
Una red social es el conjunto de personas que conocemos, con las que guardamos relación más o menos estrecha y la red social virtual es aquella donde no hay contacto físico, pero se puede generar un círculo amplio de interlocutores con intereses compartidos, no necesariamente sociales, a través de una plataforma TIC. Las más extendidas son el Facebook, YouTube, TikTok, LinkedIn e Instagram que son las que enlazan el mayor número de personas. WhatsApp es originalmente una aplicación de mensajería instantánea, pero ha incorporado funciones de vinculación pública en grupos cerrados como estados, comunidades y canales.
El uso de las redes sociales virtuales se ha extendido y es una fuente de información de todo tipo, que vincula a las personas a mundos físicamente inaccesibles y permite compartir experiencias a distancia. Con independencia de sus efectos negativos, especialmente el miedo de perderse algo o la adicción, las redes sociales virtuales son herramientas educativas y difusión de ideas eficientes y efectivas.
Facebook es la red social con más usuarios activos, alrededor de 3 mil millones, YouTube, 2.5 mil millones, 2 mil millones TikTok y mil millones en LinkedIn, por lo que son las que enlazan a un mayor número de personas. Facebook ha mostrado que es una de las redes más eficaces en su instrumentalidad en los procesos de enseñanza y tiene un potencial alto para fomentar el compromiso educativo en grupos cerrados y abiertos.
Más del 65% de la población mundial utiliza redes sociales en 2026. Los jóvenes de 18 a 24 años emplean principalmente las plataformas visuales como Instagram y TikTok, los adultos jóvenes de 25 a 34 años representan el 22 % de sus usuarios y prefieren Instagram, TikTok y Linkedln y los principales usuarios de YouTube son el grupo de la denominada generación X entre los 35 y 54 años. El 92 % de los jóvenes están registrados por lo menos en una red social, el tiempo de consumo promedio son alrededor de 2 horas y hay una tendencia a la formación de comunidades profesionales o de nicho (datos obtenidos de IA).
Lo anterior convierte a las redes sociales virtuales en un instrumento pertinente para difundir cultura especializada en un grupo poblacional determinado que comparte rasgos distintivos, valores e intereses dentro de un campo profesional, académico y operacional.
En los últimos años, desde diversos foros y centros de investigación, en los que he participado organizando actos académicos y de divulgación, asi como en la mayoría de las instituciones de educación humanitaria superior, públicas y privadas, las redes sociales virtuales se han convertido en el eje de divulgación cultural y para ello se han diseñado y desarrollado estrategias de penetración a grupos focalizados por edad, profesión, escolaridad y género con un efecto medible en la participación activa y pasiva. Si bien el mayor objeto de consultas de estas redes es el entrenamiento, cerca del 15 % del tiempo de sus usuarios se destina a obtener información académica. YouTube tiene una alta potencialidad en consultas históricas y su accesibilidad aumenta el aumento de la televisión como dispositivo de ingreso es significativo.
En estes sentido, es relevante que las estrategias de difusión favorezcan el desarrollo del pensamiento crítico y acudan a formatos ágiles con la exposición de ideas breves y concisas, que capten la atención de los seguidores y superen la propensión a la atención dispersa del usuario de las redes virtuales. Esto último hace relevante la medición del porcentaje de retención de quien reproduce el material divulgado.
La cultura del derecho y gestión públicos, asi como del pensamiento estratégico en el desarrollo y seguridad nacionales, que son las principales materias en las que he participado en el Centro Virtual de Estudios de la Gestión Pública (CVEGP) y el Instituto Mexicano de Estudios Estratégicos en Seguridad y Defensa Nacionales (IMEESDN), son saberes especializados con una amplia gama de materias, que utiliza un lenguaje técnico compartido por grupos de personas relativamente reducidos que genera a quien lo posee y maneja con precisión un mayor capacidad para relacionarse en y con los órganos del Estado, un valor económico intrínseco, un capital político explotable y un reconocimiento social medible, entre otros beneficios.
De ahí que la divulgación de este conocimiento requiere de un proceso de simplificación (vulgarización) y una estructuración pedagógica del discurso para facilitar su aceptación, recepción y comprensión entre los legos que “atrape” su atención el tiempo suficiente para que el mensaje sea transmitido con eficacia y la información sea relevante para el receptor.
La transmisión programada y publicitada con oportunidad multiplica por lo menos en tres veces los auditorios presenciales en forma virtual sincrónica y exponencialmente la asincrónica. Las instituciones de educación superior, que tienen autoridad académica, aumentan la eficacia de penetración de las redes virtuales y dan credibilidad a los contenidos. Estas estrategias pueden competir con los influencers y captar la atención de sus usuarios llevarlos a pensar más allá del lugar común o la superficialidad de la imagen.
Investigador del Instituto Mexicano de Estudios Estratégicos en Seguridad y Defensa Nacionales y del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores
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