Opinión

Más atención, convivencia y bienestar, beneficios del uso responsable de dispositivos digitales

. Mario Delgado Carrillo, Secretario de Educación Pública.

El Acuerdo número 09/09/26, publicado el 22 de septiembre en el Diario Oficial de la Federación por la Secretaría de Educación Pública (SEP), establece condiciones y prácticas para el uso responsable y seguro de dispositivos digitales personales y tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional.

La medida representa un paso más para promover hábitos saludables en la vida escolar y familiar, al establecer condiciones para que los dispositivos digitales se utilicen con responsabilidad y, cuando corresponda, con una finalidad pedagógica.

La medida, impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, parte de reconocer que los dispositivos digitales pueden ser herramientas valiosas para el aprendizaje cuando tienen una finalidad pedagógica, pero que su uso excesivo o no regulado puede afectar la atención, la concentración, la interacción y el aprovechamiento académico. El acuerdo retoma evidencia de la UNESCO sobre los efectos que puede tener el uso no regulado de celulares en las escuelas.

Un acuerdo construido con la comunidad educativa

La elaboración del acuerdo fue resultado de un proceso de consulta y diálogo. Los días 24 y 28 de agosto, durante la fase intensiva de los Consejos Técnicos Escolares, participaron 565 mil 396 figuras educativas en una consulta nacional sobre el uso de dispositivos digitales.

Entre los principales resultados, 79.7 por ciento reportó dificultades para mantener la atención; 70.8 por ciento señaló cansancio o somnolencia, y 53.3 por ciento identificó una menor interacción presencial. Además, 38.7 por ciento observó conflictos originados en redes sociales que continuaron en la escuela; 33.2 por ciento reportó toma o difusión de imágenes, audios o videos sin consentimiento, y 29 por ciento identificó situaciones de ciberacoso o agresiones digitales.

A partir de esta experiencia, 81.2 por ciento estuvo de acuerdo con establecer medidas nacionales. La propuesta también fue presentada el 28 de agosto ante el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU) y enviada a las entidades federativas para recibir observaciones. La SEP incorporó aportaciones de autoridades estatales, UNESCO, SIPINNA y sus subsecretarías. Finalmente, el 18 de septiembre, el CONAEDU aprobó por unanimidad el proyecto.

¿Qué cambia para las y los estudiantes?

En educación básica, se restringe el uso de celulares, dispositivos inteligentes y electrónicos personales durante la jornada escolar. Se contemplan excepciones para actividades pedagógicas previamente programadas, emergencias y situaciones relacionadas con discapacidad, accesibilidad, inclusión o salud.

La intención es recuperar espacios para concentrarse, leer, conversar, jugar, realizar actividad física y convivir persona a persona. El decálogo para este nivel promueve precisamente estas prácticas y plantea una escuela libre de redes sociales y juegos durante la jornada, además del respeto a la privacidad y al consentimiento.

En educación media superior, las reglas serán construidas de acuerdo con las características de cada institución, mediante consulta y diálogo con la comunidad. Podrán establecerse espacios de resguardo, límites de tiempo y lugar, o uso programado con fines educativos.

En educación superior, se promoverá un uso seguro y responsable, respetando la autonomía de las instituciones y fortaleciendo una ciudadanía digital crítica y ética.

. Imagen creada con IA

Recuperar la atención y fortalecer la convivencia

Los resultados de la consulta muestran que 78.1 por ciento de las figuras educativas relacionó las dificultades de atención con el uso de dispositivos; 75.4 por ciento las vinculó con problemas para recordar información; 67.4 por ciento con menor interacción presencial, y 65.8 por ciento con menor disposición para realizar actividad física.

Por ello, el acuerdo busca que la tecnología no desplace experiencias fundamentales de la vida escolar. Durante los recreos y periodos de convivencia, reducir su uso puede favorecer la actividad física, la comunicación directa, los vínculos entre pares y el sentido de pertenencia a la comunidad educativa.

Tecnología con propósito

El acuerdo no plantea alejar a las y los estudiantes de la tecnología. Busca que aprendan a utilizarla de manera crítica, ética, segura y responsable, diferenciando las herramientas que apoyan el aprendizaje de aquellas prácticas que generan distracción o riesgos.

En media superior y superior se promueve que los dispositivos puedan utilizarse para investigar, crear, comunicar, resolver problemas y aprender, al mismo tiempo que se desarrollan capacidades para reconocer riesgos, proteger la privacidad y tomar decisiones informadas.

La implementación será una responsabilidad compartida entre autoridades, escuelas, docentes, estudiantes y familias. Después de la publicación del acuerdo, se realizarán asambleas informativas con madres, padres, tutores y comunidades educativas, mientras que el acuerdo contempla espacios semestrales de retroalimentación para revisar su aplicación y realizar ajustes.

El acuerdo entrará en vigor el 3 de noviembre de 2026. Su propósito central es construir una relación más equilibrada con la tecnología: que las y los estudiantes sepan cuándo conectarse, cuándo desconectarse y, sobre todo, para qué utilizar una herramienta digital.

Así, el objetivo no es sacar la tecnología de las escuelas, sino conseguir que esté donde debe estar: al servicio del aprendizaje, el bienestar, la convivencia y el desarrollo integral de las y los estudiantes.

*Mario Delgado Carrillo es Secretario de Educación Pública del Gobierno de México

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