Opinión

Revocación, controversia patética

La controversia sobre la Revocación de Mandato es patética. Solo sirve para quemar la pólvora en infiernillos. Hay asuntos mucho más relevantes que exigen la atención de políticos y medios. El jaloneo diario, las descalificaciones, los insultos alcanzan el nivel de ignominia.

Cuartoscuro

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La raíz de todo es el apetito insaciable del presidente por halagos, lisonjas, alabanzas. No quiere que la gente le diga que ha hecho un buen trabajo. Eso para él es notablemente insuficiente, quiere que le digan que es el nuevo Juárez, o el Morelos de Macuspana o algún otro héroe patrio del mismo calibre. Quiere aparecer en las estampitas.

La controversia sobre la Revocación de Mandato es patética porque el pueblo, los ciudadanos, la gente anda en otras cosas. Los mexicanos están preocupados por el virus del Covid, por las vacunas, por los contagios, por la falta de empleos, por el exceso de inseguridad, pero no hay ninguna familia mexicana a la que la Revocación de Mandato le provoque insomnio. Ninguna.

Los simpatizantes de López Obrador no quieren que el presidente se vaya antes de tiempo, y la oposición tampoco. Para juntar las firmas, los activistas de Morena han tenido que hacer verdaderas maromas discursivas. Tienen que pedirles a las personas que firmen por la Revocación, pero para ratificar al presidente, porque algunos, como los propios activistas de Morena, inventaron la Revocación, pero no para revocarlo. Es una cosa de locos.

La Revocación de Mandato es un mega operativo de propaganda a favor del presidente y su partido que el presidente y su partido quieren que pague el INE. Miles de millones de pesos derrochados para ratificar que el presidente es un político popular. Es algo que nadie pone en duda.

¿Qué objetivos persigue la voracidad presidencial? Hay dos principales. El primero es doblar al INE que se ha resistido, quién sabe cuánto tiempo más pueda hacerlo, a caer en la órbita de la 4T. Quieren consejeros sumisos, dispuestos a dejarse maltratar y seguir las instrucciones que emanen de Palacio Nacional.

¿Para qué quiere el presidente un mega operativo de propaganda y un INE a su servicio? Lo quiere para ampliar sus márgenes de maniobra rumbo al 2024. De modo que no haya resistencias importantes para cualquier aventura política que anhele emprender el presidente, incluyendo extender su mandato un par de años o de plano de reelegirse. El plan A del presidente para el 2024 sigue siendo López Obrador. El plan B es Claudia y el plan C son Ebrard y Adán Augusto.

Para ratificar que es un político popular al presidente le sería más que suficiente una encuesta, o dos, con preguntas espejo. Quedaría claro que sigue teniendo importante apoyo popular, pero eso no le sirve. Quiere una movilización nacional en cada municipio del país para poder entrar a la fase final de su mandato con ese dato en la mano: la gente me quiere y como el pueblo manda pues ni modo me tengo que sacrificar y posponer mi larga marcha a la finca de Palenque, por lo menos hasta que esté lista la terminal del Tren Maya.

¿Conoce usted, amable lector, alguien que este preocupado por la Revocación de Mandato? ¿Es un tema en las charlas en el transporte público o las sobremesas? Claro que no, porque no es un tema de la agenda popular, es una ardid propagandístico del presidente y su partido. Nada más,