Opinión

Fibromialgia

Dolor de espalda
Dolor de espalda Dolor de espalda (La Crónica de Hoy)

La reciente publicación de una revisión sobre fibromialgia en el New England Journal of Medicine (DOI: 10.1056/NEJMcp2411656) me inspiró a abordar este tema en el presente editorial.

La fibromialgia es una enfermedad crónica, compleja y poco comprendida por la población en general. Es muy frecuente. Ocurre en aproximadamente el 5 % de la población, es decir, 5 por cada 100 individuos, por lo que todos conocemos personas con esta condición. Puede presentarse en la infancia, pero es más común en la vida adulta. Es más frecuente en mujeres, así que cuando escuchamos que alguien tiene fibromialgia, pensamos en una mujer. Sin embargo, también puede afectar a los hombres.

La manifestación principal de la fibromialgia es el dolor generalizado, que se presenta en múltiples partes del cuerpo, en particular en regiones musculoesqueléticas. La paciente se queja de dolor frecuente y constante, que puede estar localizado en uno o más lugares fijos o ser migratorio; unos días duele una región y otros días otra. Se acompaña con frecuencia de otras manifestaciones del sistema nervioso central, como cambios en el estado de ánimo, problemas del sueño, sensación de fatiga constante, problemas de memoria, así como hipersensibilidad a estímulos sensoriales, como la presión, la luz, los olores y los ruidos.

El tipo de dolor o las manifestaciones de la fibromialgia se han definido como nociplásticos, un concepto que se refiere a que el problema no está en el tejido o en los nervios que conducen el dolor u otros estímulos, sino en el sistema nervioso central, que desarrolla hipersensibilidad al dolor o a la luz, los olores, los ruidos, etc.

No existen exámenes de laboratorio para diagnosticar la fibromialgia. El dolor persistente durante más de tres meses en varios puntos del cuerpo, en ausencia de evidencia de daño estructural, constituye la base para el diagnóstico. La presencia de otras hipersensibilidades ayuda. El problema diagnóstico puede verse incrementado porque, dada la frecuencia de la fibromialgia y su ocurrencia en mujeres, no es infrecuente que, además, la paciente tenga otra u otras enfermedades que producen dolor, como diversos tipos de artrosis o artritis.

El principal problema de la fibromialgia es que afecta considerablemente la calidad de vida. Por un lado, el dolor crónico, aunado a problemas como el insomnio, la fatiga o la pérdida de memoria, reduce el bienestar del paciente. Al ser una enfermedad tan insidiosa, a menudo ocurre que los familiares no lo toman en serio o incluso pueden pensar que está exagerando. Si la situación o el apoyo familiar son precarios, esto agrava aún más el efecto de la enfermedad en la vida diaria.

No hay un tratamiento específico. Que los familiares con quienes convive el paciente entiendan que está enfermo ayuda mucho. La terapia cognitivo-conductual puede servir. No para reducir los síntomas, sino para el tipo de respuesta ante las molestias que presentan. Se ha observado que el ejercicio aeróbico puede ayudar. Los masajes, el tratamiento quiropráctico, la aromaterapia, la acupuntura, el Tai Chi y el yoga pueden explorarse. Los antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina; los moduladores, como la pregabalina o la gabapentina; los inhibidores de la recaptura de serotonina, como la duloxetina; y los analgésicos también pueden ser útiles, pero es importante no abusar de los antiinflamatorios no esteroideos, que, a largo plazo, dañan la función renal. No hay un esquema específico. Cada paciente, junto con su médico y fisioterapeuta, debe probar combinaciones de las opciones mencionadas hasta encontrar la que le resulte más útil.

Dr. Gerardo Gamba

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán e

Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM

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