
La CDMX pierde uno de sus rincones más instagrameables y adorables: el Hello Kitty Café Château anunció su cierre definitivo en San Ángel, dejando a fans y curiosos con una última oportunidad para despedirse de este universo rosa que parecía sacado de un cuento y en el que todas las girls queríamos estar.
¿Cuándo cierra el Hello Kitty Café Château en CDMX?
La despedida será este domingo 3 de mayo de 2026. Esto significa que los visitantes tienen apenas un par de días para recorrer sus jardines, tomarse fotos en sus spots más virales y probar su carta de postres antes de que el lugar se convierta en un recuerdo.
El fenómeno kawaii que fue el hit de San Ángel
Desde su apertura en 2022, este café temático se posicionó como uno de los espacios más llamativos de la ciudad. Inspirado en una especie de “casa de verano”, ofrecía una experiencia inmersiva entre flores, fuentes y decoración rosa pastel.
Más que un restaurante, era un punto de encuentro para fans de Hello Kitty y amantes de los lugares aesthetic, donde cada rincón estaba diseñado para fotografiarse y compartir en redes.
Además, contaba con:
- Jardines y áreas al aire libre
- Tienda oficial con mercancía
- Zona de experiencias y espacios para eventos
Todo esto lo convirtió en un sitio recurrente para citas, cumpleaños y planes de fin de semana.
¿Dónde está y qué lo hacía especial?
Ubicado en San Ángel, al sur de la CDMX, el café ofrecía un concepto distinto al de otras sucursales: más relajado, rodeado de vegetación y con una vibra del mundo Sanrio al 100%.
Su propuesta combinaba:
- Bebidas temáticas
- Postres decorados
- Experiencias interactivas
¿Desaparece Hello Kitty Café de México?
Aunque el Château de San Ángel cierra, la marca mantiene otras ubicaciones activas, como la de Plaza Carso en Polanco, que seguirá operando con su propio concepto.
Esto significa que la experiencia Hello Kitty no desaparece, pero sí pierde uno de sus formatos más ambiciosos e instagrameables.
¿Vale la pena ir antes de que cierre?
Si nunca fuiste, este es el momento. El cierre convierte la visita en una especie de evento de despedida donde los cupcakes, moños rojos y escenarios de fantasía no faltarán.