En un momento de máxima tensión por el intervencionismo extranjero, la ultraderecha mexicana —encabezada por el PAN y los rescoldos del salinismo— decidieron ejecutar un acto de subordinación mental patético.
En lugar de cerrar filas con la nación, prefirieron importar a Isabel Díaz Ayuso, la provocadora presidenta de la Comunidad de Madrid, para revivir fantasmas coloniales.
El escenario pretendido era el corazón de México: la Catedral Metropolitana. Ahí, pretendían rendir pleitesía a Hernán Cortés, figura imperial colonialista y el rostro de un genocida que desató matanzas brutales e intentó anular la conciencia de los pueblos originarios imponiendo la esclavitud.
Por fortuna, la autoridad eclesiástica tuvo más decoro que los anfitriones y les negó el permiso para convertir el recinto en un mitin de reivindicación colonialista.
Los cortesanos de la genuflexión
Fue ridículo observar a personajes que ostentaron el poder en México desfilar con una actitud de genuflexión absoluta ante un personaje menor.
Ahí estaban, babeando por la monarquía y la dictadura, haciendo fila para el besamanos en un acto de profunda antipatía nacional:
Roberto Gil Zuarth, el operador del calderonismo residual, demostrando que su patriotismo es de hojalata.
Germán Martínez Cázares y Claudio X. González, el orquestador de los intereses del capital, unidos en su desprecio por lo nacional.

El mensaje de Puebla: “México no se arrodilla”
Mientras los conservadores se hundían en la pleitesía, la respuesta llegó desde Puebla. En el marco del 5 de mayo, día en que las armas nacionales se cubrieron de gloria al vencer al ejército más poderoso del mundo, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó un dardo que desmanteló la provocación de la española.
Con la autoridad que da la defensa de la soberanía, Sheinbaum sentenció que aquellos que buscan reivindicar a Cortés y sus atrocidades “están destinados a la derrota”.
Es una victoria moral: la nación mexicana se construyó precisamente oponiéndose a esas pulsiones antinacionales que hoy la ultraderecha quiere revivir.
Juárez frente al Imperio
Cuando hay momentos difíciles, hay que recurrir al gigante Benito Juárez. Mientras los conservadores de antaño buscaban un emperador, Juárez y los republicanos mantenían la fe en la resistencia. Frente al lema de Napoleón III, “el imperio es la paz”, Juárez respondió con la frase que hoy más que nunca retumba: “El respeto al derecho ajeno es la paz”, subrayó la presidenta de México.
La estrategia del ejército liberal, apoyado por el pueblo raso, fue lo que fatigó al invasor. Hoy, ver al prianismo y sus aliados renunciar con tal facilidad a la dignidad nacional es una maravilla de lo absurdo que debemos disfrutar como la crónica de su propia debacle.
El estilo Ayuso: Fakes y agresiones
Díaz Ayuso ha construido su imagen sobre noticias falsas y agresiones, llegando al extremo de escribir “México” con “j”. Traer ese modelo de odio es una traición a la inteligencia.
La imagen de estos políticos mexicanos inclinándose ante ella es el retrato de una derecha sin proyecto. Su único plan es importar la retórica de la ultraderecha imperial en un país que hace mucho decidió dejar de ser colonia.
La gira de Ayuso en México, es una exhibición ideológica donde la ignorancia y la falta de dignidad son los invitados de honor.
México es mucho más que el patio de juegos de una aristocracia política que todavía sueña con regresar al virreinato.
@vromog