
¿Cuáles son los valores políticos que compartimos como sociedad? Me parece una pregunta de lo más importante, porque de la definición de esos valores dependen nuestros derechos, las instituciones que los tutelan, y la forma en que tomamos decisiones colectivas.
Por valor entiendo aquello que como sociedad consideramos importante mantener, ya sea porque nos une, o porque nos permite disentir sin separarnos. Por política, el gobierno común y la discusión de los temas que a todas y todos nos afectan.
Entre esos valores encuentro los derechos fundamentales. Reconocemos que es necesario que todas las personas tengamos un piso mínimo de derechos que nos permita definir nuestras vidas; también que es necesaria una mayor protección de ciertos colectivos, como las infancias o las personas adultas mayores. De igual forma, cada vez más parece que asumimos que los animales y la propia naturaleza tienen derechos por si, y no como extensión de nuestros deseos o necesidades.
Me parece que también está la pluralidad política. Somos un país tan grande y con tantas ideas distintas acerca de lo político, que no podríamos encuadrarnos en un pensamiento único. Esta diversidad de pensamiento abre la posibilidad a distintas expresiones políticas (no solo partidistas) y, sobre todo, airea la discusión pública.
El compromiso con la igualdad material, pues nos hemos dado cuenta como nación que el enriquecimiento de unas personas mediante el empobrecimiento de la mayoría nos divide profundamente. La solidaridad social, el compromiso con la mejora de las condiciones de vida, como una forma no solo de justicia, sin también de lograr la paz social.
Cuento también como un valor la existencia de un gobierno descentralizado, que permite a cada entidad, municipio o alcaldía, elegir sus propias autoridades, con el compromiso de que atiendan los problemas locales con una visión cercana a la ciudadanía y al contexto particular.
Pero el valor o decisión que me parece más importante consiste en la voluntad de permanecer en unión. Que a pesar de nuestras diferencias culturales, ideológicas, religiosas, deportivas, etc., permanecemos como un mismo país y lo ratificamos con la convivencia diaria.
Sé que esa convivencia no es sencilla. Escuchar a quien opina distinto es un ejercicio que debe hacerse desde el respeto, aunque con firmeza en los ideales, y puede ser cansado. Pero la realidad es que si bien es mucho lo que nos separa, es más lo que nos mantiene lado a lado.
Quiero pensar que hay otros valores, como la paridad, la inclusión, el respeto a la multiculturalidad, etc., que como los otros que expuse están sujetos a debate. Pero ya el hecho mismo de que nos sentemos a discutirlos habla de esa voluntad de ser, junto con las y los demás, un mismo país.
No es poca cosa.