
Es muy factible que los ciudadanos hayan perdido un poco de interés por los reportes de disminución en la incidencia de asesinatos en el país, pero esto es más que positivo, pues significa que nos hemos acostumbrado a que cada reporte mensual presente una disminución respecto a los datos previos. La normalización de la paz es un buen síntoma.
Aun no llegamos a los niveles que este delito mantenía como tendencia en los años anteriores a la llamada guerra contra el narco, pero por vez primera la disminución constante a lo largo de dos años indica que esa meta es alcanzable.
Las dependencias involucradas, tanto las fuerzas armadas, como la que encabeza por el lado civil Omar García Harfuch, son las que, en estos momentos, pueden considerarse las más efectivas del país, lo que, en caso de convertirse en algo que el ciudadano sabe de antemano, significará que vamos por el camino correcto en materia de seguridad pública.
Los pasos hacia la justicia
La menor cantidad de homicidios en el país acredita el trabajo de las fuerzas de seguridad pública, pero falta cerrar la pinza con el tema de la procuración de justicia. La detención de criminales notables (los generadores de violencia, en el lenguaje gubernamental actual) debería verse seguida por procesos ante jueces impecables, que conduzca a los castigos justos que nuestras leyes señalan.
Y en eso no tenemos datos, por el momento sólo miramos al tablero de delitos violentos para saber si hay menos homicidios, menos secuestros o menos extorsiones. García Harfuch ha mencionado ya en diversas ocasiones que ve en el procesamiento judicial de un criminal uno de los factores para evitar futuros delitos.
Conocer la capacidad de las fiscalías estatales y de la FGR para lograr vinculaciones a proceso y sentencias nos daría un panorama más completo del regreso a la paz y la justicia en todo el territorio nacional.
Mal paso de Laura Itzel
Ley de Murphy, a pocos días de pasar a desempeñar nuevas funciones, Laura Itzel Castillo, presidenta del Senado y titular de la Comisión Permanente, dio un mal paso y se ha fracturado el tobillo. Terminó hospitalizada, aunque de buen ánimo y, según informó ella misma a través de redes sociales, se mantuvo atenta a los temas pendientes de su agenda, aunque en hospital-office.
Así es, cuando se espera que no haya ya mayores sobresaltos en una labor que está a punto de terminar, esto para dar paso a una nueva responsabilidad, es este caso dentro del gabinete presidencial, salta un imprevisto.
En tanto, en la Secretaría de las Mujeres ya están en espera de que se recupere quien será su próxima titular.
Topos en espera
La brigada Topo mexicana está atenta y en espera a que el gobierno de Colombia realice una petición oficial de ayuda. Esto es indispensable para que las brigadas sean trasladadas y apoyen las labores de rescate luego del devastador sismo de 7.4 grados en aquel país sudamericano.
La propia Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, indicó que en efecto la solicitud inicial del país hermano se limitaba a envío de víveres.
La cancillería de nuestro país se ha mantenido atenta a lo que indique su contraparte colombiana.
Esperemos que el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se percate finalmente de que no hay ayuda que sobre en estos casos y que pedir ayuda no desmerece al país. México ya pasó por eso y lo sabe bien.