueden reformar las instituciones que juntos, Europa y EU, hicieron posible.

En la reunión, exhortó a los líderes europeos a unirse a los EU para recorrer de nuevo el camino juntos y evitar que occidente se considere fallido. Buscamos, agregó, renovar la vieja amistad, queremos aliados fuertes, que puedan defenderse ante los enemigos externos, orgullosos de su herencia y cultura. Queremos una alianza que avance sin miedo hacia el futuro, basada en la misma y gran civilización de la que formamos parte, enfatizó Marco Rubio.

Se trató de un discurso en favor de la unidad de Europa con EU para recuperar el control de las fronteras nacionales; sin referirse a China ni Rusia dejó sentir que son los países que deben considerarse una amenaza para la paz y sobrevivencia de la civilización occidental. Su discurso fue profundamente humanista en pro del cristianismo y las herencias culturales comunes, elogió la visión y gobierno de Trump pero a diferencia de su jefe, el suyo no fue un discurso amenazante ni retador, fue en todos sentidos conciliador.

@fer_martinezg

fermx99@hotmail.com

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