Opinión

La indecente solicitud de Ely (tercera y última parte)

Hola doña Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de CDMX. La saludo cordialmente, preguntándole de entrada si está al tanto del significado o definición para el término “solitud”, considerado ya en desuso, pero que apliqué a esta corta serie dedicada a la elefante africano ELY porque de acuerdo a la RAE, hace referencia a “carencia de compañía” o a “lugar desierto” y por lo tanto, cualquiera de sus acepciones o las dos quedan que ni mandadas a hacer para la condición que guarda esa criatura rescatada de un circo, pero para penosamente estar sobreviviendo un cautiverio en absoluta soledad. Ahora se le presenta la maravillosa oportunidad de poder ser trasladada a un santuario en Brasil, donde podría convivir con congéneres llegados en iguales o peores circunstancias y de esa forma reiniciar la compleja vida social que le arrebataron, pudiendo tener incluso hasta comunicación infrasónica y la posibilidad de protegidamente deambular a voluntad entre diversa vegetación natural en lugar de ser encerrada a horario burocrático y dotada, a posibilidad presupuestal, de “juguetitos”, bobos entretenimientos y a veces de bancos de tierra que la pobre avienta sobre su elefantidad a falta de lodito natural o de una charca que le permita refrescarse y limpiarse orgánicamente el lomo, bastante fregado ya por una dizque hiperqueratosis que la aqueja y que ha ido para peor, de acuerdo a la evidencia que por años ha documentado sobre ella la organización Abriendo jaulas & Abriendo Mentes-Diana Palafox, interesada mil y únicamente en mejorar la condición física, mental y emocional de la paquidermo y para lo que se hubo de mover cielo, mar y tierra buscando conseguir apoyo internacional, primero, para mejorar o controlar eficientemente su problema crónico-degenerativo en articulaciones, y más tarde, para reubicarla en sitio que le permita terminar en mucho mejores condiciones la mitad de vida que aproximadamente todavía le queda por delante.

Especial

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Entiendo, doña Claudia, que el asunto de ELY lo tenga en el olvido o hasta le fastidie abordarlo ante la silla presidencial que se le ofrece. Imagino también que ya se vio como la primera mujer en tan importante posición, razón por la que la conmino a pensar que lo mismo espera la elefante ante la enorme oportunidad de mejorar su existencia entre los suyos. Por ello le pido encarecidamente dar el sí a esa posibilidad. Está en sus manos, tal como sus aspiraciones en las de su jefe supremo. Siendo así, por favor no le niegue el derecho que en automático le otorga la Constitución capitalina pese a que su experto en justificar lo injustificable le haya vendido la idea de que correría riesgo de muerte, de que extrañaría a sus manejadores y de que lo que tiene es irreversible y por lo tanto incurable… eso… no es verdad absoluta. Lo que sí es un hecho es que los estragos derivados del estrés le están cobrando factura a la criatura, especialmente por tratarse de una de las especies más inteligentes de la creación y por cuanto durante su vida de circo, quiérase o no, estuvo multiestimulada con ruidos, olores, voces e interacciones sociales que le estarán revolviendo la memoria. Ese aislamiento seguramente ya fue causa de alteraciones neuroquímicas traducidas en síntomas similares a la depresión, así que… por vidita suya autorice su traslado antes de que se opte por darle muerte prematura. Ahí, en el zoo Aragón, nunca podrá estar acompañada y por lo tanto sana. Si no termina eliminándola la presente administración será la siguiente, pero la culpa, seño, será apuntada hacia su persona porque al verdadero responsable ni quien lo identifique fuera de su rango. Obvio es que no espero respuesta, pero le agradeceré pensarlo.

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