Opinión

Ecos políticos de Tapalpa

Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho
Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho El líder del CJNG fue abatido en Jalisco

En algún momento de la madrugada del pasado domingo, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue detenido en Tapalpa, Jalisco, por el Ejército Mexicano, para unos momentos después morir mientras era trasladado hacia la ciudad de Guadalajara para ser atendido por las heridas recibidas. El operativo se hizo, de acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, gracias a los trabajos de inteligencia del propio Ejército, la Fiscalía General de la República y el Centro Nacional de Inteligencia, así como con la colaboración con autoridades estadounidenses, quienes proporcionaron información para la captura. Hasta aquí lo que se sabe sobre la detención y muerte de quien ha sido calificado como el máximo líder del narcotráfico en México y el mundo.

Como resultado del operativo, decenas de personas, presuntos delincuentes y miembros de fuerzas de seguridad de distintas corporaciones, perdieron la vida. Al mismo tiempo, entre el domingo y el lunes se registraron más de 300 bloqueos carreteros y a vías de comunicación, así como incontables actos de violencia en tiendas, aeropuertos, plazas comerciales e instituciones bancarias. Derivado de lo anterior, así como de la falta de información precisa, certera y oportuna por parte de fuentes oficiales y del exceso de noticias falsas, la sociedad estuvo a merced del miedo y, en no pocos casos, del pánico colectivo. Hasta aquí los que se generó como reacción entre la ciudadanía, particularmente en entidades en las que el Cártel Jalisco Nueva Generación tiene una presencia predominante.

En los próximos días y semanas, ya nos darán más detalles sobre lo sucedido y lo que podemos esperar para el futuro inmediato los expertos en seguridad y delincuencia organizada, los medios de comunicación, las autoridades de la materia y probablemente algunas agencias extranjeras. Mientras tanto, lo más conveniente será evitar especulaciones para no contribuir a la desinformación que se ha generado respecto del que ya ha sido calificado por muchos como la acción más relevante en la historia de México en lo que hace al combate a la delincuencia organizada.

Del ruido provocado por las detonaciones, los motores de aeronaves, las especulaciones y las teorías sobre lo sucedido en Tapalpa, Jalisco, quedan ecos que deben de ser analizados a la luz de los efectos políticos que este golpe habrá de provocar. Planteo, a partir de algunas preguntas, inquietudes que, espero, el tiempo y la información oficial habrán – o cuando menos deberían – de responder en el futuro próximo y que no necesariamente tienen relación con la estrategia operativa desplegada o con las consecuencias esperables en materia de recomposición de esa hidra llamada narcotráfico, sino más bien con hechos de la política civil tan mundana y elemental como el poder mismo.

¿Sabía con antelación la presidenta del operativo que tenía como objetivo al capo más peligroso del país? Si fue así, ¿el más elemental protocolo de seguridad de la Jefa del Estado Mexicano no contempla su resguardo en lugar de su participación en eventos masivos en lugares abiertos? En caso contrario, ¿nadie consideró oportuno informar de esto a la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas una vez consumada la acción para no exponerla a riesgos innecesarios? ¿En verdad la dependencia a cargo de Omar García Harfuch no participó en el operativo y, de ser así, quién y por qué decidió marginarlo? ¿Conocieron en la Casa Blanca y en el Departamento de Estado norteamericano de la acción que emprendería el Ejército Mexicano y que llevaría a la muerte de “El Mencho”? ¿En verdad la participación de las agencias estadounidenses estuvo circunscrita al intercambio de información y no a la operación en el territorio? ¿Cuál será la opinión y las reacciones que sobre lo sucedido tengan algunos actores políticos tanto del obradorato y del peñato?

Las respuestas a cada una de estas preguntas no necesariamente llegarán a partir de respuestas expresas, sino en algunos casos lo harán a partir de consecuencias que deberán leerse de esa manera. Muchos de los ecos políticos de lo sucedido en Tapalpa pronto se escucharán como estruendos, pero otros apenas se dejarán sentir como discretas vibraciones que resultarán imperceptibles para la mayoría. Lo que no se debe poner en duda es que lo sucedido aquella madrugada de domingo tocará muchas y muy finas fibras del poder, sacudiendo una vez más el tablero de la política nacional.

Profesor de la UNAM

Twitter: @JoaquinNarro

Correo electrónico: joaquin.narro@gmail.com

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