
El mes de septiembre es un buen momento para recordar que México alberga una extraordinaria riqueza natural. Entre sus habitantes más diversos y fascinantes se encuentran los murciélagos, mamíferos esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas y, a pesar de los mitos que los rodean, son mucho más diversos y sorprendentes de lo que se suele imaginar.
Entre montañas, desiertos, bosques, selvas, costas e islas, cientos de estos pequeños mamíferos emprenden el vuelo cada noche. Actualmente, se reconocen alrededor de 146 especies de murciélagos en México, de las cuales cerca de 20 son endémicas; es decir, no se encuentran de manera natural en ningún otro lugar del planeta.
Esta diversidad está estrechamente relacionada con la variedad de ambientes del territorio mexicano. A lo largo de millones de años, los murciélagos han desarrollado adaptaciones que les permiten ocupar ambientes tan contrastantes como los calurosos desiertos del norte y las selvas tropicales del sur; los ecosistemas de altura en las frías montañas y las húmedas y siempre cálidas planicies costeras. Algunas de estas especies encuentran refugio en cuevas y minas abandonadas; otras descansan en árboles, bajo hojas o rocas, e incluso, en algunos casos, en construcciones humanas.
Las diferencias entre especies endémicas también se reflejan en sus formas de vida y en las estrategias que han desarrollado para obtener alimento. Por ejemplo, Artibeus hirsutus, un frugívoro que participa en la dispersión de semillas; Glossophaga morenoi, especializado en consumir néctar y polen; y Pteronotus mexicanus, un murciélago insectívoro que contribuye al control natural de insectos.

También destacan especies como Corynorhinusleonpaniaguae y Corynorhinus mexicanus, que sólo viven en los bosques templados del norte de la Sierra Madre Oriental y Eje Neovolcánico, respectivamente, y que, gracias a sus grandes orejas, puede cazar y alimentarse de insectos. O Myotis vivesi, un habitante de los ambientes costeros del Golfo de California y que está especializado en la captura y consumo de peces y crustáceos. Su estrecha relación con el mar es tan particular que algunos autores se han referido a él como un verdadero “murciélago marino”.
Existe un caso antológico de una especie que “regresó” de la extinción: Myotis planiceps. Esta especie, de diminuto tamaño y con un cráneo plano que le da el nombre, es una de las especies más singulares de la mastofauna mexicana y una de la más deseadas de ver por biólogos y aficionados. Alguna vez considerada extinta, esta especie fue redescubierta en 2004 en los bosques de pino-encino del norte de la Sierra Madre Oriental.
Juntas, estas especies endémicas son una muestra representativa de la variedad de formas, dietas y adaptaciones que hacen de los murciélagos un grupo tan diverso en México. Sin embargo, el endemismo también implica una mayor vulnerabilidad. Una especie que únicamente habita en México tiene un área de distribución limitada, por lo que la pérdida de hábitat, la perturbación de sus refugios y otros cambios ambientales pueden afectar de manera considerable a sus poblaciones. A ello se suman la persecución y los prejuicios que todavía persisten alrededor de estos animales. Actualmente, varias especies de murciélagos, endémicos y no endémicos, se encuentran en alguna categoría de riesgo de acuerdo con la normativa mexicana.

Proteger a los murciélagos endémicos es conservar una parte única de la historia natural de México. Cada especie representa millones de años de evolución y cumple una función en los ecosistemas que habita. Por eso, la próxima vez que un murciélago cruce el cielo al anochecer, quizá valga la pena verlo de otra manera: ¿podría ser un polinizador? ¿un dispersor de semillas? ¿un controlador natural de insectos? O mejor aún, podríamos preguntarnos ¿ese par de alas sólo vuelan por aquí?
Tabla 1. Especies de murciélagos endémicos de México, con su nombre común, y su categoría de riesgo de acuerdo con la la NOM-059-SEMARNAT-2010. ePr = Sujeta a protección especial, A = Amenazada y P = En peligro de extinción. El guion (—) indica que la especie no se encuentra incluida en la categoría correspondiente.
Figura 1. Algunos de los murciélagos endémicos de México: a) Myotis vivesi, b) Glossophaga morenoi, c) Artibeus hirsutus, d) Pteronotus mexicanus, e) Corynorhinus mexicanus. Fotografías: Edgar G. Gutiérrez (a), Sergio Albino (b, c, d), Issachar L. López-Cuamatzi (e).
Figura 2. Dos especies endémicas representativas de México: a) Corynorhinus leonpaniaguae, especie descrita recientemente, y b) Myotis planiceps, especie redescubierta después de varias décadas sin registros. Fotografías: Issachar L. López-Cuamatzi (a, b).
Literatura citada
López-Cuamatzi, I. L., Ortega, J., Ospina-Garcés, S. M., Zúñiga, G., & MacSwiney G, M. C. (2024). Molecular and morphological data suggest a new species of big-eared bat (Vespertilionidae: Corynorhinus) endemic to northeastern Mexico. Plos one, 19(2), e0296275.
Marín-Ventura, A., Rosas-Durán, L., Sierra-Durán, C., Arroyo-Cabrales, J., & Medellín, R. A. (2025). Diversity, conservation, and endemism of the bats (Chiroptera) of Mexico. ZooKeys, 1261, 17.
1Maestría en Ciencias Biológicas, Facultad de Biología, UV.
2Red de Biología y Conservación de Vertebrados, INECOL.