Opinión

Laura Baca Olamendi: pensar el poder, enseñar la democracia

Laura Baca Olamendi
Laura Baca Olamendi Foto: Especial

Hay muertes que dejan un silencio y hay otras que dejan preguntas. La partida de la profesora Laura Baca Olamendi pertenece, sobre todo, a esta segunda categoría. Quienes tuvimos la oportunidad de conocerla, escucharla o aprender de ella sabemos que su legado no se reduce a una biografía, trayectoria universitaria o una serie de cargos académicos. Ella perteneció a esa estirpe de intelectuales para quienes pensar es también una forma de responsabilidad política. Su vida intelectual estuvo profundamente marcada por Italia y, particularmente, por Norberto Bobbio. Pero decir que fue discípula del pensador turinés sería insuficiente si con ello imagináramos una relación meramente académica. Laura encontró en la ciudad de Turín algo más que una universidad y en Bobbio algo más que un director de tesis. Ella se insertó en una tradición intelectual basada en la duda, el diálogo, la libertad crítica y la responsabilidad del intelectual frente al poder.

Se doctoró con honores en Historia de las Doctrinas e Instituciones Políticas en la Universidad de Turín bajo la dirección de Norberto Bobbio. Aquella experiencia fue decisiva para su formación. Turín no era solamente el lugar de una estancia académica, fue el espacio intelectual donde se encontró con una tradición política europea que hizo de la relación entre cultura y política uno de los grandes problemas de la modernidad. Acogida por la Fundación Luigi Einaudi, rápidamente entró en contacto con lo mejor del pensamiento social y político italiano. Allí frecuentó a importantes intelectuales contemporáneos como Arturo Colombo, Gianni Vattimo, Pier Paolo Portinaro e incluso, Umberto Eco. Las resonancias históricas y culturales de Piero Gobetti, Antonio Gramsci y Primo Levi también existieron en su vida académica.

Norberto Bobbio estudió la relación entre política y cultura como una preocupación central de su pensamiento. Laura Baca Olamendi comprendió que estudiar a los intelectuales significaba analizar sus vínculos con la política, las ideologías, la democracia y el poder. De aquí nació su obra: “Bobbio: los Intelectuales y el Poder”, publicada por la editorial Océano (1998), un libro que sigue siendo una de las aproximaciones más sistemáticas en México al pensamiento bobbiano sobre la función pública de las ideas. Su mérito consistió en no convertir al profesor en una figura intocable. Lo estudió desde la cercanía, pero también desde la distancia crítica que exige todo verdadero trabajo intelectual. Laura enseñó a sus alumnos que detrás de cada concepto político existe una historia intelectual, detrás de cada

institución conflictos de poder y detrás de cada decisión valores, intereses y concepciones sociales diferentes.

Las investigaciones de Laura Baca Olamendi reconstruyeron la evolución de las ideas bobbianas sobre los intelectuales, mostrando que en la base de sus formulaciones existía una preocupación central expresada en la pregunta: ¿qué responsabilidad tiene quien produce y difunde ideas frente a la sociedad y al poder? Identificó en la obra de Bobbio distintas figuras del intelectual. Tanto el intelectual puro, como el educador, el revolucionario y el filósofo militante. No era una clasificación meramente académica. Cada figura expresaba una determinada manera de comprender la relación entre pensamiento y acción, cultura y política, así como entre autonomía intelectual y compromiso político.

Aquí se encuentra la verdadera lección de su maestro. Para Bobbio el intelectual no podía vivir al margen de la política, pero tampoco podía convertirse en instrumento del poder. Su verdadera función exigía conservar la capacidad de interrogar, dudar, argumentar y disentir. Laura Baca Olamendi hizo suya esta enseñanza y la convirtió en una constante de su propia trayectoria. Hizo lo que todo discípulo debería hacer con su maestro: no repetirlo, sino prolongarlo. Un maestro vive en sus discípulos no porque repiten dogmáticamente sus palabras, sino porque aprenden a formular nuevas preguntas con las herramientas intelectuales recibidas. Descanse en paz.

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