
El Mundial 2026 de la FIFA ya comenzó y con él se encendió una espera que México sostuvo durante ocho años: volver a abrirle las puertas al torneo más grande del futbol desde casa.
La ceremonia inaugural arrancó con una imagen que mezcló tradición y espectáculo. La cantante mexicana Lila Downs, vestida con un tradicional huipil blanco, apareció frente a un Estadio Azteca completamente encendido para dar el mensaje que marcó el inicio oficial de la Copa del Mundo: “Pueblos del mundo, bienvenidos a México”.

Después, la música tomó el control del recinto. La banda tapatía Maná abrió el segmento musical con su emblemática canción Oye mi amor, convirtiendo el estadio en un coro masivo y preparando el escenario para una cadena de presentaciones que elevaron el ambiente previo al silbatazo inicial.
El espectáculo continuó con la participación de Danny Ocean, Los Ángeles Azules y Belinda, quienes llevaron al escenario una mezcla de sonidos latinos que conectó con la identidad del país anfitrión.
La dimensión internacional llegó con la aparición de J Balvin y Shakira, dos figuras globales acostumbradas a los escenarios de gran escala y que sumaron brillo a una ceremonia diseñada para proyectar a México ante millones de espectadores alrededor del mundo.

Todo ocurrió minutos antes del arranque del partido inaugural entre las selecciones de México y Sudáfrica, encuentro que marca el comienzo de una edición inédita de la Copa del Mundo 2026, organizada de manera conjunta por México, Estados Unidos y Canadá.
Más allá del espectáculo, la noche dejó una página histórica: el Estadio Azteca se convirtió en el primer recinto del mundo en albergar tres partidos inaugurales de una Copa del Mundo, después de haber sido escenario de las aperturas mundialistas de 1970, 1986 y ahora 2026.
Entre luces, música y memoria futbolera, México volvió a encender el reflector del planeta.