
La Santa Inquisición en la Nueva España no sólo perseguía a quienes profesaban otras religiones o cometían herejía, como negar a Cristo o adorar a demonios, sino que también te podía investigar por practicar el horóscopo, ponerle nombres judíos o circuncidar a los recién nacidos... ¡o incluso usar ropa limpia en sábado!
Un Edicto General de Fe emitido por el Tribunal del Santo Oficio en la Ciudad de México de principios del Siglo XVIII consultado por LA CRÓNICA DE HOY revela que los habitantes podían ser denunciados por realizar actividades que hoy parecen completamente normales, desde consumir peyote o consultar la astrología hasta leer determinados libros, practicar rituales considerados supersticiosos o celebrar ciertas festividades religiosas.
El documento, conservado en el Archivo General de la Nación (AGN), ordenaba a los habitantes denunciar cualquier conducta considerada contraria a la fe católica. Incluso ocultar información sobre un posible infractor podía convertirse en un delito ante la Inquisición.
Las 50 cosas que podían llevarte ante la Santa Inquisición en México
De acuerdo con el edicto, estas eran algunas de las conductas que podían despertar sospechas del Santo Oficio:
1. Guardar el sábado como día sagrado.
2. Vestir ropa limpia especialmente para el sábado.
3. No encender fuego durante el sábado.
4. Preparar la comida desde el viernes para evitar cocinar el sábado.
5. Ayunar conforme a la tradición judía.
6. Rezar oraciones hebreas.
7. Celebrar la Pascua judía.
8. Circuncidar a los hijos siguiendo la tradición judía.
9. Dar nombres judíos a los recién nacidos.
10. Practicar ceremonias propias del judaísmo.
11. Enterrar a los muertos siguiendo ritos judíos.
12. Afirmar que la Ley de Moisés era superior o igual al cristianismo.
13. Decir que Jesucristo no era el Mesías.
14. Afirmar que la religión musulmana era la verdadera.
15. Practicar el ayuno del Ramadán.
16. Rezar orientado hacia La Meca.
17. Invocar a Mahoma como profeta.
18. Consumir alimentos conforme a normas islámicas.
19. Dar nombres musulmanes a los hijos.
20. Participar en ceremonias propias del islam.
21. Defender las ideas de Martín Lutero.
22. Negar la autoridad del Papa.
23. Negar la presencia de Cristo en la Eucaristía.
24. Rechazar el purgatorio.
25. Criticar el culto a los santos o las imágenes religiosas.
26. Afirmar que no era pecado comer carne durante la Cuaresma.
27. Pertenecer o simpatizar con los llamados alumbrados.
28. Decir que la oración mental era suficiente para salvarse.
29. Rechazar la obediencia a superiores religiosos.
30. Asegurar que ya no era necesario realizar buenas obras.
31. Blasfemar contra Dios.
32. Blasfemar contra la Virgen María.
33. Burlarse de los sacramentos.
34. Renegar públicamente de la fe católica.
35. Practicar la astrología judiciaria para predecir el futuro.
36. Elaborar horóscopos.
37. Interpretar el destino mediante las estrellas.
38. Practicar la nigromancia.
39. Realizar hechizos o encantamientos.
40. Invocar demonios.
41. Utilizar sortilegios o amuletos con fines mágicos.
42. Leer la suerte mediante cartas, señales o presagios.
43. Consumir peyote para obtener visiones.
44. Beber preparaciones hechas con hierbas para provocar revelaciones.
45. Realizar ceremonias consideradas supersticiosas con velas, inciensos y oraciones.
46. Consultar o poseer libros de magia o hechicería.
47. Tener ejemplares del Corán o libros prohibidos por la Inquisición.
48. Poseer Biblias en lengua romance prohibidas por el Santo Oficio.
49. Ocultar a una persona acusada de herejía.
50. Saber de alguno de estos actos y no denunciarlo ante la Inquisición.
La denuncia también era obligatoria ante la Santa Inquisición... y si no lo hacías eras cómplice
El documento de la Santa Inquisición en la Nueva España señala que no sólo castigaba a quienes supuestamente cometían actos considerados heréticos... también advertía que cualquier persona que conociera alguno de esos comportamientos y no lo comunicara al Santo Oficio podía ser sancionada.
El edicto consultado por LA CRÓNICA DE HOY ordenaba a los habitantes novohispanos a acudir personalmente ante la Inquisición para informar sobre familiares, vecinos, conocidos o cualquier otra persona sospechosa de realizar prácticas contrarias a la doctrina católica.
La Santa Inquisición fue una institución eclesiástica establecida por la Corona española en la Nueva España en 1571, con la creación del Tribunal del Santo Oficio de México.
Su función era investigar y sancionar conductas consideradas contrarias a la fe católica, como la herejía, la apostasía, la blasfemia y otras prácticas que, de acuerdo con la doctrina de la época, representaban un riesgo para el orden religioso y social del virreinato.
Su jurisdicción abarcó amplios territorios, desde el actual México hasta provincias de Centroamérica y Filipinas.
Entre los instrumentos utilizados por el Santo Oficio figuraban los Edictos de Fe, documentos que se leían públicamente en iglesias y se fijaban en lugares visibles para informar a la población sobre las conductas que debían denunciarse.
Estos edictos enumeraban desde prácticas religiosas atribuidas a judíos (expulsados de España en 1492), musulmanes o protestantes hasta supersticiones, hechicería, astrología, posesión de libros prohibidos y otras acciones consideradas incompatibles con la ortodoxia católica.

Así se perseguía a los judíos conversos en México
En el apartado dedicado a la Ley de Moisés, el Edicto General de Fe ordenaba denunciar a quienes observaran el sábado judío (Shabat) mediante prácticas como dejar de trabajar, vestir ropa limpia, preparar los alimentos desde el viernes, evitar encender fuego durante ese día, ayunar, rezar oraciones hebreas o celebrar ceremonias propias del judaísmo.
Para el Santo Oficio, estas conductas podían interpretarse como indicios de que una persona practicaba en secreto la religión judía, pese a haberse convertido al cristianismo, una sospecha que la Inquisición consideraba motivo suficiente para abrir una investigación.