Opinión

Ciudad de Pilares y Utopías

Jóvenes que solicitaron una beca a través del programa Pilares hacen fila para recibir la ayuda, comentaron que ya llevaban varios meses de retraso su entrega debido a la pandemia.
Jóvenes que solicitaron una beca a través del programa Pilares hacen fila para recibir la ayuda, comentaron que ya llevaban varios meses de retraso su entrega debido a la pandemia. Crédito: Cuartoscuro

Quien quiera tener dudas puede tenerlas. Los pilares del Obradorismo se mostraron y demostraron en el corazón político de la nación. En el cierre de su periplo nacional para difundir los resultados de su gestión, la Presidenta Claudia Sheinbaum lo subraya: “es esta la ciudad de los Pilares y las Utopías”, capital nacional donde convergen dos programas centrales del énfasis del movimiento líder del cambio de régimen iniciado por Andrés Manuel López Obrador.

Tomás Moro en 1516 o Mamdani en 2026, hace una semana, en la dimensión desconocida podrían coincidir para subrayar la relevancia de los programas sociales de Sheinbaum y la Jefa de Gobierno Clara Brugada, tan irritantes a una oposición desarmada y desarticulada, la cual, además, deberá enfrentarse con el surgimiento de dos partidos políticos inevitablemente divisorios de la misma audiencia electoral.

Las dos mujeres detentadoras de las principales posiciones del Poder Ejecutivo, según fotos difundidas detrás y delante de ellas y puestas a circular entre la élite Obradorista, se aprecian y acercan con los brazos victoriosos en alto. Metamorfosis radical resignificante del papel histórico de la capital mexicana.

Frente a la sobriedad de Palacio Nacional confluyeron la precisión técnica de la planeación federal y la arraigada vocación comunitaria del gobierno local encendida por Brugada en su afable intervención ante una audiencia desplegada en la plancha del Zócalo y en las calles perpendiculares y adyacentes.

Brugada: en la CDMX “nació la revolución de las conciencias, el movimiento que fundó Andrés Manuel López Obrador (...) Un movimiento que se hizo gobierno en 2018, derrotando en las urnas al régimen de privilegios. Y en el 2024, una gran victoria histórica democrática para que tuviéramos la primera Presidenta”.

Sheinbaum retoma la lógica de los orígenes y define a la capital nacional: “una ciudad vanguardista donde surgieron los nuevos derechos sociales, la gran cuna donde inició la pensión universal de las y los adultos mayores, la cuna de los Pilares y las Utopías”. A quien no le guste, que le disguste.

Tomás Moro concibió aquella isla ideal no como un mapa místico, sino como un espejo crítico, argumentando la urgencia de establecer estructuras institucionales sólidas sobre la improvisación individual para garantizar la dignidad humana.

El panorama contemporáneo la capital nacional retoma dicha premisa despojándola de su carácter ficcional y agregando la legitimidad internacional alcanzada con Mamdani y una veintena de alcaldes de ciudades globales que aplaudieron a Brugada en Nueva York hace ocho días. Tránsito de la literatura a la acción gubernamental. Cotidianidad urbana de acceso gratuito a la cultura, deporte, educación digital, el Sistema Público de Cuidados.

La solidez de este andamiaje gubernamental descansa en el rigor estadístico, un pragmatismo progresista afín al estilo analítico de la mandataria federal. Sheinbaum evita las abstracciones. El dato duro en CDMX: un millón 377 mil 198 personas adultas mayores perciben su pensión bimestral, 255 mil personas con discapacidad, 321 mil 684 mujeres de 60 a 64 años, 389 mil 305 jóvenes de preparatoria pública y 321 mil 885 de secundaria reciben la Beca Rita Cetina.

Mientras Sheinbaum reivindica la historia como fundamento de soberanía, Brugada inyecta una mística de movilización comunitaria indispensable para mantener el dinamismo social de las bases de un Obradorismo preparándose para el año de las elecciones intermedias.

Dualidad de visiones, metodologías y estilos fundidos en eficacia gerencial con la legitimidad popular en una síntesis de gobernabilidad moderna, mientras el PT trata de encarecer su alianza con menos de 4 por ciento de aportación electoral. Difícil para quien quiera sacudir los acuerdos de un segundo piso de la 4T construido sobre sólidos pilares y ambiciosas utopías.

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