
Los animales de compañía han sido un elemento clave para la recuperación de trastornos de naturaleza psicológica tales como la depresión, el estrés post-traumático y la ansiedad generalizada, sin embargo, su “excesiva acumulación” también es señalada por el DSM-V como un distintivo que podría advertir el padecimiento de otro trastorno: Síndrome del arca de Noé.
De acuerdo con su descripción, este síndrome se caracteriza por la acumulación patológica de animales domésticos sin poder cubrir las necesidades básicas que cada criatura requiere, lo que podría implicar maltrato animal y graves riesgos de salubridad.
¿El Síndrome del arca de Noé es real?
En distintos discursos, en ocasiones más sociales que científicos, la acumulación de animales de compañía ha sido criticada como una conducta que expresa la soledad del dueño o dueña de las mascotas y también se le ha señalado como un “reemplazo” a los hijos en parejas de las generaciones Millennial y Gen Z, sin embargo, la ciencia psicológica sí determina ciertos requerimientos para que esta acumulación cuente como un trastorno mental.
En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales Quinta Edición, abreviado DSM-V, el Síndrome del arca de Noé existe como un trastorno de salud mental asociado al trastorno de acumulación compulsiva, también conocido como el Síndrome Diógenes.
De acuerdo con la descripción profesional del DSM-V, el Síndroma del arca de Noé es definido como la acumulación de un excesivo número de mascotas sin brindarles el cuidado, higiene ni alimentación adecuada, lo que ocasiona el deterioro de la salud de los animales y pone en riesgo la salubridad del espacio.
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— UNAM Global (@unamglobal) January 26, 2026
El nombre del síndrome hace referencia al personaje bíblico Noé, feligrés que construyó un arca inmensa en la que viajaron parejas de animales de todas las especies durante el diluvio universal enviado por Dios.
No obstante, tanto la definición del trastorno en el Manual como opiniones de especialistas, han destacado que el Síndrome del arca de Noé está lejos de ser un medio de protección y cuidado de animales, sino que la negligencia al cubrir las necesidades básicas de las mascotas podría ser sinónimo de maltrato animal.
¿Cuál es la población más propensa a desarrollar Síndrome del arca de Noé?
En Gaceta UNAM, la Universidad Nacional Autónoma de México compartió la opinión de dos especialistas respecto al desarrollo de este trastorno: el profesor de la Facultad de Psicología (FP), Hugo Sánchez Castillo, y la etóloga y profesora de asignatura en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVyZ), Claudia Edwards Patiño, quienes respondieron a diversas dudas que envuelven a este síndrome.
El profesional en Psicología señaló que este trastorno tiende a ser confundido con el Síndrome Diógenes, sin embargo, existen diferencias claras que distinguen uno del otro.
“En el síndrome de Diógenes hay abandono y desapego material que derivan en acumulación de basura o descuido del entorno. En cambio, en el síndrome del arca de Noé lo que se acumula son animales”, dijo, aclarando que esta diferencia genera un contexto completamente distinto.
De acuerdo con Sánchez Castillo, este síndrome se presenta con mayor frecuencia en personas adultas mayores, pues son quienes atraviesan fuertes cambios en sus rutinas de compañía y tienden a enfrentarse al abandono, pérdidas significativas o soledad.
“Muchos casos están relacionados con lo que se llama el síndrome del nido vacío: los hijos se van, fallece la pareja y la persona queda sola en un espacio grande”, señaló, explicando que —ante este vacío— los animales aparecen como una fuente de afecto y compañía, pero el problema surge cuando la acumulación de las mascotas se vuelve patológica.
A pesar de que aún no existen estadísticas al respecto, algunos especialistas calculan que el Síndrome del arca de Noé es padecido por el 1% de la población mundial; el especialista también advirtió que la normalización a la adopción múltiple de mascotas puede favorecer la aparición de este fenómeno.
Síndrome del arca de Noé: señales y tratamiento
Las personas que padecen este trastorno no se percatan de las condiciones en las que mantienen a sus animales domésticos, las cuales son deficientes y no cubren correctamente las necesidades básicas de las criaturas.
Las condiciones en los hogares de estas personas se caracterizan por tener un desorden alarmante, incluyendo condiciones higiénicas insalubres que pueden ocasionar quejas de vecinos, enfermedades en los animales y también riesgo de salud en el dueño o dueña.
“[Como tratamiento] se requiere terapia psicológica, y en casos más graves, apoyo farmacológico con antidepresivos o ansiolíticos”, informó el profesional en psicología de la UNAM, destacando que la familia de la persona enferma desempeña un papel fundamental en la recuperación, ya que el rechazo social tiende a incrementar la patología.
“El proceso de desprenderse de los animales no puede ser de un día para otro, debe hacerse de forma paulatina y acompañada”, explicó.
¿Cuáles son los riesgos de resguardar tantos animales de compañía en el hogar?
Por otra parte, la profesora de asignatura en Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVyZ), Claudia Edwards Patiño, abordó el tema de este síndrome desde el punto de vista del estudio del comportamiento de las especies animales, la etología.
“En general, los animales sufren muchísimo en estas condiciones”, mencionó la especialista, explicando que cuando existe acumulación excesiva de animales de compañía, las personas son incapaces de dar los cuidados básicos y el bienestar se ve comprometido en todas las áreas.
De acuerdo con la profesional, este trastorno combina el maltrato animal, afectaciones a la salud pública y vacíos legales, consecuencias de las que ha sido testigo durante las operaciones de rescate que ha realizado a animales en un hogar liderado por el Síndrome del arca de Noé.
“No se trata sólo de castigar. Muchas de estas personas necesitan tratamiento psicológico. Por eso hemos propuesto que en la Ley General de Bienestar Animal se considere la atención especializada para quienes caen en acumulación”, informó Edwards Patiño.
Ambos profesionales de la UNAM coinciden en que las personas que padecen este síndrome requieren atención psicológica, apoyo familiar y una guía que proteja tanto su entorno como la vida digna y saludable de los animales de compañía, cuyo amor no debería pagarse con maltrato... incluso si sus dueños no pueden reconocerlo.