
Si hemos de atender a la lógica cuando nos dice: la causa de la causa es causa de lo causado[RC1] , entonces el gobierno de la ciudad, empeñado en sus afanes de aprovechamiento político y social de la fiesta mundialista de la FIFA pelota, es causante de las muertes en los tumultuarios festejos del Ángel, no como esquiva (para variar), la señora jefa de Gobierno, doña Clara Brugada quien pocas cosas tiene claras y si algunas tuviera las oculta bajo la alfombra de sus autopromoción, pues ha hecho ella la mancuerna invencible (al menos en apariencia) con la señora presidenta (con A) y juntas van a los jolgorios en las alcaldías donde muy decoradas con camisetas verdes o huipiles patrióticos, se unen al “Fan Fest porque se hizo “home office” (en este país tan defensor de las lenguas indígenas) ya sea en Azcapotzalco o Gustavo Madero como sucedió durante el partido inaugural de este anillo en el dedo con el cual se quiere lograr la perdurable identificación con esa masa informe, infinita, interminable llamada pueblo; pueblo sabio, pueblo bueno, multitud apretujada hasta el sofocamiento de varios infelices cuyas vidas terminaron al grito de “sísepuedesísepuede”, en una glorieta sobrepoblada de una avenida disponible para canalizar en provecho del gobierno los entusiasmos del pueblo porque más allá de la convocatoria anónima ¿quién puso las pantallas en Reforma; quién inventó, el “mundial social”; quien usurpó los beneficios de la televisión socia de la FIFA? para congraciarse con los fanáticos del fútbol y los no tanto --siempre dispuestos a sumarse a cualquier horda, ya sea para gritar ¿Y si sí? o para darle la bienvenida a un Papa o lloriquear en el funeral de Juan Gabriel--, la instalación de pantallas para llevar el espectáculo a la calle del hombre de la calle, resulta una invitación (y un ejemplo) al tumulto por parte de quien debería controlar y contener los peligrosos entusiasmos ante de verlos convertidos en estampida, tropel de búfalos con playera verde, imposible de frenar porque no rueda la marabunta como bola de nieve en la ladera montañosa; no es necesario el paisaje alpino, rueda el gentío como el balón cuando Quiñones lo patea en el en nombre de su nueva mexicanidad adoptada y largamente celebrada, pero ese es tema de otro día; porque hoy debemos analizar una vez más la inutilidad del megaterio llamado “Protección civil”, una cueva burocrática experta en remediar (a medias), lo que no pudo prevenir por completo, y ahora nos sale el gobierno de la orinada y algo más ciudad (ni siquiera complementan sus invitaciones con letrinas portátiles) con la frase más genial de los últimos, días: es un asunto de corresponsabilidad, según explicó doña Clara quien todo quiere aclarar sin dejar nada en claro.
Verá usted:
“... Efectivamente, la gran tarea que tuvimos el día de ayer fue tratar (más tratar a destiempo) de informar por todos los medios, que ya no se acudiera al Ángel, que no era necesario para festejar llegar allá, se podía ubicar en los demás puntos que habíamos previsto.
“Efectivamente (todo es efectivamente sin efectividad), tenemos en esta... para el próximo domingo, que difundir con mayor fuerza el protocolo (a todo le llaman protocolo) que se implemente y dentro de esas medidas, pues tiene que ver con garantizar (sic) a la población que puede festejar en donde se encuentren y tener otros lugares para lo mismo (¿alguien podría entender este galimatías?).
“Ayer, después del partido, justamente es cuando viene el riesgo, porque durante la exposición del partido, todo el mundo está concentrado viendo el partido (premio Nobel de la obviedad. Cuando llueve se abre el paraguas, cuando no; no).
“El problema es que muchos después de ver el partido en su casa, principalmente o en distintos lugares, se van a festejar al Ángel y por eso, se implementaron muchas medidas que sí funcionaron, si no esto hubiera sido peor, la cantidad de gente que llegó al Ángel.
