Opinión

La Utopía de la Princesa Roja

Abre en Coyoacán la Utopía Elena Poniatowska, con inversión de 242 mdp

Con el andar seguro de sus 94 años, sonriente, la Princesa Roja recorre a tramos esta nueva Utopía, la séptima en el camino de 100. Recibe en vida el mejor homenaje a una existencia consagrada a las causas sociales y a la plasticidad periodística, política y literaria de un discurso el cual abraza Clara Brugada, Jefa de Gobierno, no solo desde la capital de la transformación, sino también de la familiar intelectualidad de Coyoacán.

Acompañan a Elena Poniatowska y a Brugada —siendo parte ellas mismas de él, el país luchador, por y desde la izquierda, escenario durante al menos los últimos sesenta años de las causas de la comunidad y la igualdad— todos los nombrables de tres generaciones.

Hélène Elizabeth Louise Amelie Paula Dolores Poniatowska, nacida en París en 1932, hija del matrimonio entre la aristócrata mexicana Paula Amor y el príncipe Jean E. Poniatowski descendiente directo del último rey de Polonia, trabajó sin cesar desde el fuerte silencio de las que nada tenían sino sus historias y trincheras y lo hace ahora en su página en La Jornada y durante el instante en el cual las mujeres encabezan el poder nacional, como Claudia Sheinbaum Pardo y la propia anfitriona de la innovadora Utopía.

Quienes acudimos ayer a la inauguración de la Utopía en Coyoacán acompañamos a grito abierto: “se ve, se siente, Elena está presente”. Arraigo de lecturas y fervor activista de todos los nacidos desde los 40, como Pablo Gómez, quien recoge su garrafón de agua de bienestar de costo popular en 5 pesos, sin cash para pagarlo, en el módulo presentado por el secretario del Agua, Mario Esparza.

Tal como ocurre en la prosa testimonial de Poniatowska, en la política pública de Brugada detrás de las Utopías no habita la condescendencia del observador ajeno, sino la empatía profunda de quien comprende el ejercicio de la literatura en tanto acto de restitución política y moral, definiendo a la acción política y social como claves del cambio de régimen iniciado por Andrés Manuel López Obrador.

Brugada resume el fondo de la obra de la escritora. Elena hizo de la literatura una trinchera para defender las mejores causas de México, donde plasmó la fecunda historia contemporánea: la juventud rebelde de Tlatelolco, la lucha obrera de Demetrio Vallejo y las soldaderas de la Revolución borradas de una historia contada por hombres.

Una intersección entre testimonio ético y acción colectiva permite a Poniatowska trascender las letras para integrarse orgánicamente a la tradición de la izquierda social mexicana. Dialogan en la Utopía Coyoacán, igualmente, las diversas modalidades y modos de la acción pública innovadora, incluidos los espacios como el de la secretaria de las Mujeres, Daptnhe Cuevas, y el específico de Autonomía Económica de las Mujeres coordinado por María Elena Esparza Guevara, del cual escucha los componentes la periodista Verónica Velasco mientras Epigmenio la espera para entrar el auditorio.

Anhelos literarios y realidades urbanas de concreto, acero, jardines y aulas de formación. Epigmenio Ibarra agrega dimensión táctica: la utopía sirve para caminar, utilidad demostrada en las trayectorias de López Obrador, Sheinbaum y Brugada, “trío de personajes excepcionales” encargados de marcar el rumbo nacional. Los caminos de la vida son los del obradorismo real.

Desglose de la mandataria local respecto a las cuatro revoluciones urbanas: la de los cuidados nacida del urbanismo feminista, el urbanismo social, el de proximidad y el sostenible. Raúl Basulto, secretario de Obras, “hacedor de Utopías”, detalla los beneficios de un espacio de 9 mil metros cuadrados y 20 mil de construcción en favor de 130 mil habitantes de 17 colonias.

La Princesa Roja dedicó décadas a recorrer la periferia geográfica y social de la capital y recogió la voz de los olvidados. Hoy da nombre a un equipamiento público diseñado, precisamente, para devolverle a esos mismos sectores el derecho pleno a la ciudad.

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