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Durante una conferencia en el Colegio de San Ildefonso, Yareni Monteón, doctorante en Filosofía de la Universidad Iberoamericana, explicó que el pensamiento de Walter Benjamin mantiene vigencia frente al poder de las grandes corporaciones tecnológicas y la disputa por la memoria

¿Hay esperanza? El Anticristo... y el mesías que nos podrá salvar: Walter Benjamin y la disputa por la historia

¿Esperanza para el Mundo? La obra y el pensamiento de Walter Benjamin dialogan con nuevas generaciones durante una conferencia dedicada a las Tesis sobre el concepto de la historia, en la que se reflexionó sobre la memoria, la esperanza y la noción de la “débil fuerza mesiánica” frente a los momentos de peligro. (Especial)

Las ideas del filósofo alemán Walter Benjamin conservan plena actualidad, quizá una potencialidad esperanzadora, frente al avance de la inteligencia artificial, el poder de las grandes empresas tecnológicas y la concentración del capital en cada vez menos manos, mientras guerras y genocidios se ciernen sobre el mundo.

Esa fue una de las principales reflexiones compartidas por Yareni Monteón, doctorante en Filosofía por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, durante una conferencia impartida en el Colegio de San Ildefonso, donde analizó las Tesis sobre el concepto de historia desde una perspectiva marxista y materialista histórica.

Durante su exposición, Monteón explicó que Benjamin no concebía la historia como un relato objetivo sobre el pasado, sino como una herramienta para interpretar críticamente el presente y disputar la manera en que se construye la memoria colectiva y el propio futuro, así como la latente fuerza mesiánica de las clases oprimidas frente al opresor, en un contexto de guerra y genocidio, como el que acontece en Gaza.

Benjamin no alude a un líder providencial ni a una figura individual capaz de redimir a la sociedad, un López Obrador o figuras similares. Retomando una lectura cercana a Baruch Spinoza y al materialismo histórico, sostuvo que esa “débil fuerza mesiánica” representa la potencialidad colectiva de la clase trabajadora para emanciparse y transformar las condiciones materiales de existencia. Desde esta perspectiva, la esperanza no depende de un caudillo ni de un personaje excepcional, sino de la capacidad organizada de los sujetos históricos para romper con las estructuras de dominación que reproducen la desigualdad.

La doctorante añadió que, en ese mismo marco teórico, el “Anticristo” mencionado por Benjamin simboliza a la clase dominante o burguesa, entendida como la fuerza que busca conservar el orden establecido. Por ello, cuando el filósofo advierte sobre el peligro de que la tradición sea capturada por el enemigo, no se refiere únicamente a una amenaza externa, sino al riesgo de que la memoria histórica, el patrimonio cultural y las luchas del pasado sean apropiados por las élites para legitimar su poder.

Afirmó, en su ponencia llamada Crear imágenes de esperanza: sobre la Tesis VI del concepto de historia de Walter Benjamin, que la disputa por la historia también es una disputa por quién controla el significado del pasado y las posibilidades de transformación del presente.

La historia no habla del pasado, sino de los conflictos del presente

Uno de los ejes de la conferencia fue la conocida afirmación de Benjamin de que “articular históricamente el pasado no significa conocerlo tal y como verdaderamente ocurrió”, sino recuperar aquellos recuerdos que irrumpen en momentos de peligro.

Para la ponente, esta tesis cuestiona la idea de una historia neutral y plantea que toda memoria está atravesada por relaciones de clase, así como relaciones materiales y productivas en un momento determinado. Ergo, la historia no puede limitarse a reconstruir hechos, sino que debe analizar quién decide qué acontecimientos permanecen en la memoria colectiva y cuáles son relegados al olvido, además de cómo construir el futuro desde la historia.

La doctorante por la Ibero señaló que esta reflexión adquiere especial relevancia en una época en la que la información circula mediante algoritmos capaces de jerarquizar contenidos, moldear narrativas públicas y definir qué acontecimientos alcanzan visibilidad.

Del patrimonio cultural a los algoritmos

Como ejemplo de esa disputa por la memoria, Monteón recordó las tensiones existentes en torno al patrimonio cultural en Pomuch, Campeche, donde las tradiciones comunitarias pueden ser reinterpretadas o apropiadas por instituciones estatales o por intereses turísticos.

Aunque el caso se refiere al patrimonio cultural, la reflexión permite extender el análisis a fenómenos contemporáneos: hoy la disputa por la memoria ya no ocurre únicamente en museos, archivos o instituciones públicas, sino también en plataformas digitales, motores de búsqueda y sistemas de inteligencia artificial que clasifican, priorizan y distribuyen información a escala global.

Empresas como Palantir, especializada en análisis masivo de datos para gobiernos y corporaciones, representan uno de los ejemplos más visibles del uso estratégico de grandes volúmenes de información para la toma de decisiones políticas, militares y de seguridad. Al mismo tiempo, figuras como Elon Musk, propietario de X y fundador de xAI, influyen en la forma en que circula la información y se desarrolla el debate público digital.

Desde la lectura desarrollada por Monteón, estos procesos reactivan preguntas centrales del pensamiento de Benjamin: quién controla la memoria, quién define las narrativas que prevalecen y de qué manera el poder económico y tecnológico influye en la construcción de la historia.

Diálogos con Walter Benjamin La estudiante de doctorado por la Ibero, Yareni Monteón, reflexionó sobre la situación actual del mundo. (Héctor Gutiérrez Trejo)

El Mesías no es un líder, sino la capacidad colectiva de transformación

Otro de los conceptos abordados fue el del “Mesías” presente en las Tesis sobre el concepto de historia. Monteón aclaró que Benjamin no hace referencia a un líder político o religioso, sino a la capacidad emancipadora de la clase trabajadora.

Explicó que la “débil fuerza mesiánica” representa la potencialidad colectiva para transformar las condiciones materiales de la sociedad y no la aparición de una figura destinada a redimir a la humanidad.

Durante el intercambio con los asistentes surgieron referencias a personajes contemporáneos como Elon Musk y otros líderes políticos, como Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, la doctorante insistió en que el filósofo alemán sitúa esa fuerza en la organización colectiva y no en individuos.

Marx, el punto de partida para comprender a Benjamin

Monteón recordó que Benjamin pertenece a la tradición marxista y que su pensamiento parte de la crítica de la economía política desarrollada por Karl Marx.

Explicó que las Tesis sobre el concepto de historia constituyen una crítica al liberalismo político y económico y una invitación a entender la historia como un terreno permanente de disputa entre clases sociales y proyectos políticos.

La conferencia concluyó con un llamado a leer la filosofía desde una perspectiva crítica y a reconocer que conceptos formulados hace más de ocho décadas siguen ofreciendo herramientas para interpretar fenómenos actuales como la inteligencia artificial, la concentración de datos, el poder de las plataformas digitales y la disputa por la memoria colectiva.

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