Y se trata, entonces, de hacer una estrategia que limite lo más que se pueda, de que sea el Ángel (o que no sea, ¿por fin?), el único punto en donde la población pueda festejar...”
Visto lo anterior la culpa es del Ángel por convocante.
Y no nos habíamos dado cuenta; ahora la columna a la Independencia es el verdadero “Ángel exterminador” de aquella misteriosa película medio surrealista de Luis Buñuel en la cual nadie podía salir de una fiesta postinera y elegante, en una casa de donde nadie podía salir a pesar de estar las puertas abiertas y sin obstáculo ni razón visibles, simplemente el lugar los retenía como un imán invisible, tal ocurre ahora con la fiebre del fútbol, pero hoy pasa lo contrario: ya nadie podrá ingresar a la zona de la glorieta con lo cual la multitud se recorrerá como una enorme cola de dragón, unas cuantas cuadras en derredor del monumento, con cautela para evitar locuras como la de Zempoala, Hidalgo, donde un briagadales embistió con su auto a un grupo de emocionados aficionados y a tres atropellados los dejó lesionados y a los demás encabronados al punto de destrozar el vehículo a palos y patadas y al borrachín del volante poli contundido; es decir, muy madreado, golpeado y malherido, mientras el grito de sí se puede se cambiaba por el de lero lero con el agresor tendido en el piso y aprehendido por la salvadora policía.
“Los hechos se registraron –dice el periódico--, alrededor de las 23:30 horas en la glorieta principal de la avenida Viñedos, ubicada dentro del fraccionamiento del mismo nombre, donde decenas se reunieron para el festejo por la derrota a Ecuador y el pase de la Selección Mexicana a los octavos de final del Mundial. En ese punto, una camioneta Toyota negra con placas de circulación A97-BTW, ingresó al área peatonal y arrolló a los presentes.
“La muchedumbre impidió que el conductor maniobrara para darse a la fuga rodeando la unidad y vandalizándola, rompiendo los cristales del parabrisas y las ventanas laterales a pedradas y patadas, además de abollar la carrocería”.
Pero, en fin, de vuelta a la ciudad de México reflexionemos sobre la hondura de estas palabras:
“... creo que es importante (aclaró doña Clara), dejar claro que el tema de las personas fallecidas no fue por un tema de alcohol (borracho que bebe no aglomera ni empuja). O sea, se está investigando justamente cuál fue la razón, nos informa la secretaría de Salud que es por asfixia (no por congestión etílica, menos mal. Qué alivio).
“Aquí el compañero de “24 horas” nos habla de una, podríamos llamar: movilidad humana, una oleada de gente que posiblemente, eso se sabrá con mayor exactitud posteriormente (si porque las grabaciones de la muchedumbre pueden ser hechas con Inteligencia Artificial, por eso se debe investigar lo ya visto), pero fue eso, las aglomeraciones.
“Entonces, hay que dejar muy claro, es la cantidad de gente (ya somos muchos, decía Cantinflas) y hay que ver, por ejemplo, que provocó esta oleada de gente (Ah, ¿no saben?), en fin, eso es lo que está investigando la Fiscalía (¿entonces la convocatoria mediática y axolotera no los empujó como vacas tras el cencerro?) y eso es a lo que nosotros tenemos que abocarnos también para el próximo domingo
“O sea, Protección Civil que nos garantice (GARANTICE es palabras muy pesada e incumplible, ya verán si los ingleses pierden) evitar riesgos, que sabíamos que la población si ganaba México, como se preveía, iba a responder (¿entonces por qué están investigando el origen de la oleada?), por eso se tomaron varias medidas que no se habían tomado la anterior ocasión y tenemos aún más que reforzar por supuesto. Pero las medidas que tomaron funcionaron, si no esto hubiera sido mayor (en lugar de cuatro muertos, habrían sido 8, como los goles prometidos por Mbappé).
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