
Han pasado revoluciones, reformas y discursos que prometieron cambiarlo todo. Pero en millones de hogares, algo se mantuvo intacto: el trabajo de cuidar. Invisible, no remunerado y, casi siempre, cargado sobre las mismas manos. Las de las mujeres.
Hoy, ese tema empieza a colocarse en el centro de la conversación pública. La creación de espacios como las Casas de las 3Rs del Cuidado no es menor. Por primera vez, se reconoce desde el gobierno que las tareas domésticas y de cuidado no son un asunto privado, sino una responsabilidad colectiva. Servicios de salud, atención a adultos mayores, alimentación o incluso lavandería en un mismo lugar buscan algo más profundo: redistribuir una carga histórica.
El planteamiento es potente. Incluso necesario. Porque si algo ha quedado claro con el paso del tiempo es que la desigualdad no solo se construye en el acceso al empleo o al ingreso, también en el tiempo: en quién cuida, quién trabaja y quién puede decidir sobre su vida.
Pero ahí es donde empieza el verdadero reto. Porque reconocer la deuda no es lo mismo que saldarla. Hablar de construir cientos de espacios suena bien, pero la transformación no se mide en anuncios, se mide en permanencia, en cobertura y en resultados. En si estos modelos logran cambiar la vida cotidiana o se quedan como islas de buena intención.
Las grandes transformaciones no empiezan en el discurso, empiezan en la colonia. En lo cotidiano. En lo que sí le cambia el día a alguien.
Y en ese terreno, la apuesta es correcta… pero todavía está a prueba.
Porque nombrar la injusticia es apenas el primer paso. Corregirla, ese sí, será el verdadero cambio.
Por cierto:
1. DIFERENCIA. Mientras el debate público se sacude por el caso Tecámac -donde durante la gestión de la entonces alcaldesa y hoy senadora, Mariela Gutiérrez, se reconoció el sacrificio de más de 10 mil perros y gatos bajo el argumento de control sanitario, hoy incluso bajo la lupa de autoridades y activistas-, hay historias que avanzan en sentido contrario sin tanto reflector. En Ecatepec, la presidenta municipal Azucena Cisneros apostó por una ruta distinta: más de mil 200 esterilizaciones gratuitas en una sola semana, en zonas con alta presencia de animales en calle, como parte de una estrategia para contener una sobrepoblación que ya ronda el millón y evitar que el problema se duplique en los próximos años. Dos visiones, dos formas de enfrentar la misma realidad: mientras unos explican decisiones del pasado, otros intentan cambiar el futuro desde la prevención.
Vivo la noticia, para contarle la historia
@juanmapregunta