Opinión

García Harfuch, percepción de seguridad  

Omar García Harfuch (Presidencia)

La disminución en la percepción de inseguridad es una buena noticia, pero al ubicarse aún por encima del 50 por ciento coloca como prioridad lograr la tranquilidad de las y los ciudadanos aún ajenos a la mejora.

Ahora, el desafío para las dependencias civiles federales, encabezadas por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana a cargo de Omar García Harfuch, está en mantener la extensión de los resultados en todo el país y propiciar el involucramiento generalizado en respaldo al esfuerzo federal.

La continuidad de esta estrategia depende de la supervisión y la coordinación entre la Presidenta Claudia Sheinbaum y la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, para efectos de la capital nacional, también beneficiaria de la mejora desde lo local y lo nacional. La mandataria federal aporta una visión integral de inteligencia policial basada en los métodos aplicados en la CDMX, los cuales sirvieron originalmente como base para la política nacional.

Por su parte, la gestión de Brugada aterriza estas directrices mediante la recuperación del tejido social, combinando el combate al delito con la transformación profunda de las colonias. Las Utopías —con la apertura ayer de La Soberana, la décima y la más grande en la actual gestión— fortalecen la estrategia desde el urbanismo social y feminista.

¿Cómo lo viven en el resto de los estados? Heterogéneo: un territorio marcado por las enormes desigualdades entre las policías locales, como se observa desde Chihuahua y Sinaloa hasta Morelos. Esta tarea del gobierno federal no se limita a desplegar agentes o capturar líderes criminales, sino en dar a las policías locales herramientas de análisis similares.

A nivel nacional, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI correspondiente al tercer trimestre de 2026, la percepción de inseguridad se ubicó en un 58.1%, lo que confirma una tendencia de estabilización a la baja en el sentimiento de temor de la población.

En la Ciudad de México, las acciones han dado resultados. La capital registró un promedio de 55.2% en percepción de inseguridad, el número más bajo durante la gestión de Brugada. En el promedio anual, la ciudad se posiciona como la entidad con la mayor reducción del país, mostrando una mejora de 30 puntos porcentuales en 2026 en comparación con los niveles de 2018.

Esta tendencia a la baja comenzó durante el mandato de la ahora Presidenta Sheinbaum, periodo en el cual se diseñó e implementó un modelo policial basado en inteligencia, fortalecimiento de la investigación y diaria supervisión. La Ciudad de México funcionó como un laboratorio de políticas públicas de seguridad.

La experiencia urbana demuestra que el deterioro de los espacios públicos genera una sensación constante de inseguridad, más allá de la economía o de las cifras delictivas. Cuando un ciudadano camina por calles oscuras, con banquetas destruidas o dinámicas de desorden social, percibe un entorno hostil. El despliegue de policías o la captura de objetivos prioritarios no son suficientes por sí solos.

Es indispensable enriquecer los datos sobre criminalidad con acciones concretas para rescatar los espacios públicos. Es necesario devolver la tranquilidad a las plazas, parques y rutas de transporte colectivo, que son los lugares donde los ciudadanos —según los datos del INEGI— se sienten inseguros.

El avance documentado en la capital demuestra que las instituciones civiles tienen la capacidad de renovarse si se guían por métodos claros y una supervisión estricta. La actual Estrategia Nacional de Seguridad busca replicar este dinamismo a gran escala, impulsando la investigación criminal dentro del modelo de policía civil.

Transformar la estadística criminal en tranquilidad cotidiana es el termómetro ciudadano.

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