
Hay un problema con el traslado terrestre de Ernesto Ruffo Appel a la península de Baja California. Primero que nada, más allá de su inocencia o culpabilidad aún inciertas, pues está en juicio, lo relevante es revisar si esto resultaba necesario. Si había manera de realizar un traslado aéreo hacia la prisión domiciliaria, ¿no debió permitirse?
Hay un antecedente en esto que todos recordaremos. Viene de 2005: Lydia Cacho fue detenida en Cancún luego de la publicación de su libro Los demonios del Edén, acusada por el Ministerio Público poblano principalmente de difamación contra empresarios de la entidad. Fue entonces cuando se le llevó por carretera desde Quintana Roo a Puebla en un viaje de más de 20 horas. En aquella ocasión se acreditó que se trataba de una forma de tortura o al menos trato inhumano contra alguien que iba a juicio.
Guadalupe Acosta Naranjo, presidente del nuevo partido Somos, calificó el traslado como una “venganza” destinada a “humillar y causar dolor” al exgobernador acusado de contrabandear hidrocarburos.
Fut con tequila
Nos hacen saber que en el Senado hasta el futbol se convirtió en oportunidad para buscar reflectores. Clemente Castañeda llevó al pleno el ascenso y descenso, un tema popular entre los aficionados.
El problema no es discutir el futuro del futbol mexicano. El problema es convertir una decisión compleja, deportiva, empresarial y regulatoria en una bandera política sencilla y popular.
Y mientras Castañeda trata de impulsar esta iniciativa, El presidente del Senado, Ignacio Mier puso el freno y no firmó dicha iniciativa. El detalle es que entre los clubes que impulsan el regreso del ascenso está Atlético La Paz, propiedad del empresario tequilero Arturo Lomelí, con quien el senador mantiene una relación pública de muchos años. Tan pública que recientemente Castañeda se refirió a Lomelí como su “querido amigo”.
Porque una cosa es defender el mérito deportivo y otra muy distinta hacer política con la pasión de millones de aficionados.
Nuevo frente de la doble nacionalidad
Larry Rubin, Presidente de la American Society de México, es un mexico-estadunidense que probablemente se vea acusado de exceder sus atribuciones. No todo mundo se tomará a bien su exhorto a los senadores de la República para que no aprueben la iniciativa de reforma de la presidenta Sheinbaum que busca impedir que personas con doble nacionalidad busquen la Presidencia o alguna gubernatura.
Recordó a los legisladores: “Su responsabilidad es primero con México y con los mexicanos, no con una instrucción partidista”.
Hay un problema en esta contribución al debate pues, claramente, la iniciativa busca reservar el debate político de altos vuelos, aquellos que podemos denominar los grandes problemas nacionales, a quienes tengan solo y solamente la nacionalidad mexicana.
Sí, la intención es excluyente y en los casos donde la soberanía está implicada, a veces la tolerancia es poca.
Obras que no se quedan en la maqueta
Poco a poco se irán viendo en los estados del país aquellas obras de la 4T que realmente significaron una apuesta transexenal. En realidad, serán más bien pocos los gobernadores que puedan presumir obras que trasciendan su mandato.
Marina del Pilar Ávila, la bajacaliforniana, ha comentado en su círculo cercano que quiere ser una de quienes queden en esa lista. El Viaducto Elevado Otay–Playas de Tijuana y la parte mexicana de la garita Otay II, así como la desaladora de Rosarito son las apuestas para ello.
Serán más de 15 mil millones de pesos, casi 10 mil 500 millones de la Federación, sin endeudamiento privado y sin aumentos a la tarifa. Dicen en Mexicali que la gobernadora no soltó el tema hasta que la Presidenta lo hizo suyo.
El sismo en Oaxaca
Se adelantó en este espacio y ahora se ve cumplido: Emilio Montero Pérez es un nombre que sonará poco en la gran mayoría del territorio nacional, pero no pasa lo mismo en el Istmo de Tehuantepec, donde lo que hiciera el hoy preso Miguel Quetu Sánchez siempre se veía ligado a Montero.
No es sólo Montero, faltan por desenvainar diferentes chicharitos que caerán al suelo debido al sismo que vive la política oaxaqueña luego de la detención de Quetu.
Vienen tiempos difíciles para Oaxaca (que de eso sabe mucho). Esperemos que sea para separar el fruto bueno del malo dentro del gobierno de Salomón Jara.