Opinión

Brugada: autonomía económica  

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada CIUDAD DE MEXICO, 05AGOSTO2026.- La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, encabezó la conferencia de prensa “Protección del Patrimonio Familiar: Acciones para Restituir la Propiedad y Prevenir el Despojo”, donde presentó las acciones para combatir el delito de despojo y fortalecer la protección del patrimonio familiar. La acompañaron Héctor Rafael Molina; Héctor Muñoz y Barras; César Cravioto Romero; Rafael Guerra Álvarez; Berta Alcalde Luján; Roberto Garzón, además de integrantes del gabinete capitalino. FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM (Estrella Josento)

Si la izquierda en el gobierno aprovecha oportunidades para favorecer a las más vulnerables, adquiere mayor relevancia social. Al centro de las opciones concretas en esa dirección se halla el respaldo a la autonomía económica de las mujeres, en la convergencia de políticas de financiamiento público y teoría económica feminista.

Al asignar capital productivo libre de endeudamiento bancario a través de programas de estímulo o con la construcción de Utopías, la Ciudad de México valida empíricamente los postulados de Alexandra Kollontai y Angela Davis, dos de las figuras históricas más importantes del feminismo, reconocidas por vincular la liberación de las mujeres con la transformación social.

Esta confluencia teórica y operativa es evolutiva respecto del asistencialismo tradicional. Revela la oportunidad para transformar la pobreza de tiempo y la dependencia habitual en los hogares en asuntos de corresponsabilidad pública.

La visión institucional de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, proyecta similitudes con las reflexiones de Kollontai sobre la urgencia de colectivizar las labores de cuidado para elevar a las ciudadanas por encima de la economía doméstica donde el trabajo no pagado sostiene silenciosamente el mercado general.

Es una perspectiva coincidente con Angela Davis —“mujer que ha dedicado su vida a abrir puertas que parecían selladas”, la definió Brugada al entregarle las llaves de la Ciudad— respecto a sus análisis de economía del cuidado, abogando por la obsolescencia del confinamiento doméstico.

Esta vinculación de pensamientos con las acciones revela una aplicación práctica a partir de liderazgos feministas como el de Brugada, el de la titular de la Secretaría de las Mujeres, Daptnhe Cuevas, o el de María Elena Esparza Guevara, coordinadora del Programa de Autonomía Económica de las Mujeres. Capacidades enfocadas en lo delineado por Davis en el Salón de Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento: “cuando las feministas asumen el liderazgo no es solo para llamar la atención sobre la difícil situación de las mujeres, es para cambiar el mundo para todos, sin importar el género”.

El Programa de Autonomía Económica de las Mujeres se dirige contra tres desigualdades específicas: violencia de género, pobreza de tiempo y falta de patrimonio propio. La metodología integra 3 Rs: recursos para la independencia, redes sólidas de acompañamiento técnico comunitario y redistribución equitativa de las cargas de cuidados familiares.

Los datos expuestos por Esparza Guevara el jueves en la segunda entrega de capital semilla a 2,830 beneficiarias del programa con 25 mil pesos hablan de la urgencia de la transformación: 80% son jefas de hogar exclusivas, mientras el 49% enfrentan responsabilidades de cuidado que les impedían capitalizarse para emprender, hasta antes de recibir el subsidio productivo.

El acompañamiento de organismos internacionales, agencias de evaluación académica como el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, aporta robustez metodológica y garantiza la certificación de habilidades adquiridas durante las capacitaciones.

Esta conjunción da viabilidad técnica a los micronegocios, fomenta la formalidad y eleva los estándares de supervivencia de los proyectos encabezados por mujeres en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica.

La articulación de un Sistema de Cuidados robusto materializa una revolución del tiempo y el bolsillo. Liberar horas de la jornada diaria a través de servicios públicos de estancias infantiles, lavanderías populares o comedores colectivos permite a la población femenina concentrar esfuerzos en la gestión y rentabilidad de sus propios emprendimientos.

Davis ha señalado la futilidad de exigir solo un salario para el trabajo doméstico, al perpetuarse el encierro domiciliario. Quedan pendientes pero la CDMX ya tiene una respuesta empírica de vanguardia.

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