
El expresidente Vicente Fox tuvo una confesión que, aunque tardía, mantiene su simbolismo de cara a la realidad política que vivimos. En entrevista con El País, quien fuese el primer presidente de la época post priista dijo que, “aunque me muerda la lengua”, había que alabar la iluminación que tuvo AMLO al decidir el alza verdaderamente significativa del salario mínimo.
Y sí, en la administración Fox ya estaban dados los elementos para desindexar el salario mínimo (que dejase de usarse como unidad para determinar costo de servicios de gobierno y, por tanto, que su alza no se tradujese en inflación automática); luego en el sexenio de Peña Nieto llegó la desindexación, pero no el aumento al mínimo.
Y sí, todo quedó servido para quien supe ver que allí comenzaba la empatía con los que menos tienen.
Y ya empezaron los chinos…
El gigante asiático también sabe jugar estilo Trump y, para nuestra desventura comercial, ya comenzó a aplicar aranceles a un tráfico comercial en el que no saca dividendos ventajosos.
El entorno poco propicio para el libre comercio es motivado, invariablemente, por aquellas naciones que se dicen paladines del mismo.
Y lo iracundo de las medidas arancelarias también recuerda al presidente estadounidense: las tasas compensatorias se establecieron entre el 17 y el 54 por ciento para las nueces mexicanas.
Claridad en los caminos del sur
En Guerrero hay un solo partido que se llama Morena. Ni los partidos de oposición, ni organizaciones civiles parecen tener estructura y fuerza más allá de lo anecdótico de camino a las próximas elecciones.
De allí que Beatriz Mojica empiece a quedar perfilada como quien habrá de tomar las riendas en un estado necesitado de justicia y de un proyecto que trascienda las ocurrencias sexenales.
Mojica ha aseverado una y otra vez que hay camino para guerrero no sólo con el turismo, sino que el potencial agroindustrial y actividades estratégicas como la generación limpia de energía deben ocupar un lugar prioritario en el futuro inmediato. Y parece que Mojica tendrá ocasión de mostrar que tenía razón.
Con la Federación en la frontera coahuilense
El gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, ha buscado reforzar la seguridad fronteriza y para ello ha involucrado desde un principio a la parte Federal. Las obras de infraestructura, patrullas y cámaras de video inteligencia van de la mano de 18 cuarteles. Nueve son para las fuerzas estatales, pero habrá también para la Marina, para el Ejército Mexicano y para la Guardia Nacional.
Para el gobernador, la coordinación y el trabajo conjunto entre las fuerzas de los tres niveles de gobierno es la clave para lograr buenos indicadores en seguridad pública.
Así, la labor que se realiza en las cercanías del territorio de Texas y la coordinación con el gobierno de ese estado norteamericano queda enmarcado en un esquema en el que ya está incluida la autoridad federal mexicana y evitará situaciones como las que se vivieron en la vecina Chihuahua.