
Siempre hay desafíos en materia de seguridad. No siempre existe evidencia de avances, a menos que los recursos tecnológicos y estrategia policial sean relocalizados en las coordenadas geográficas de mayor vulnerabilidad y se constituyan como una especie de nearshoring de la vigilancia para la inhibición y la contención delincuencial.
Solamente la decisión política y la correspondiente coordinación operativa pueden asegurar la aproximación de las corporaciones a los sitios de necesidad y expectativa ciudadana en beneficio de destinatarios finales para erradicar fricciones, tiempos muertos o pérdida de control.
La reubicación permanente de las capacidades de construcción de seguridad no puede realizarse sin liderazgo o sin supervisión intermedia y cotidiana, por encima de la tentación burocrática siempre presente. Las instituciones, aun sin respaldo ciudadano, pueden fortalecer crecientemente la oportunidad de disolver las condiciones estructurales del delito antes de su manifestación violenta.
Si, además, la validación de la agenda pública ocurre en un contexto metropolitano inmediato —la ventaja del cambio de régimen iniciado en 2018 con el impacto de la voluntad política convergente de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, y la Jefa de Gobierno, Clara Brugada—, la potencia de aquel nearshoring adquiere mejor prospectiva.
La presentación hoy del informe mensual de seguridad por parte de Brugada expondrá el balance de esta estrategia de descentralización, reflejando cómo la cercanía territorial incide directamente en el debilitamiento de la delincuencia.
Los datos duros y maduros capitalinos consolidan la pertinencia de este fortalecimiento preventivo distribuido democráticamente, el cual demuestra que aproximar la autoridad a la comunidad —con medidas como la policía de proximidad instruida a la Secretaría de Seguridad Ciudadana a cargo de Pablo Vázquez, o contar con 119 mil 711 cámaras del C5 en la capital nacional— ayuda a disminuir sensiblemente la incidencia delictiva.
Avance metropolitano alineado orgánicamente con la consolidación de indicadores nacionales expuestos recientemente en el plano federal. El segundo informe de gobierno de la Presidenta Sheinbaum aportó datos sobre la viabilidad de esta visión integral, destacando una reducción del 51% en homicidios dolosos, confirmando que la confluencia entre inteligencia y proximidad abre una ventana de oportunidad frente al delito.
Teóricos del urbanismo moderno como Jane Jacobs han argumentado el valor intrínseco de la mirada comunitaria como la principal herramienta de disuasión del desorden social. La vigilancia ciudadana, potenciada en el entorno contemporáneo por el avance tecnológico, multiplica aquella supervisión natural conceptualizada el siglo pasado. La expansión masiva de la infraestructura de videovigilancia capitalina densifica la red de protección urbana.
La evaluación constante de los sectores policiales en el Gabinete de Seguridad encabezado por Brugada, donde alcaldes y alcaldesas asumen corresponsabilidad directa en la supervisión de sus cuadrantes, cierra brechas de comunicación entre distintos órdenes de gobierno.
Ahí, mandos operativos rinden cuentas sobre la evolución de la seguridad en sus respectivas demarcaciones territoriales, como lo hacen las autoridades de casi todas las alcaldías, quienes incluso firman acuerdos como el recientemente signado por el C5 y el alcalde Cuajimalpa, Carlos Orvañanos.
Mientras el aparato institucional evoluciona, ciertas facciones opositoras exhiben obsolescencia. El encuentro entre Alejandro Moreno y Vicente Fox simboliza la antítesis de desarrollo moderno. “Quieren regresar al pasado”, consideró Sheinbaum respecto a la nostálgica postal.
Ante el nearshoring de la seguridad el far-farawayshoring del desplazamiento público.